Era como esos chicos de circo
Por Alfredo Casero
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Cuando era chico veía al Capitán Piluso. Era una de las cosas que más me gustaban de Olmedo. Y creo que aprendí mucho sobre la carencia de medios. Con lo poquito que tenía, hacía. Y eso también tiene que ver con una biología de la pobreza: de ocupar un lugar con lo que uno tiene.
Era como esos chicos de circo que entre acto y acto hacían una medialuna y piruetas para que los vieran. Era el colado, y eso es una cosa muy de la pobreza y muy tierna también. Influyó mucho en su manera el barrio donde tuvo que criarse. Y de allí también sacó el culto a la amistad, al amor individual y colectivo.
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Olmedo muestra realmente todo su potencial en un lugar que es muy chico, que es un solo sketch, el de Alvarez y Borges. Lo demás era "para que entiendan". Igual tuvo muchas cosas que son muy buenas, y hay que reconocer a Hugo Sofovich. Esa dupla era muy buena, hubo algo ahí, una química entre uno y otro.
No hay que olvidarse que "Polémica en el bar", la de fines de los ´60, era increíble. La verdad que ha hecho un aporte a la comicidad muy grande.
Al final, en su momento de mayor apogeo, me da la impresión de que la presión social que se ejercía sobre Olmedo era muy grande. Se esperaba que él sanara todos los dolores y fue una época de muchos dolores, donde salieron muchas cosas a la luz y se quedó muy solo.
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Vi una reposición con Minguito Tinguitela y Olmedo juntos y era como una asamblea de muertos... Su muerte no estaba demasiado cerca ni demasiado lejos. Porque uno lo guarda en la memoria, más allá de que pueda grabarlo en un video. Y cuando lo volvés a ver, no podés darte el lujo de volver a amarlo como si lo tuvieras ahí.
Esto es algo muy personal, pero creo que cuando uno ve a los cómicos que han muerto, los ama o los odia. Y Olmedo es un tipo tan amable que me dio como reticencia sentarme y volver a amarlo, porque sé que no voy a tenerlo más. Era un tipo bárbaro, con una energía impresionante y tuvo un excelente maestro que fue Fidel Pintos, que fue su compañero, su guía.
No sé qué haría hoy Olmedo, como es imposible decir de qué color sería el color azul si explotara el sol. Lo que sí sé es que si estuviera vivo Olmedo yo estaría trabajando de otra cosa. El cómico sería Olmedo, y ¿qué podría hacer en la TV al lado de lo que él haría? Se lo dije a su hijo, una vez. Creo que salgo a hacer monerías -como decía Tato Bores- en la TV, porque ya no están estos grandes. Y sé que es muy duro ser cómico.
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