
¿Es acaso la mujer colibrí?
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Podría. Pero también, la mimosa de las tijeras o la máquina amorosa de la tortura . Dados a imaginar, puede ser tanto como usted sienta al mirarla, atraído a dos puntas. Deseando saber, acercarse a su enigma y, al mismo tiempo, queriendo huir a igual velocidad, no sea que ella lo alcance y lo deje desnudo como papa pelada. Y si usted en vez de él es ella (o el neutro lo , o lo que sea), caerá también atrapadísimo. Es que esta imagen arranca escalofrío por tierna y por rara. Y hasta por temor. Y hay motivo: no proviene de la vigilia, sino de la mitología, ese imaginario interminable y variopinto que nos armamos para seguir adelante no bien dejamos el biberón del Génesis.
En la fotografía de Andrea Comas, de Reuters, asoman ojos secretos de mujer que parece pegada al firmamento nocturno mientras activa un ventilador de brazos. Más amenazante todavía: de uñas crecidas a tamaño de puñalito. Y que andan en los 500. No es por ánimo de charada (no es el sentido de Mil palabras ) que retrase el dato básico de la fotografía. Prefiero contar antes una miniperipecia de redactor: estando de viaje perdí los datos básicos y quedé solo con la foto y mi alma. La última neurona me recordó Internet y recobré la calma. No tan rápido. Para la Señora Red, uñas suele ser unas y allí se empantana uno. Rescatado el vocablo, algunas perlas para compartir: primero, uñas no tiene sinónimo; segundo, suma 2.300.000 referencias en Google; tercero, me dio por multiplicarlas y descubrí que la humanidad (es un decir) cuenta con cerca de 120.000 millones, sin entrar en pezuñas, garras y aledaños; cuarto, las uñas están formadas por células muertas (sic): esto es, que son de no entender ya que siguen vivas cuando nosotros las dejamos de cortar; quinto, dicen que dicen que Wallis Simpson (por la que un rey hocicó y abdicó) introdujo en Occidente la moda del color: tras viaje a Pekín se las laqueó de rojo; sexto, en cualquier sitio del planeta uñas y Eros siempre se llevaron muy bien (pero ésta es otra historia).
Basta de lata. Esta bailarina y 20 más forman uno de los ballets más ex-tra-or-di-na-ri-os del mundo: todos sus integrantes son discapacitados. El grupo se formó en 1987 para llevar la ilusión y la esperanza a quienes sufren como ellos. La belleza y el exotismo de sus cuadros han paseado por las salas más exigentes de 40 países. Al espectáculo lo comenta una chica sordomuda (sic), que lo cierra diciendo: "El potencial del hombre honrado traspasa barreras" (frase muy diversa de las que perpetra nuestro ministro del Interior cuando metaforiza con su amado boxeador Tyson).
A la bailarina que nos intriga le toca representar a Kuan Yin, La diosa de la misericordia de los 1000 brazos , uno de los mitos centrales del budismo a la china . Su coreógrafo dijo que la síntesis visual la alcanzó su necesidad de "contemplar, mostrar a la diosa y hacer sentir la ilusión de que así era la diosa" (sic). Acorde con la inmensidad de su cultura el grupo también aborda La danza de las 10.000 personas , que, solemne y alegre a la vez, celebra la añoranza por los antepasados. Los hombres (cuándo no), con sables. Las mujeres, con gracia. En su danza Descascarando arroz las bailarinas se limitan a un velocísimo y variado juego tocándose los pies desnudos unas con las otras.
Al principio había motivos para no ponerse a tiro de la chinita. Ya con datos en la mano, no hay por qué temerle. Es China. Y no un ballet berreta de boleadoras (que muchos rondan por el mundo dando cuenta de la argentinidad al palo). Y, como tal, China sigue bajando líneas del inmenso Confucio: "El hombre es naturalmente bueno". Que esto es lo primero que aprendía un infante hace 2500 años y sin polimodal. Pero volvamos a la foto. ¿Y si sólo se tratara de una flor de panadero? ¿Sí, esas que soplan los niños al pedir tres deseos? No sé. Elija. El lector siempre tiene razón n
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