
¿En qué anda Guillermo Guido? Ahora es showman de cruceros
Después de un sufrido divorcio, hace seis años que trabaja como staff en una flota napolitana
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Sentado en la biblioteca del MSC Poesía, el crucero donde pasó los últimos seis meses, Guillermo Guido se acomoda en un falso chesterfield verde y cuenta su historia. En los 80 era un cantante melódico conocido, había versionado con éxito el tema "El hombre del piano". Un pibe simpático y de barrio, dos cualidades que lo ayudaban a la hora de "levantarse minas". A sus 55 años tiene un manejo del escenario asombroso. Sobre el agua, en un teatro decorado con brillos y colores violetas, se asoma y canta para un grupo de féminas que, al verlo, enloquece. Mujeres de mediana edad. Pero no solo se trata de ser intérprete, Guido en una búsqueda por aggiornarse se topó con su showman interno. Los gags son centrales en sus shows marítimos, aunque él asegura que nunca fue un seductor.
Hace seis años que vive la mitad de su año a bordo y la otra en tierra, y al parecer es una vida a la que le encontró la vuelta. Estaba en un muy mal momento cuando lo convocaron para subirse por primera vez a un crucero: había vivido una triste separación y por eso no dudó en aceptar la propuesta. Empezó tocando con una de las bandas del barco hasta que alguien notó su presencia. "Me llamaron para armar una banda, donde uno de los músicos cantara. Todo el primer año fue así: canté 101 noches seguidas arriba del barco. Lo que ocurrió después fue que tuve un éxito que no esperaban y bueno, los tanos no tenían idea de quién era yo, pero el público sí", reveló Guido a Pesonajes.tv, mientras el crucero sortea olas de cuatro metros y el movimiento se hace sentir por primera vez en ocho días de navegación.
Ahora está a cargo de la arista artística que viene de la Argentina y tiene su show de tango donde interpreta "Balada para un loco". Pero cuando habla no lo hace como un músico sino como un tripulante. Con tantos años a bordo, Guillermo se convirtió en Cruise Director, un cargo que le permite invitar a su familia a acompañarlo en la travesía.
-Además de los shows a bordo, ¿tenés planes en tierra?
-Pude subir a mis hijos [tiene tres] solo una vez, en Navidad, pero después no pudieron venir. Empezaron las clases, se complicó. Los extraño. Me tomo una semana de vacaciones, como corresponde. Estoy terminando de escribir un espectáculo que se llama Una nena de papá, con Laura Miller [también artista de MSC]. Lo vamos a hacer primero en la calle Corrientes y después, si Dios quiere, vamos a ir al resto de país.

-¿De qué va la historia?
-Es la historia de un padre cantante con una hija cantante, en dos distintas situaciones de vida. Uno que está terminando y la otra que está en pleno éxito. El padre la crió, le enseñó. Ella se separa del marido y vuelve a vivir con su papá y un montón de cosas divertidas pasan en el medio. En todas las funciones viene un invitado diferente del mundo artístico. En algunos casos es un novio de ella -Axel y Jorge Rial están confirmados-, en otros casos es la nueva novia que tengo yo. La mamá de Laura en la ficción murió hace varios años.
-¿Va a ser en clave musical?
-Hay 12 canciones, un repertorio mixto y lo demás son gags. Por ejemplo: yo trato de que me llamen para el jurado de Tinelli y no lo logro y ella sí. Marcelo la llama a casa y la invita a cenar para ser jurado. Entonces el padre se clava todos los puñales. Hay una parte en la que ella me dice: "Papá, quiero que hablemos de sexo" y le digo "bueno, hija ¡al fin!, después de tantos años... preguntame lo que quieras". Me dice: "¿Cuánto hace que no tenés sexo?" Todo nació en el crucero, como todo lo que hago en el año.
Antes era un atorrante, ahora estoy muy enamorado
-¿Cómo es el día a día a bordo?
- Hay un encuentro con los pasajeros para explicarles cómo ponerse los chalecos. Tenés que mantener la cabina limpia porque tenés "Cabin inspection" una vez por semana. Después tenemos cursos de seguridad, que a mí se me terminaron, en los que te enseñan cómo encontrar bombas, pasajeros sospechosos, señales de alarma. Después voy al gimnasio, al comedor de la tripulación... el tiempo lo ocupás. Al principio tenés muchas horas de ensayo: entradas, salidas, orden de las canciones, cuando se enferma uno y demás.
- ¿Cómo te acomodás con la vida familiar?
-Eso es lo más difícil. Pero bueno, estos últimos años he logrado embarcar a los chicos, porque estoy subiendo con otro rango, como Cruise Director, y con eso podemos subir familiares gratis. El año que viene me vuelven a ascender, si es que vuelvo... Más o menos la vamos llevando. Después tengo seis meses que hago lo que quiero en tierra. Lo más problemático son mis hijos, tienen nueve años. Un día me llamaron de la escuela y me dicen "mire le decimos a sus hijos que dibujen la familia, se dibujaban ellos tres y la madre arriba de un barco y usted no está", y le digo "sí estoy, soy el barco".
-Después de la separación, vino la segunda oportunidad, ¿cómo conociste a tu actual mujer?
- La conocí el primer año que trabajé en el crucero. Vino a pasear. Me la conquisté desde el escenario. ¿Dónde querés que me la conquiste? Si no me dejan hablar no hago nada... Ella estaba en la misma situación que yo, se estaba separando y nos conocimos. Tenemos muchas cosas en común. Nos casamos el anteaño, el 28 de septiembre, y estuvo trabajando acá. Después le bajó el hierro, se desmayó, estuvo cinco días internada en Buenos Aires y decidí que no volviera. Igualmente sube, pero menos tiempo. Yo me casé para estar con ella. Antes era un atorrante, ahora estoy muy enamorado de mi mujer y me resulta muy difícil estar separado.
Un día me llamaron de la escuela y me dicen "mire le decimos a sus hijos que dibujen la familia. Se dibujaban ellos tres y la madre arriba de un barco y usted no está", y le digo "sí estoy, soy el barco".
-Además de interpretar canciones, en el espectáculo que hacés se deja ver tu costado de showman… ¿Siempre fuiste así?
-Siempre fui de hablar en el escenario, pero la parte de showman me la sacó el barco. Lo que pasó fue esto: el primer año que hice tantas funciones seguidas, eran turnos de tres horas. Para la gente son nueve días con el mismo personaje. Vos le hacés un show, después dos, y después ¿qué hacés?, ¿cómo los entretenés?. Ahí arranqué a contarles historias, hablar con la gente, preguntarles cosas como "señora, ¿promedio de veces que su marido le hizo el amor arriba de un barco?". Sanata, para entretener. Eso me afloró lo de showman. Además, sé que yo ya no estoy en la cima de la ola, mis canciones no son las que pasan en la radio.

-¿Cómo ves a la música melódica en la actualidad? ¿Creés que está desapareciendo?
-La música no desaparece. Está muy regida por los realitys y todas estas cosas. No provee elementos buenos. El único que ha salido de un reality y no lo ganó es David Bisbal. Lo que pasó es que cayeron en desuso los programas en el que había un muestreo de gente nueva, que ahora no hay. Pero hay elementos muy buenos como Diego Torres. Está pasando mucho lo de los grupos en la música argentina, con el rock nacional. Los melódicos venimos atrás, ¿viste? Yo siempre digo que el artista tiene que salir de su habitación, después ir a la televisión para que lo conozcan.
Ahora me siguen las mismas mujeres pero con el bastón y no me alcanzan.
-¿Tuviste épocas difíciles, cuando dejaste de sonar en las radios?
-Como todo. Esto tiene una época muy difícil que es hacerse conocer, que te abran la puerta en una discográfica. Después tiene una época maravillosa cuando la pegás y tu primer tema entra, pero pasa rápido porque sos joven y pensás que toda la vida va a ser así y después viene la etapa de sostenerse en la meseta, de seguir. A eso después se le agregan los años, voy a cumplir 55 ahora, y es duro porque decís "¿cómo hago para competir con Axel?". La vida te va moldeando. Sé que no tengo 25, sé que no me siguen las mujeres por la calle, ahora me siguen las mismas mujeres pero con el bastón y no me alcanzan. Pero la tabla, el escenario y la experiencia te dicen por dónde tenés que andar y bueno hace 30 años que vivo de esto y siempre me fue bien. A veces es mucho más difícil ser Luis Miguel y sostenerse, que ser Guillermo Guido y seguir siéndolo.
-¿Cómo se sostiene la relación con el público después de tantos años?
-A mí me dijeron una vez: "A vos lo que te ayuda es que tenés un pasado intachable, no tenés prensa amarilla, de que salís con Fernanda Callejón o que estuviste de novio con Susana Romero". No, nada. Nunca pasó por ahí lo mío. Hace muchos años estuve de novio con Lucía Galán, pero de verdad y ya nadie se acuerda.
La ley de fertilización

Hace nueve años, Guillermo Guido reapareció en los medios pero no por un disco nuevo sino por un problema que lo desbordó. El cantante y su exmujer se sometieron a siete tratamientos de fertilización asistida y después de varios años lograron convertirse en padres. Pero la felicidad quedó opacada por una noticia que recibieron cuando los trillizos tuvieron que entrar en neonatología por nacer ochomesinos. "Hasta ese momento todas las obras sociales tenían en letra chica que decía que no te cubrían los partos ni las cesáreas de chicos que hubieran nacido por fertilización, pero vos te enterabas cuando nacían. Tampoco cubrían los días de neonatología. Me cobraban a guita de hoy 10.000 pesos por chico, por día. Al mes, era un dineral lo que tenía que pagar, no tenía esa plata", recuerda Guido.
Entonces el cantante salió con todo a contar su historia y a buscar ayuda porque no tenía como costear ese dinero. "Me preguntaron si tenía abogado porque debía mucha plata. Vienen y te revisan la placenta, así se sabe si fue o no un parto normal. Empezamos a recibir mails de todas partes del mundo. Hasta que le hice juicio a la obra social porque no podía pagarlo. Sadaic me ayudó mucho. Era un caso testigo", cuenta. Muchos años después su lucha terminó con la ley de fertilidad que fue sancionada el año pasado, y de la que -en parte- se siente responsable.






