
Fue peluquero, creó un look icónico y triunfó en el pop, hasta que todo “colapsó”
Mike Score y su banda, A Flock of Seagulls llegan por primera vez a la Argentina este viernes
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Antes de convertirse en el cantante de A Flock of Seagulls, Mike Score era peluquero. En su local de Liverpool encontró, casi sin buscarlo, una puerta de entrada al mundo de la música: comenzó a conocer músicos, a ir a recitales y a descubrir una escena que terminaría cambiándole la vida.
“Después de trabajar como peluquero durante algunos años, conocí a muchos músicos porque en mi peluquería éramos bastante experimentales. Empezamos a ir a ver bandas y, cuando vi eso, pensé que me gustaría intentarlo”, cuenta a LA NACION el músico británico, que este viernes llega por primera vez a la Argentina para presentarse con su banda.

Score no tenía una formación musical tradicional. No era un gran guitarrista ni un pianista. Pero tenía canciones. “Pensé que podía hacer música por diversión y, como no podía tocar realmente, tendía a escribir mis propios temas”, recuerda.
Esa falta de formación, lejos de ser un obstáculo, terminó empujándolo hacia una identidad propia. “Pensé que mis canciones eran mejores para mí que intentar aprender las canciones de otros”. Para Score, además, la conexión entre la peluquería, la moda y la música era más natural de lo que podría parecer: “Si sos una persona a la que le interesa la moda y disfrutás del entretenimiento, cuando escribís tus propias canciones y a la gente le gustan, todo forma parte de lo mismo: la moda, la peluquería, la música”.
La estética terminó siendo una parte inseparable de A Flock of Seagulls. El peinado de Score se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de los años 80, al mismo tiempo que canciones como “I Ran (So Far Away)”, “Space Age Love Song” y “Wishing (If I Had a Photograph of You)” llevaron a la banda a una audiencia global.
En ese proceso, MTV tuvo un papel decisivo. “Nos hizo famosos, nos puso en televisión. Creo que, de otro modo, nos habría llevado algunos años más”, dice sobre el canal que en los primeros años de la década convirtió los videoclips en una pieza central de la cultura pop.
La banda publicó cuatro álbumes entre 1982 y 1986, pero las tensiones internas y la menor repercusión de sus nuevos lanzamientos llevó a un quiebre. Cuarenta años después, Mike Score, con menos pelo y una formación nueva de A Flock of Seagulls, tendrá su debut argentino en El Teatrito (Sarmiento 1752).

A Flock of Seagulls pasó, en pocos años, de abrir los conciertos de The Police y tocar en escenarios emblemáticos como el Hollywood Bowl a desintegrarse. La irrupción de los años 90 y el avance de sonidos más ásperos, encabezados por el grunge, terminaron de erosionar el lugar que había ocupado el pop de sintetizadores durante la década anterior. “La industria prácticamente colapsó”, recordó Mike Score en una entrevista con Fox News. Sin embargo, no es nostálgico: según él, la banda disfrutó de cuatro o cinco años extraordinarios antes de que la escena cambiara por completo. Y, con el tiempo, aprendió a valorar la posibilidad de volver a tocar en salas más pequeñas.
Score admite que su trabajo como compositor ha cambiado poco en las últimas cinco décadas. No suele escuchar demasiada música contemporánea porque, explica, está demasiado ocupado tratando de crear la propia. Sigue escuchando, cuando lo hace, canciones que descubrió en los 70, 80 y 90, y cree que todo lo que uno escucha deja alguna huella. Su método también cambió con la experiencia: puede escribir cinco canciones en un día y pasar un mes sin componer ninguna.
A veces, incluso, le alcanza con comprar un instrumento nuevo para volver a ponerse en movimiento. “Cuando tengo algo nuevo puedo escribir canciones porque estoy experimentando, explorando. Los sintetizadores se han vuelto muy complejos, pero siguen siendo las cosas más increíbles para hacer música”.
Y agrega: “Algunas personas nacen para hacer ciertas cosas. En mi caso creo que, de alguna manera, fui elegido por los dioses de la música”. Este viernes, esos dioses lo traerán por primera vez a Buenos Aires.



