
Famosos en figuritas
Cuando los negocios exhiben la clientela notable en las paredes
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El que alguna vez se sacó fotos con famosos lo sabe. Después del clic, carcome la duda: exhibirlas o guardarlas en un cajón. Entre las opciones de exhibición están los lugares de trabajo, mejor todavía si son públicos, como para tapizar paredes y mostradores a la vista de todos: ése puede ser un camino de ida para despuntar el afán de las fotos con famosos.
En este circuito, los dueños de los negocios son los principales arengadores de la cuestión, siempre dispuestos a recibir las fotos cholulas de sus empleados o familiares, y con cámara en mano listos para documentar cuanto personaje reconocido pase por su local.
“Yo no pongo la foto de nadie que no esté acá conmigo in situ”, asegura Patricia Villalobos, dueña de la confitería que lleva su nombre, en Castex 3317, justo a la vuelta del Malba. La experta en tartas y tortas tiene un mural con decenas de habitués célebres: desde Graciela Borges y China Zorrilla hasta Gastón Gaudio y Ernesto Sabato. Pero todos con ella al lado. “A la gente no le divierte ver imágenes de famosos solos. Para eso hojea revistas. Quieren saber quiénes vienen, qué comen. No me considero una cholula. Salgo en las fotos porque me encariño mucho con los clientes y ellos piden que me ponga.”
Otro negocio que ostenta consumidores reconocidos es Matices, tradicional sastrería con sede central en Corrientes 2151. En los cuadros que ocupan las vidrieras y el interior del local es fácil distinguir a famosos posando con ropa de la casa antes de asistir a un casamiento, una fiesta de 15 o una reunión especial, ya sea en la ficción televisiva o en la realidad: ahí están Osvaldo Sabatini, Adrián Suar, Julián Weich, Guillermo Andino, Miguel Angel Rodríguez, Diego Maradona y más. “Yo pongo fotos de todo el mundo que pasa por acá, no solamente de personas conocidas. Es un recuerdo”, afirma Tito Samelnik, responsable de la firma junto con su mujer, Cloti. “Pero cuando la gente ve caras conocidas se siente más segura, piensa que está en un lugar serio.”
Anécdotas hay miles. Villalobos prefiere no dar nombres y cuenta que más de una diva regresó al local para decirle: “Adelgacé o me hice un touch. Sacame una foto nueva ya”. Y hasta menciona figuras que también solicitaron un cambio por estar en la imagen con parejas que hoy no lo son más. Cosas que suceden... Samelnik, en cambio, elige una historia divertida: “Verónica Vieyra pensó hasta último momento que Silvestre se casaría con ella vestido de rojo, porque en una prueba se puso un traje de ese color. Hasta 48 horas antes de la ceremonia, me llamó varias veces para preguntar. ¡Estaba preocupadísima! Y yo, como debía guardar secreto profesional, me negué a decirle la verdad. Sólo le pedí que confiara en mí. Y, finalmente, el novio estuvo muy sobrio y elegante”.
Bono, de pronto
Ojo: no siempre el registro es de famosos nacionales, aunque es el que prevalece. También hay negocios que atesoran fotos con grandes figuras del espectáculo internacional. Tal es el caso de El Obrero, el bodegón futbolero de Caffarena 64, en La Boca. Entre centenares de banderines e imágenes de sus más célebres comensales (Marcela Tinayre, Soledad Silveyra, Jorge Guinzburg y Cecilia Roth, por ejemplo), cuelga una gran foto de U2. Cuenta el mozo Juan Carlos Castro: “Un día lluvioso y frío, a las 11 de la noche, nos llamaron para que preparáramos una mesa para ocho personas. Y de pronto aparecieron Bono, el baterista y todo un equipo. Se sentaron al fondo y comieron bife de lomo, parrilla, ensaladas... ¡No lo podíamos creer! Hay tantos sitios para ir...”
Pero no todo es documentación orgullosa y sorprendida de una clientela afamada. Hay dueños de locales que se reconocen cholulos sin más. “Mi jefe me dice: Cuando venga un famoso sacate una foto. ¡Ni loca!”, relata Karina Rodríguez, empleada de La agencia de las estrellas, casa oficial de lotería en Bonpland 1728. Es difícil imaginar a una celebridad apostándole a un número; sin embargo, a juzgar por las fotos pegadas en el mostrador, Mario Pergolini, Alejandra Darín y Joe Rígoli estuvieron allí. “Algunos vinieron al Pago Fácil, otros usaron la locación para filmar. Estamos en una zona de productoras. Y la foto de la selección nacional de fútbol la sacó un amigo del dueño en Estados Unidos.”
Dato curioso: ningún político a la vista. Esto del coleccionismo fotográfico y su posterior exhibición da para pensar. ¿A quiénes valoran los argentinos? Colgar sólo imágenes de ídolos del espectáculo y el deporte parece trazar un sutil mapa de la admiración social.





