
Gregory Peck cumple 85 años
Junto con Kirk Douglas y Glenn Ford, es uno de los últimos galanes clásicos del cine
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Era una época de grandes galanes del cine norteamericano. Hombres de diferente atractivo que atraían a la audiencia femenina, y también es justo reconocerlo, a la masculina.
Entre los ojos negros y profundos de Tyrone Power, la fortaleza de Kirk Douglas, la serenidad que emanaba de Gary Cooper, la ingenuidad y bonhomía de James Stewart y la reciedumbre de Robert Mitchum sobresalía esa figura alta, de un metro noventa, espigada, con un mirar que parecía escudriñar el alma. Para ponerle nombre y apellido: Gregory Peck, que hoy cumple 85 años.
Nació el 5 de abril de 1916, en La Jolla, California, y fue bautizado como Eldred Gregory Peck. Hijo de un farmacéutico, sus primeros pasos artísticos lo llevaron hacia el teatro.
Debutó en 1941, en las tablas, en "El dilema del doctor", con Katherine Cornell, obra que le deparó la satisfacción de conocer a Greta Konen, maquilladora de la compañía de origen finlandesa, jovencita que compartió el entusiasmo y las expectativas del entonces actor novato. Se casaron casi inmediatamente y de este matrimonio nacieron tres hijos: Jonathan (se suicidó en 1975) , Stephen y Carey. Tuvo un segundo matrimonio con Veronique Passani, su actual esposa, y otros tres hijos: Veronique, Anthony y Cecilia.
En 1943 se presentó a una audición teatral para un papel pequeño en "Hijos y soldados", y lo obtuvo. No fue que sus aspiraciones fueran cortas, sino que deseaba trabajar con el director de la pieza: Max Reinhardt.
Triunfo contundente
Con la intención de poder desarrollar su carrera llegó a Hollywood y en 1944 se le presentó la oportunidad de su primer protagónico, "Días de gloria", donde interpreta a un joven militar ruso que combate a los nazis.Fue su debut en cine y su primer protagónico. No tuvo que esperar mucho tiempo para que su figura empezara a crecer. Ese mismo año, la Fox le entregó un libro basado en una novela de A. J. Cronin, "Las llaves del reino", que a Peck lo entusiasmó particularmente porque el protagonista es un sacerdote que tiene la misión de establecer la fe católica en China. Este trabajo lo colocó en la primera línea de los actores.
"Es el actor que trabaja más duro de los que conozco", dijo el realizador Henry King. Con cuidado, Peck intentó evitar ser encasillado en el prototipo de héroe y se convirtió en una de las estrellas más versátiles de la gran pantalla.
Esta preocupación por no repetirse lo hizo aceptar la invitación de Alfred Hitchcock para formar pareja con Ingrid Bergman en "Cuéntame tu vida", un thriller psicológico.
Así podría seguir la enumeración de los 59 films que protagonizó hasta la fecha. Pero es mucho más interesante detenerse en los personajes que interpretó, porque más allá de la grandeza de "El valle de la abnegación", el joven actor no tuvo empacho en embarcarse en la aventura de dar vida a un cowboy despiadado y banal en "Duelo al sol", uno de los hitos de su carrera. Siguiendo con los westerns, se pueden mencionar "Cielo amarillo", "Fiebre de sangre", "Horizontes de grandeza" y "Los depravados", entre otras.
En 1952 rechazó el papel protagónico de "A la hora señalada", porque acababa de interpretar un film ambientado en el Oeste. Cuando Gary Cooper recibió el Oscar por ese papel, Peck lo felicitó con gran alegría. Pero también le preocupaban los temas sociales, a los que se dedicaba mucho: "La luz es para todos", sobre la discriminación de los judíos; "Matar al ruiseñor", sobre los prejuicios raciales (que le valió un Oscar); "El hombre del traje gris", sobre la ambición de poder. Encarnó también a los protagonistas de grandes novelas: el capitán Ahab, de "Moby Dick", de Melville; el convulsivo jugador de "El gran pecador", de Dostoievski; el cazador de "Las nieves del Kilimanjaro", de Hemingway; Ambrose, de "Viejo gringo", de Fuentes. Y no faltaron los films biográficos, entre los que se rescatan "David y Betsabé", "Mi amada infiel", basada en la vida de Scott Fitzgerald; "MacArthur", "Los niños del Brasil", donde personificó a Joseph Mengele. Donde mejor se permitió desplegar su versatilidad fue en la comedia, con títulos inolvidables como "La princesa que quería vivir", "Designios de mujer" y "Arabesque".
Fue un aventurero de los mares, militar, médico, sacerdote, abogado, cazador, marino, escritor, periodista, científico, y para cada hábito o uniforme supo alcanzar una composición impecable. Hoy, a los 85 años, el actor confiesa que ya no le interesan los papeles protagónicos. "Pero todavía estoy para sensacionales papeles de reparto."





