
Flavio Cianciarulo: "Puedo escribir una novela sin pretensiones"
El prolífico bajista de Los Fabulosos Cadillacs tiene disco nuevo, Sardinista!, una ópera rock ambientada en Chapadmalal
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Padre: -¿Podés bajar eso? ¿¡Ahora qué mierda estás escuchando!?
Hijo: -¡Sandinista!...
Padre: -¿Cómo dijiste? ¿Sardinista?
De esta confusión atravesada por dos generaciones parte la primera ópera rock escrita y musicalizada por Flavio Cianciarulo, Sr. Flavio arriba del escenario, antipoeta empedernido en su taller/estudio de San Isidro.
Sardinista! ópera rock lo-fi atlántica es el nuevo álbum del Cadillacs más prolífico que, por estos días, también está por editar su segunda novela, La máquina de matar pájaros. Una obra inspirada tanto por el Sandinista! de The Clash (aquel álbum triple que abrió para siempre el horizonte musical del rock mestizo) como por el Tommy de The Who (considerada la primera ópera rock) que, al menos por ahora, llega exclusivamente en formato CD, pero que podría tener futuro de musical en vivo.
Luego de tocar como telonero de Slipknot con su superbanda latina de metal, De la Tierra, y mientras prepara el show de Los Fabulosos Cadillacs en México (el 6 de noviembre en el imponente Foro Sol del Distrito Federal), Flavio sueña despierto en esta tarde de sol: "Me encantaría montarla en escena, sea con una megaproducción o algo para diez personas con un teloncito y listo. Tengo la estructura en mi cabeza, con los personajes y todo, y lo único que me falta es encontrar a la persona indicada que me ayude a exponerla, porque es un lenguaje que me desborda. Ya bastante caradura soy en sentarme y escribir esto como una ópera rock".
-¿Por qué una ópera rock?
-Antes que nada apareció la idea de hacer un disco conceptual. ¿Por qué me animo a llamarla ópera rock? Bueno, porque sentí que en el proceso se convirtió en algo más que un disco conceptual. Porque uno puede hilvanar las canciones de un álbum, pero en este caso se trata de un disco fuertemente atado a una historia argumental, que escribí hace un tiempo y que resumí en el librito del CD para no castigar al escucha de discos e invitarlo a comprar el CD físico, porque ahí está el argumento. La historia que tengo guardada en mi computadora es más larga. Y digo que es lo-fi porque quise concederme la libertad de que sea una ópera rock de música garage, si se quiere. Si bien tiene pinceladas épicas, no deja de ser un disco de música sencilla. No hay elementos progresivos, sino más bien es una obra de arte pop, minimalista, sin tantos ornamentos y menos clásica. Me gustaba la idea de hacer una ópera al estilo The Clash.
Sardinista! está dividido en seis actos y 24 tracks que cuentan la historia "de un rocanrolero de fines de los 80, amante del punk rock, que se rebela de la sociedad y se va a vivir como un asceta a una cueva de Chapadmalal". Así, el álbum se suma a los paisajes musicales y literarios que en las últimas décadas Flavio creó con su ciudad natal como escenografía.
"Tengo una relación fuerte con Mar del Plata, más allá de las remembranzas de la infancia -continúa Flavio-. Se ha convertido en una especie de escenografía para mis cuentos y novelas. Me siento cómodo creando personajes en esta suerte de Mar del Plata rockera, terrorífica, de ficción clase b y gore todo mezclado. Los cuentos del libro Surfer Calavera transcurren ahí y la novela que está por salir también está situada en Mar del Plata. Es más, el libro de cuentos está linkeado directamente con la canción "Surfer Calavera" de los Cadillacs, que es de 1997 y funciona como un anticipo de todo este terror ficción: un demonio que aparece surfeando al tercer día de tormentas en Mardel Plata. En ese sentido, Sardinista! podría ser una continuación de eso".
Prolífico aquí y allá, solo o acompañado, con un bajo a cuestas o sentado frente a su computadora, Flavio se define como un "workaholic del arte" y se compara con los tiburones, "que si no nadan se van para el fondo del mar, porque como no tienen vejiga natatoria, tienen que estar moviéndose todo el tiempo, nunca quedarse quieto. Yo tengo esa naturaleza: si paro, si no hago nada, me hace mal".
De Henry Rollins a Cucurto
... El mundo es máquina de matar pájaros. El taxidermista se encargará de perpetuarlo: ojitos plásticos, perla - nácar. Amargo sabor del pecíolo. Picos Gemelos, misterio desnudo, sudor romano de legionario pop. Desarticulación constante: "Que ganas de comer un ciervito" dice alguien en la TV, programa culinario. Holocausto caníbal. Mi coraza es vegetariana..." (extracto de la novela La máquina de matar pájaros)
"Puedo ser un bestia o un ignorante, jamás he hecho un taller literario y me lancé a escribir una novela con el único background de ser un ávido lector", sostiene el músico y aclara: "Aunque siempre desde lo antiintelectual, porque no considero que la lectura deba quedar resumida a un grupo de intelectuales. Yo escribo mucho con ese deseo de capturar al que pasa por ahí desprevenido. Me enrolo entre quienes escriben desde el otro lado de la literatura. Amo a los clásicos, son unos genios, manejan conocimientos y elementos que yo no manejo, pero me gustan los que van por otro lado, por los bordes. Un Cucurto, que dice que hace realismo destartalado. Cucurto es un tipo que en un capítulo psicodélico con una locura hermosa te cita una letra del grupo Karicias. Eso es la dignificación del minimalismo de la cumbia llevada a la literatura".
-¿Recordás qué libro en particular te llevó a querer escribir también vos?
-Muchos, pero definitivamente una de mis grandes influencias ha sido Henry Rollins, de Black Flag. Black Coffee Blues fue uno de los primeros libros que leí de él, a fines de los 90. Él me marcó a fuego con su escritura, más allá de su inspiración musical, como si implícitamente me hubiera mandado un mensaje: "Flavio, vos también podés hacerlo". Me motivó a eso. Porque sus cuentos son llanos, pesados, descarnados. Yo no soy así en mis relatos, juego más con el misterio y el suspenso, pero el relato camina por ahí. Puedo escribir una novela sin pretensiones.



