
Fiebre de domingo a la noche
El fugaz paso de los Backstreet Boys en nuestro país generó la locura de sus fans
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"Esto nos ha sobrepasado. Vino mucha más gente de la esperada. Sin duda, de todos los grupos y solistas que han estado en el programa, los Backstreet Boys fueron los que convocaron más público", aseguró la gente de producción de "La movida del verano", programa que conduce Juan Alberto Mateyko desde el Parque de la Costa, y que se emite en directo por Telefé los domingos, a las 21.
Desde el sábado, los fanáticos del grupo norteamericano se instalaron en la puerta del predio de Tigre, para conseguir entradas para el show. Pero sólo 9 mil adolescentes pudieron ingresar en el anfiteatro y cerca de 10 mil se quedaron sin acceso. Incluso, los responsables de la organización optaron por cerrar las puertas de todo el Parque de la Costa, a pesar de que los juegos estaban casi vacíos. "Preferimos perder dinero pero preservar la seguridad de los chicos", explicó Claudia Díaz, responsable de prensa del parque de diversiones.
Allí se produjeron algunos incidentes menores, y después de protestar y reclamar durante un par de horas, la mayoría decidió retirarse y verlo más cómodo desde sus casas. Mientras, otros se marcharon directo al aeropuerto de Ezeiza al menos para poder, cerca de la medianoche, darle la despedida a la banda.
El operativo que prepararon los organizadores incluyó a 140 efectivos policiales y tres carpas dedicadas a la atención médica, que no tuvieron descanso debido a los golpes y los sofocones que sufrieron los asistentes a lo largo de la jornada.
A medida que se acercaba la hora del minirrecital de los Backstreet Boys, la temperatura iba creciendo. Las chicas que estaban adentro gritaban histéricas, tanto mientras los sonidistas hacían su trabajo como cuando pasaban alguna que otra canción para amenizar la espera. Las chicas que estaban afuera corrían y se abalanzaban a cuanta combi se acercara, sin saber que los cinco chicos de Orlando llegarían al lugar en un catamarán, por el río.
En el anfiteatro, las banderas de las distintas ciudades del país le daban un color especial a la tarde. La Plata, Ensenada, Guernica, Sarandí y Pergamino, entre muchas otras, se autoproclamaban como las ciudades que más quieren a los muchachitos carilindos.
"Ya están en los camarines -anunció Mateyko a las 20.30-. Vamos a demostrarles que el furor del público argentino es más fuerte que el de Chile" arengó el conductor para enardecer a los presentes.
Entonces, minutos después, los Backstreet Boys subieron al escenario y grabaron dos de sus más conocidas canciones: "As Long As You Love Me" y "Everybody". Y el delirio estalló, al mejor estilo beatlemanía. Llantos, gritos, desmayos, más gritos y más histeria. Todas las adolescentes lloraban. Las de afuera, por no poder estar ahí, y las de adentro, por estar y no poder creerlo.
Howie D, Kevin, A. J., Brian y Nick realizaron sus coreografías acostumbradas, e intentaron la difícil tarea de cantar por encima de los gritos desesperados de sus fans, mientras esquivaban los cientos de muñecos de peluche que les arrojaban.
El segundo bloque de canciones incluyó una en castellano ("Donde quiero yo iré") y la presentación de cada uno de los integrantes en un dudoso español. "Te quiero mucho" fue la frase aprendida casi de memoria, que los "chicos de la calle trasera" les ofrecieron a sus seguidoras.
Al mismo tiempo, en los alrededores del Parque, los cerca de 1500 jóvenes que no se resignaban a perderse el concierto de sus ídolos intentaba, cada uno a su manera, seguir paso a paso lo que ocurría dentro.
La mayoría se agolpó sobre las diferentes entradas para escuchar, desde muy lejos, el confuso sonido que venía desde el escenario. El resto inundó los bares de la zona para verlos por televisión.
En total, el grupo juvenil estuvo sobre el escenario no más de media hora. Pero eso fue suficiente para su ferviente público, que después de tantas horas de espera ya estaba exhausto y en su mayoría se fue retirando con lágrimas en los ojos, extasiado por haber vivido una experiencia inolvidable.
Luego de la actuación de los Backstreet Boys, la deserción de público fue tal que Mateyko tuvo que pedir por favor que no se fuesen. Es que el programa aún continuaba, pero a esa hora lo que venía parecía no importarles demasiado a las chicas que aguantaron estoicamente el calor, los empujones y su propia excitación.
Las claves de un fenómeno
La impresionante convocatoria del domingo, para presenciar el breve show de los Backstreet Boys, demostró que en esta misma ciudad corren ríos de pasión que tardamos en ver.
Porque, ¿quiénes son estos cinco muchachos que vuelven locas a las adolescentes? Los Backstreet Boys son cinco jóvenes, de entre 16 y 24 años, que a fuerza de voces y armonías han copado las radios, como una versión masculina de las Spice Girls. Pero seguro que, aunque no se supiera claramente de su existencia, todos hemos escuchado algunas de sus pegadizas melodías.
Vienen de Orlando, en la península de Florida, y sus dos discos, "Backstreet Boys" y el más reciente "Backstreet Back", llevan vendidas toneladas de placas. En nuestro país ambas son doble platino, con 120.000 de cada uno de ellos, y las ventas totales en el mundo trepan hasta los diez millones de discos, cuatro de ellos en los Estados Unidos.
Y tienen su orgullo. En una conferencia de prensa en Chile, antes de su presentación en Viña del Mar, un periodista fue al grano y preguntó si hacían play back. Luego de mirarse entre ellos, se largaron a cantar parte de un tema a capella. Para que no queden dudas de que se trata de profesionales.
No les va mal, claro. Por su corta estada en Buenos Aires (apenas diez horas) cobraron cerca de 100 mil dólares y el rating trepó a 18 y 17 puntos en los bloques en que aparecieron ellos.






