
Un ex metalero y un amante del jazz que fueron tan flexibles en sus gustosque terminaron por crear un dúo maleable: Plastilina Mosh.
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En 1997 Alejandro Rosso y Juan José González [Jonaz] habían logrado colarse en la programación de las más exitosas estaciones radiales de la capital mexicana, hacer una gira de conciertos en Los Angeles y hasta recibir nominaciones para varios premios como mejor grupo nuevo. ¡Todo sin haber grabado un solo álbum! El video de su sencillo de lanzamiento [que no tenían disco pero sí video] fue el primer clip mexicano que se incluyó en la programación del canal MTV Estados Unidos [no el latino] y los cinco mil discos que prensaron de su primer single, "Niño bomba", son ahora material de colección. ¿Qué tenía esta pareja de músicos, que en aquella época aún rondaban la veintena, para producir semejante éxito? Algunos dicen que una mezcla de influencias que los llevó a generar un sonido original, el cual, aunque muchos no lograban identificar, siempre llamaba la atención.
Rosso, alimentado en las fuentes de la música clásica, las armonías de Antonio Carlos Jobim y los mensajes de John Coltrane, encontró su complemento ideal en Jonaz, un metalero de los de antes que adoraba la música de Sepultura y algunas veces caía en la tentación de escuchar Mano Negra. El resultado de semejante unión fue un sonido para el cual nada parecía estar prohibido, todo era válido, desde el trip hop hasta el lounge, pasando por el punk y el jazz. Tan grande fue el suceso que las propuestas y los productores empezaron a caer del cielo: un grupo de música experimental llamado Sukia produjo dos de los temas de su primer álbum, pero también participaron los veteranos Café Tacuba, Tom Rothrock y Rob Snapf [productores de Beck y los Foo Fighters] y Jason Roberts [Cypress Hill y Control Machete], quien fue el encargado de redondear el sonido de "Mr. P.Mosh", el sencillo que dio a conocer en todo el continente a un par de muchachos originarios de Monterrey [cerca de la frontera con los Estados Unidos].
Ahora, tras un segundo álbum llamado Juan Manuel [con el cual no pasó nada en Suramérica] y después de tres años de no realizar un álbum en estudio, Rosso y Jonaz regresaron con Hola Chicuelos, un guiño a su sonido original con mucho de electrónico y de aire lounge, producido por el propio Alejandro Rosso [excepto el tema, "Enzo", que quedó en manos de Jason Roberts].
Han pasado tres años desde su último álbum, ¿a qué se debió este frenazo?
Realmente no fue algo que premeditamos; lo único que teníamos claro era que queríamos hacer un buen disco y sentíamos que para eso teníamos que parar un poquito, estar tranquilos, empezar a componer para tener muchos temas de donde escoger antes de grabar, y no como había pasado en los discos anteriores que normalmene terminábamos la composición ya en el estudio.
¿Entonces no fue que se dieron la gran vida y empezaron a producir el disco faltando dos meses...?
No, hicimos como cuarenta ideas de canciones hasta el momento en que todo se fue aclarando. Cuando la disquera nos dio el presupuesto y nos dieron luz verde nosotros estábamos listos y comenzamos a grabar todo.
¿Cuándo decidieron tomar totalmente las riendas de esta producción?
Cuando terminamos de hacer el segundo álbum. Ya habíamos trabajado con muchos productores anteriormente y estábamos hablando con otros, pero nos dimos cuenta de que había cosas que nosotros comprendíamos con facilidad pero era difícil pasarle esa información a una tercera persona y lograr que la comprendiera, entonces decidimos que lo mejor era olvidarnos de hacer el siguiente disco con otra gente y hacerlo más por nuestra cuenta, más tranquilos.
¿Entonces el sonido de este disco sí es defintivamente el de Plastilina Mosh?
No, no es así. No es que sea más real, lo que pasa es que pensamos que hacer este disco por nuestra cuenta era lo que más nos convenía en este momento, como en el momento en que hicimos Juan Manuel o con el primer disco, decidimos hacerlos por ese lado. Producir este disco no quiere decir que sintiéramos que antes faltara honestidad creativa, fue más bien que ya habíamos tenido mucha experiencia con los contactos que habíamos hecho con esta otra gente y nos sentimos a gusto haciéndolo ya por nuestra parte.
¿Y por qué trabajar con Jason Roberts en un solo tema?
Trabajamos con Jason porque necesitábamos tener otro tema que fuera accesible para radio además de "Peligroso Pop", como una petición de la disquera, y nosotros, antes de que nos impusieran un "güey" que no nos gustara, decidimos trabajar con Jason, porque nos encanta lo que hace y nos parece divertido. Hicimos un tema antes con él y fue una experiencia muy interesante.
¿Muchos dicen que gran parte de su éxito se debe a la diferencia de sus orígenes musicales..?
Sí, somos distintos en influencia musical, pero eso puede pasar con cualquier otra persona con la que trabajes, no es algo que nosotros veamos directamente como un arma o una herramienta para componer. A través del tiempo que hemos tenido el proyecto nunca nos hemos sentado a ver cuáles son realmente esas influencias tan distintas o similares; hay música que nos gusta a ambos y hay otra que no, pero nunca es algo que conscientemente traemos a la mesa para tratar de aprovecharnos de eso y hacer una composición, más bien tratamos de olvidar todo lo externo y componer.
El segundo álbum de Plastilina Mosh no sonó mucho fuera de México y notamos que el tercero tiene elementos del sonido original de Aquamosh. ¿Hay un interés en reencontrarse con su sonido?
Realmente lo que buscamos con este disco es retomar el sentido del humor que nos caracteriza; sobre todo cuando tocamos en vivo hay interludios y cositas así que preparan a la gente para una canción, y esto era lo que queríamos que se viera reflejado en el disco. A lo mejor no vas a entender muchos de los chistes internos que hay por allí, pero lo importante es que sepas que eso es un chiste y que no nos estamos tomando tan en serio ese momento. La actitud es lo más importante, independientemente del estilo de música que escribas.
Pero Juan Manuel era algo completamente distinto. ¿Qué pasó con ese disco?
Que nos sentimos muy a gusto con él. En ese momento necesitábamos hacerlo para olvidarnos de todo lo que había pasado con el primer disco, en el que, paralelo a todo lo bueno que produjimos, nos había tocado hacer también todo lo de la promoción, algo que es más por una cuestión de popularidad que de arte, así que a lo mejor necesitábamos un tiempo para alejarnos de todo eso.
¿Y en Hola Chicuelos no hay tanta presión?
Sí, pero la presión provenía de nosotros, era una necesidad de cambiar, porque si hubiéramos tratado de repetirnos con los demás discos seguramente nunca saldríamos de ahí, y ahora estaríamos haciendo las mismas cosas, sólo que sin la sorpresa que tenían antes. Entonces paramos y nos pusimos a pensar: nos repetimos o nos reinventamos. Eso fue lo que tratamos de hacer con el segundo disco, que la gente se hiciera a la idea de que cada vez que salíamos íbamos a salir con algo nuevo.
Hablábamos antes de que Jason Roberts llegó para producir un tema que fuera más comercial, ¿Eso significa que el resto del disco no es comercial?
Esa fue una opinión personal de quien en ese entonces era el presidente de la compañía, que ahora ya ni siquiera está. La gente no se da cuenta de eso, pero cuando uno se mete en esto, aparte de ser músico tienes que ser negociante, comerciante, político, y en este caso nosotros sabíamos que él no estaba conforme porque sentía que sólo había un sencillo y no nos iba a dejar terminar el proceso de grabación hasta que no hubiera otro, entonces preferimos trabajar con Jason.
Sus canciones nunca se han destacado por un cuidado en las letras, ¿no es algo que les interese?
No es que no nos interese la letra, lo que pasa es que no nos ponemos a pensar qué va a entender o no la gente, eso sería limitarnos y tratar de componer para ellos y no crear algo que nos guste a nosotros.
¿En medio de este boom del "sonido latino" qué tan difícil es salirse del tópico?
La idea o la filosofía de este proyecto es precisamente no tener una línea, y de alguna manera hacer lo que se nos antoje hacer y no tener que quedar bien con un estilo o una idea anterior que hayamos seguido, entonces para nosotros no es difícil.
¿Y han logrado tener esa independencia?
Hay presiones, claro, pero normalmente estas vienen después, cuando terminamos el disco; mientras tanto seguimos haciendo los discos que se nos antoja hacer y la música que nos gusta; no es importante qué presión venga después porque sentimos que lo indispensable es hacer un disco que nos guste y del cual estemos satisfechos. Todo lo que venga más tarde, bueno o malo, es extra.
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