Gene Wilder: esos ojos color cielo

Natalia Trzenko
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30 de agosto de 2016  

Su mirada podía ser tierna o maníaca. O las dos cosas a la vez. Lograba provocar esas risas que abren el grifo del llanto con apenas un pestañeo de sus ojos redondísimos y celeste cielo. Gene Wilder, un actor de los que ya no se fabrican, falleció ayer, a los 83 años, en su casa de California. Murió debido a las complicaciones causadas por el Alzheimer, una enfermedad que también lo mantenía alejado desde hacía años de la pantalla. Una de sus últimas apariciones fue como el alocado Mr. Stein en la serie Will & Grace, papel por el que ganó un Premio Emmy como mejor actor invitado. Claro que muchos recordarán a Wilder, cuyo nombre real era Jerome Silberman, como el intenso e hilarante doctor Frankenstein en la brillante comedia creada y dirigida por Mel Brooks El joven Frankenstein. Un film que además Wilder ayudó a escribir y trabajo por el cual recibió una nominación al Oscar. Fue su tercera colaboración con Brooks. Antes, el rubio Wilder, que empezó a estudiar actuación a los doce años en su Milwaukee natal y que se formó en Inglaterra tanto en interpretación como en esgrima, había sido el cincuenta por ciento del dúo original de Los productores.

En aquella comedia que luego fue adaptada como obra musical y posteriormente pegó el regreso al cine -con Matthew Broderick en el papel de Wilder-, hacía de Leo Bloom, el inocente contador con una veta de picardía que ayuda al productor Max Bialystock (Zero Mostel) a hacerse rico con un fracaso seguro. Si la propuesta suena rara no lo era más que la otra película que Brooks y Wilder hicieron juntos: el western en tono paródico Locuras en el Oeste.

Con su aspecto entre ingenuo y pícaro, el actor entrenado en el teatro parecía el candidato ideal para interpretar a Willy Wonka en la primera adaptación de la novela de Roald Dahl. Con su rubio pelo peinado para acentuar sus ondas naturales y unos sombreros de copa que completaban el personaje, Wilder supo encarnar la locura y la velada oscuridad de la historia infantil. Además de su fructífera sociedad con Brooks, el actor formó un dúo ideal con el talentoso Richard Pryor, con el que trabajó en El expreso de Chicago, Locos de remate, Ciegos, sordos y locos y Uno miente, el otro engaña.

Sin embargo, tal vez el papel por el que Wilder será recordado sea el doctor Ross de Todo lo que usted siempre quiso saber sobre sexo y nunca se atrevió a preguntar (Woody Allen), aquel que estaba enamorado hasta la locura de la oveja Daisy, a la que miraba con toda la ternura que alcanzaban sus redondos ojos celeste cielo.

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