
Guerreros de juguete, pero efectivos
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"Small Soldiers-Pequeños guerreros" ("Small Soldiers", Estados Unidos/1998). Producción hablada en inglés, presentada por UIP/DreamWorks y Universal Pictures. Fotografía: Jamie Anderson. Música: Jerry Goldsmith. Intérpretes: Gregory Smith, Jay Mohr, Denis Leary, David Cross, Kirsten Dunst y Phil Hartman. Voces: Tommy Lee Jones, Frank Langella, Ernest Borgnine, Bruce Dern, Sarah Michelle Gellar y Christina Ricci. Guión: Gavin Scott, Adam Rifkin, Ted Elliott y Terry Rossio. Dirección: Joe Dante. Duración: 108 minutos.
Nuestra opinión: muy buena.
Para quienes busquen entretener a sus hijos de entre 5 y 13 años, "Small Soldiers" es su película. Para quienes quieran admirar las técnicas de animación en todas sus variantes (computación y 3-D, stop-motion y cuadro por cuadro, modelos en escala y animatronics ) supervisadas por la Industrial Light & Magic y ese verdadero genio que es Stan Winston, "Small Soldiers" es su película. Pero básicamente para aquellos que quieran apreciar una superproducción inteligente, de esas que muy de vez en cuando surgen desde las factorías de Hollywood, "Small Soldiers" no puede dejar de ser su película.
En primer lugar, hay que decir que el cerebro detrás de las cámaras no es otro que Joe Dante, uno de los cineastas más interesantes y subvalorados de la industria norteamericana, quien todavía sigue filmando gracias al éxito obtenido hace ya una década con la saga de "Gremlins".
En "Small Soldiers", Dante combina el idealismo y el sentido del espectáculo de su mentor Steven Spielberg con la agudeza crítica y la mirada perversa sobre los abusivos males de la sociedad norteamericana de Tim Burton. Y es gracias a este mix infalible con precisas dosis de acción, humor, denuncia y cinefilia que el director de "Matinee" logró dar forma a uno de esos raros films que tanto padres como hijos pueden disfrutar en una templada tarde de sábado, aunque, claro, por muy diferentes motivos.
"Small Soldiers" tiene varios y muy disímiles niveles de lectura. Es, en principio, una bastante elemental aunque divertida parodia antibelicista, pero también resulta una mirada idealista sobre la adolescencia, una apuesta por la solidaridad entre los menos favorecidos, una obra sin concesiones en la que se critica los excesos de la cultura pop apelando precisamente a sus iconos y clisés.
Planes siniestros
La película arranca con una publicidad institucional de Globotech, una megacorporación cuya diversificada oferta abarca desde material bélico hasta productos de telecomunicaciones, pasando por la elaboración de juguetes. Cuando en pantalla aparece su presidente, una suerte de Bill Gates desenfrenado (Leary), el espectador ya imagina cuáles son sus planes: muñecos violentos capaces de interactuar con los niños, siguiendo los designios de los pequeños usuarios.
Así planteadas las cosas, un ambicioso diseñador (Mohr) roba un chip militar del Departamento de Defensa y lo incorpora al Comando Elite, una serie de seis cruentos militares con obvias referencias a Stallone, Van Damme, Schwarzenegger y los clásicos James Cagney y John Wayne. Su objetivo: destruir a los Gorgonitas, un grupo de inocentes y queribles freaks concebidos por un típico genio bonachón (Cross).
Inmediatamente, la tecnología comienza a fallar y el chip militar provoca que los fornidos marines se desboquen e inicien una campaña de exterminio contra los asustadizos Gorgonitas en un perdido pueblo de Ohio, donde aparecen dos héroes de carne y hueso (un niño y una niña) que se unirán para socorrer a las víctimas.
Con la acción llega también un festival para los cinéfilos, cuyas citas no resultan caprichosas, ya que tienen casi siempre una utilización dramática. Las voces del Comando Elite están a cargo de Tommy Lee Jones y de varios actores que interpretaron el clásico "Doce del patíbulo". Las de los Gorgonitas fueron aportadas por los integrantes del mítico grupo de rock Spinal Tap que apareció en el falso documental de Rob Reiner.
Los clásicos bélicos ("Rambo", "Apocalypse Now", "Patton"), las películas de terror ("La novia de Frankenstein", "Fenómenos", "El jorobado de Notre Dame" y "Llegaron de otro mundo"), el imaginario infantil de "Gulliver" y la obra de Frank Tashlin, y hasta las múltiples referencia a series y publicidades televisivas, desfilan durante los 108 minutos de un guión verdaderamente generoso por donde se lo mire.
Si bien es cierto que por momentos la película cae en el grotesco (un grupo de Barbies convertidas en zombies que parecen salidos de las películas de George Romero) y tiene algún pasaje con excesos sádicos (como cuando la heroína que encarna Kirsten Dunst empieza a destruir muñecos a los golpes y con su rostro desencajado), "Small Soldiers" respira optimismo, transmite emoción y practica una saludable ironía crítica. Una obra inusual en la que el Dante se da todos y cada uno de los gustos. Como el que, por esta vez, los marines sean los verdaderos malos de la película.






