
Galanes modelo 98
Se acabaron en las telenovelas los personajes carilindos y poderosos; ahora, las mujeres suspiran por hombres desprolijos, de poco poder económico y llenos de contradicciones
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Esta temporada sepultó al galán clásico de las telenovelas. Y dio paso a un protagonista masculino que está bien lejos del modelo que desde su nacimiento definió al género: el carilindo seductor, siempre bien vestido y con una billetera sin fondo, fue desplazado por jóvenes (y no tanto) con look desprolijo, escasos recursos económicos y todas las contradicciones posibles a flor de piel. Esteban Prol, Fernán Mirás, Pablo Echarri y Juan Leyrado son los actores que viven apasionadas historias de amor en la pantalla chica sin apostar a los clisés.
Aunque parezca mentira, en el mundo de las telenovelas son ellos los que invitan a comer pizza de mozzarella en el mostrador y se regocijan con las bondades de una picadita completa. Y, sobre todo, son los destinatarios de los suspiros femeninos. "El público tiene ganas de identificarse, y esto se logra de dos maneras: de forma directa (el hombre que dice "yo quiero ser como ese galán" y la mujer que quiere enamorarse de un hombre así) o a través de una identificación afectiva donde el público no quiere ser como ése, pero se engancha por su onda, por su personalidad", explica -didáctico- el productor de "Alas, poder y pasión", Pablo Culell, quien aclara que estos parámetros analizan "lo que la televisión da, que no necesariamente es lo que la gente querría ver". La mayoría de los productores, actores y guionistas coincide en que los cambios en el protagónico masculino son apenas un síntoma de una transformación más profunda que está transitando la industria nacional de telenovelas. Las nuevas temáticas que abordan las tiras y la falta de un recambio generacional entre las heroínas inciden en este proceso, ya que las tiras siempre se organizaron en función de una actriz. De las tres novelas que se emiten en el horario central de las 21, "Gasoleros" (Canal 13) y "Verano del 98" (Telefé) prescinden de galanes. A la tendencia se suma "Como vos y yo" (Canal 13), y así las tiras argentinas logran un profundo contraste con sus pares mexicanas actualmente en el aire ("María la del barrio" Telefé, "Sin ti" y "La usurpadora"), que mantienen al galán y a la heroína sin variaciones.
"Tengo la sensación de que hay algunos actores que no aceptan el rol de galán recio. Tienden a humanizar más el personaje, a hacerlo menos convencional; por eso, si tengo que hacer el ridículo o quedar mal parado, a mí no me preocupa, lo que quiero es que no sea tan lineal", cuenta Fernán Mirás, protagonista de "Verano del 98".
"Creo que se está buscando algo más realista. Resulta seductor alguien simpático, que gane por como habla, a partir de valores morales y éticos", señala Marcela Citterio, guionista de "Como vos y yo". El protagonista de la tira es Esteban Prol, actor bien alejado del modelo convencional de galán.
"Ya no gusta el prototipo de traje y corbata y, en el modelo actual, los protagonistas no se ven y mueren de amor. En el primer encuentro, Eleonora Wexler no vio a Esteban y decidió que era el amor de su vida. El la llevó en remise y nada más. Claribel Medina tampoco se enganchó desde el principio, las relaciones se van construyendo", agrega.
Juan Leyrado (que no respondió en su juventud a los cánones estéticos del galán) desplazó del protagónico a otros actores de su generación catapultados por las telenovelas, como Antonio Grimau, Claudio García Satur o Jorge Martínez. En este panorama, Arnaldo André es el único que mantiene su rol dentro de una novela de estructura clásica, como es la de "Ricos y famosos" (Canal 9).
Seductores sin pantalla
Los últimos galanes aceptados y asumidos como tales ya cumplieron treinta y pico. Los más representativos, Gustavo Bermúdez, Gabriel Corrado y Osvaldo Laport, no están en el aire y las últimas tiras que protagonizaron no fueron un éxito de audiencia. Gabriel Corrado grabará en España, mientras que Bermúdez y Laport esperan volver a las tiras en poco tiempo.
"Osvaldo ahora está filmando una película en Uruguay, "Cacería en Punta del Este". Sigue apostando a la telenovela, de hecho graba una por año", comenta Viviana Sáenz, la esposa del actor. Para Marcia Cerretani (autora de "Alén, luz de luna" y "Alas", las últimas novelas de Bermúdez) el problema no es nuevo ni menor. Ella junto a Enrique Sdrech (h.) deben pensar tramas para el actor rosarino, un típico galán que por estos días no tiene pantalla.
Cerretani diferencia los géneros televisivos para exponer su punto de vista: "Gasoleros no es una novela, sino una comedia, y carece de galán; por eso Panigassi (el personaje de Leyrado) puede andar en camiseta e ir al baño".
"El galancito precoz con look rastafari y los cuarentones pasados son los que ahora están en el aire. Aparecen ciclos como los de Gustavo Garzón, que tiene algunas aspiraciones. Pero un galán necesita un público masivo", asegura Cerretani, que reconoce tener "más dudas que certezas". De algo está segura: "Los referentes como Laport pasaron de moda; eso se terminó con el taparrabos de cuero, y por eso Laport dejó de hacer fierros y trata de "desinflarse". Eso no quiere decir que el público vaya a permitir que el galán, por ejemplo, esté con una vieja".
El amor entre un hombre joven y una mujer mayor es precisamente lo que sucede en "Mirada de mujer", la única tira mexicana en el aire que no sigue los cánones clásicos. También es cierto que el desencuentro amoroso de los protagonistas en la historia va de la mano de temas como el cáncer de mama, la tolerancia de la infidelidad como un mal necesario de las parejas establecidas y los prejuicios sociales que debe afrontar una mujer con cincuenta años y un joven amante.
Para Pablo Culell, la temática es una de las claves para hablar de la renovación del género. "Todo forma parte de una nueva manera de contar las historias", sostiene.
Citteiro asegura que primero se armó la historia de "Como vos y yo" y sólo después se pensó en el casting. "Elegir a Esteban fue una transgresión -asegura-. El tiene ángel, lo quieren los chicos, lo quieren las abuelas, inspira ternura y simpatía y gana por ahí. Un Bermúdez te engancha por otro lado."
El carisma sigue siendo el plus que buscan los productores, con independencia de las características físicas del actor. "Si nos basamos en lo que se ve, está funcionando un estilo de galán que no es el estereotipo de tipo lindo. Pero todos tienen carisma, y eso es fundamental. Las personas que funcionan en tevé tienen ángel y eso nace con la persona. El tema es que nadie es dueño de la verdad y, por lo tanto, coincidir en quién tiene ángel y quién no es difícil. Pero con el tiempo empezás a darte cuenta, y eso explica por qué actores que no son buenos ni bellos funcionan y pegan en la gente. También el concepto de belleza fue cambiando, los modelos no son los mismos que antes."
Lo que no pasa de moda
Frente a los cambios, el resultado es que las cualidades que siempre identificaron a las protagonistas femeninas encarnaron sin previo aviso en los galanes. Así, el pobre Panigassi (Juan Leyrado) tolera que Roxi (Mercedes Morán), la mujer que ama, comparta con su ex marido el mismo techo. Eso no es todo: si antes las mujeres estaban condenadas a perder la memoria, ahora ese papel tan poco agradecido le toca a Fernán Mirás.
"Esa parte de la trama la charlamos con los autores y nos pusimos de acuerdo -aclara Mirás- porque la intención, no sé si lograda, fue presentar la amnesia y lo que le pasa a un ser humano que atraviesa esa situación, hasta las últimas consecuencias. Eso fue lo que a mí me resultó más interesante. Hacer uso de un recurso convencional y ver cómo se lo resolvía desde el punto más realista posible."
Es que las convenciones del teleteatro, con galanes o sin ellos, siguen multiplicándose en las tiras. Esteban Prol no sabe, por ejemplo, que ama a dos mujeres que son madre e hija; con una vocación notable, cada tira tiene su aspirante a monja y, por si todo esto fuera poco,Mario Pasik, el malo de "Verano del 98", acaba de quedar inválido. Porque las tiras podrán prescindir del galán tradicional, pero todavía no han podido dejar de lado los recursos más trillados y taquilleros del género.
El reino de las heroínas está vacante
Galanes o no, una camada de actores ya tiene su lugar ganado dentro de las telenovelas. El recambio generacional es más difícil entre las actrices, ya que las telenovelas ponen en ellas el acento de sus historias. ¿Dónde están las sucesoras de Luisa Kuliok, Grecia Colmenares y Andrea del Boca?
Hasta el momento, sólo Natalia Oreiro aparece como la actriz indiscutida para cumplir este papel. Ella tiene "ángel" y le gusta al público. Su carrera meteórica lo demuestra: tuvo su primer protagónico en "Modelos", le siguió su papel en la telenovela "Ricos y famosos", que aún se emite por Canal 9, aunque sin ella, y Telefé, que la había llamado para la fallida "Casablanca" (la telenovela que se quedó sin director el último mes y el canal resolvió suspender las grabaciones) la reserva para el horario central cuando finalice "Verano del 98".
Tiempos difíciles
Que las historias sean más importantes que los protagonistas en las tiras nacionales terminó con un fenómeno que se registró a lo largo de la década pasada: la llegada de actrices de toda América latina que buscaban aquí la consagración internacional. Verónica Castro, Catherine Fulop y Grecia Colmenares llegaron con ese plan y algunas, por cuestiones personales, decidieron quedarse.
Ahora, la mudanza no es necesaria: mientras el resto de los países latinoamericanos gana mercados con sus tiras, a las argentinas les resulta muy difícil repetir éxitos indiscutidos.
Algunos ejemplos dan cuenta de este cambio. Angie Cepeda, la actriz colombiana de "Las Juanas", se instaló en la Argentina (es la novia de Diego Torres), pero ningún proyecto consiguió tentarla y debió trasladarse a Perú, donde graba una telenovela para América. Actores argentinos se instalaron en Israel para grabar la segunda parte de "Con el mismo rostro", una telenovela producida por Israel.
Una tira sin un galán es muy difícil de vender en el exterior, pero todavía es un interrogante si los nuevos protagonistas también pueden conquistar otros públicos, además del nacional.
Lo que dicen los números
En términos económicos, si una novela de producción nacional no consigue un buen nivel de audiencia es lógico que los canales la reemplacen por una extranjera. Cada capítulo comprado en el exterior cuesta alrededor de 5000 pesos (el precio depende del éxito que haya tenido en su país de origen), mientras que las nacionales no bajan de los 25.000 dólares por capítulo.
Cada capítulo de "Milady" tuvo un costo de 35.000 dólares y "Alas" trepó a los 40.000. Según cálculos extraoficiales, cada capítulo de "Gasoleros" ronda los 30.000 dólares, y los de "Como vos y yo", veinticinco mil.





