
Charly tocó 40 minutos, tras una hora y media de demora, y se fue de escena. Excelentes shows de Vicentico, Almafuerte y Horcas.
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Se dice que un festival de rock no es tal si no llueve, y la edición 2006 del Gesell Rock no fue la excepción que confirma la regla. Después de una tarde pasada por agua en la Villa el cielo siguió encapotado, y la lluvia se desató con bastante vehemencia en medio del show de Kapanga. Pero eso es adelantarse a la crónica de una jornada que tuvo toda clase de ribetes, que serán detallados a continuación.
Una vez más, la decisión de elegir entre los escenarios 1 y 2 fue un tanto complicada. Mientras que en el principal el Sr. Flavio Cianciarulo regaba de ska y reggaeton a los tempraneros, Claudio O’Connor hacía lo propio en el tablado metalero. Una vez más hubo que optar, y una vez más el espacio secundario fue el más atrayente, con un muy buen show de Horcas. "Por fin se dieron cuenta que se puede organizar un festival con grupos heavies" dijo Walter Meza, voz líder de la banda, mientras Carajo exhortaba la público a "sacarse la mierda".
Enseguida, Kapanga demostró nuevamente que es, luego de Los Auténticos Decadentes, la banda festivalera por excelencia. "Hola, nosotros no somos los hijos de Spinetta" fue el saludo inicial del Mono, que se disculpó por la falta de ensayo del grupo (hecho que no se notó en escena), parodió tanto al nuevo aviso de Quilmes del verano ("Están los que compran churros, están los que se fuman los churros; están las que compran leche, están las que se tragan la leche") como a la guitarra más famosa del país ("Es la guitarra del Cholo") e invitó a Meza de Horcas y a Flavio para un final a toda diversión.
Logos terminaba su set en el escenario 2 a plena lluvia, y (acierto de la organización) movilizó a las huestes metálicas al principal para ver a Almafuerte. El rumor que corría acerca de una supuesta reunión de V8 enseguida quedó desestimado (la excusa fue la falta de ensayos conjuntos de la mítica banda heavy) y un Iorio en buen estado hizo delirar bajo la lluvia a sus leales fans (que se retiraron al finalizar su concierto), destacándose una inspirada versión de "El pibe tigre".
Tras Iorio vino el, hasta el momento, mejor show del Gesell. Una versión country de "Basta de llamarme así" fue el comienzo del set de Vicentico, seguida de "Live And Let Die" de Paul McCartney. El ex Cadillac, con sus cuerdas vocales en plena forma, y una banda aceitadísima (la percusión de Dany Buira y sus Chilingos es el motor y el alma del combo), alternó clásicos de su antiguo grupo ("Gallo rojo", "Los condenaditos") y temas de su repertorio solista ("Vamos", "Culpable", "Los caminos de la vida"), con una solidez envidiable. El final vino de la mano de un Rubén Blades Meddley ("Desapariciones" en ritmo de tango, enganchada con "Tiburón") y "Se despierta la ciudad", sin que se produjese la aparición del Sr. Flavio (el otro cuchicheo que corrió por Gesell en los días anteriores).
Attaque ofreció un concierto sin muchas sorpresas, que finalizó a las 00:30, hora pautada para el inicio de la presentación de Charly García. A partir de ahí, la espera y las versiones. Que ya salió, que está en la rotonda de entrada a Gesell, que se olvidaron de mandarle la limusina a Pinamar, que está demorado por un embotellamiento de tránsito (¿?) eran sólo algunos de los dichos que circulaban por el backstage, mientras que parte del público se iba del Autocine y otros "aguantaban" al bicolor. Hasta que, pasadas las 2 de la mañana, Charly ingresó al lugar, y se dirigió de forma directa al escenario.
A partir de ahí, todo lo que puede pasar en un show de García ocurrió. Buenas interpretaciones ("Desarma y sangra"), malas ("Anhedonia"), estrenos ("El holocausto"), problemas de sonido (lógicos, ya que no hubo prueba), provocaciones ("Yo no llegué tarde, los demás llegaron temprano"), guitarras y micrófonos y vasos de whisky al piso y un repertorio que se armaba sobre la marcha. Cuarenta minutos después del inicio, y mientras tocaba "Chipi chipi", García afirmó que no podía seguir tocando en esas condiciones, pese a que lo "había intentado", y se retiró de escena. Cualquier interpretación de lo ocurrido es válida, por lo que le dejamos las últimas palabras a él: Say No More.





