
Héctor Larrea deja Radio El Mundo para volver a Rivadavia
El conductor de "Rapidísimo" vuelve a la emisora que lo albergó durante más de 20 años para
1 minuto de lectura'
seguir haciendo lo que más ama: comunicarse con la gente por medio de un micrófono El calor húmedo y agobiante del microcentro porteño no logra quitarle la sonrisa -a esta altura casi eterna- a Héctor Larrea. Es que ahora, a su habitual buen humor, se suma otra razón para estar feliz: "Vuelvo a casa", dice y se desploma sobre la silla del bar que ya está acostumbrado a recibirlo con un café después de cada "Rapidísimo" en Radio El Mundo.
Y sí... los 21 años que estuvo en Radio Rivadavia deben haber dejado alguna huella, y según dice este hombre de Bragado, al que no parece haberle pasado los años, "son de las profundas, de esas que es bueno repasar".
-¿No había sido traumática la partida de Rivadavia?
-Sí, mucho, pero no porque haya habido problemas sino porque significó dejar 21 años de historia, los compañeros, el modo de trabajar, el barrio, el café de la cuadra. Es que yo no soy ciudadano del mundo sino de lugares pequeños, me muevo poco, soy sedentario y me encariño rápidamente.
-Entonces, ¿por qué se fue?
-De vez en cuando tengo la necesidad de cambiar, y me vine a El Mundo, la misma emisora donde empezó todo hace casi 30 años. Creo que cumplimos con nuestra misión. En 1994, la radio estaba en último lugar y ahora está cuarta o quinta. Con la tarea realizada, vuelvo a tener ganas de cambio. A veces es lindo renovar la casa para renovarse uno y poner en práctica ideas que estaban ahí, esperando.
Como dice Larrea, el programa "me maneja un poco, tiene sus caprichos". Y debe ser así, ya que la temporada que se inicia es la número 30. "Rapidísimo" no lo suelta, y según parece no lo va a soltar nunca: "Es que todavía hay tantas ideas en carpeta, desde lo musical, desde lo literario y desde las personalidades que nos visitan que creo que «Rapidísimo» no tiene fondo, no se termina más".
-Entonces, ¿en Rivadavia va a haber un nuevo "Rapidísimo"?
-No, nuevo no. La estructura va a seguir siendo la misma. Este muñeco tiene una estructura muy firme que se basa en la manera en que yo sé moverme: algo que parece dislocado, pero que, para que pueda serlo, tiene que tener una base muy estricta y, a la vez, espontánea. Si no, es un caos. Y un caos durante tres horas es insoportable. Entonces una espontaneidad basada en algo firme da un resultado agradable y entretenido. Puede alterarse, por supuesto, pero como la adrenalina no puede mantenerse durante tres horas, entonces tenés que tener de dónde agarrarte.
-Usted parece ser bastante conservador...
-En gran medida sí. Porque mientras una estructura a vos te demuestra que reditúa y que la gente se divierte significa que funciona, y si funciona, ¿para qué cambiar? Tocás lo necesario, lo maquillás, pero nada más.
-Algo que cambia es el horario.
-Y, sí... Toda la vida hice lo más temprano de la mañana, eso te condiciona un estilo de vida. Y es todo un riesgo, porque ir de 11 a 14 es instalar un espacio nuevo en la radio. Pero me gustan los desafíos. Y creo que es el mejor horario para un programa varieté.
-¿No es muy antiguo hablar de varieté?
-Sí, pero yo creo que no hay cosas antiguas y cosas modernas. En realidad sí antiguas, pero no viejas. Además, todo lo que se da en el espectáculo ahora es una derivación del varieté, uno con menos retoques, tal vez. "Rapidísimo" es varieté: un grupo de cómicos que hacen lo mejor que saben y con un contenido absolutamente popular, para un público sencillo, sin extrañas sofisticaciones.
-¿El humor es el eje?
-Es lo fundamental. Porque lo que a mí más me atraía de la radio cuando era chico era el humor, con él están mis mejores recuerdos.
-¿Y la noticia?
-Las noticias son un buen complemento. Pero muchas veces usamos la noticia en el humor. Para dar un parecer político lo damos por medio de personajes, de prototipos, de arquetipos y de sátiras. Además, creo que tenemos un buen equipo. Y yo me preocupo por cuidarlo, me encargo de tener buenas relaciones. Tengo tendencia a vivir y trabajar en armonía. Soy una persona que no tiene agresión. No soy polémico ni me interesa manejarme en la polémica. Y además no soy agresivo, por naturaleza.
-No ser polémico se puede confundir con ser tibio.
-Para nada. Yo tengo mis posiciones frente a las cosas, lo que no tengo es la pirotecnia que se usa habitualmente para temas de actualidad. Que en definitiva son fogonazos que se dan todos los días, y que pasado un tiempo son olvidados.
Yo tengo mis criterios sobre las cosas como cualquier ciudadano. Lo que pasa es que al ser un animador o un presentador -porque yo no soy periodista- no me interesa trasladar posiciones personales al trabajo.
-¿Cómo se entiende que personas que en ese sentido se encuentran en sus antípodas -como Bobby Flores y Mario Pergolini-, lo consideren un referente?
-Eso es más emotivo que otra cosa. Cuando ellos eran chicos yo ya estaba en la radio y la madre y la abuela escuchaban "Rapidísimo". Entonces, cuando sonaba la cortina, ellos sabían que tenían que ir al colegio o tomar la leche. Conmigo están relacionados afectivamente más que nada. De hecho, el otro día me encontré con una médica joven que me dijo que escuchaba "Rapidísimo" y yo le dije que no podía ser, que ella debía escuchar una FM. Pero me dijo que hacía pocos días que vivía sola y que ponía la AM para sentirse conectada con su mamá.
-Debe haber algo más...
-No, y además vos me citás justamente a los que yo considero los referentes de la nueva radio. Cuando las FM están adocenadas, los que sobresalen son Lalo Mir, Pergolini, Bobby, Alejandro Dolina, Quique Pessoa y Ari Paluch. Es gente que ha venido con una gran preparación. Saben lo que dicen, no son meros entretenedores, no son vulgares, son inteligentes. Conocen mucha música, se mataron por trabajar en la radio. Y en eso sí coincidimos. Yo viví para trabajar en la radio, no concebía otro destino que ése. Encaminé todo ahí, en mi pueblo trabajé en una propaladora y hacía lo mismo que ahora.
-¿No es demasiado modesto?
-No, no, es otra cosa, es algo afectivo. Yo no puedo ser referente de nada ni de nadie. Referentes son Fontana, Carrizo, Guerrero Martinheitz.
-Pero si están todos a la misma altura.
-¿Que yo? No... Ellos fueron señeros. Está bien que Cacho Fontana no está más en la radio, pero lo que hizo cuando estuvo fue enorme.
-Usted todavía está.
-Pero la antigüedad no es un mérito. Es aguante. Yo, porque condicioné mi vida a esto y bueno, llegué. A lo mejor no se dieron cuenta y me dejaron seguir; nunca hice planes para 30 años. Yo hacía planes hasta fin de año. Y se fue renovando. Y no es de modesto, tengo elementos para decirlo. Nosotros, los que estamos a la mañana, venimos detrás de Cacho Fontana. Todos. Cuando la radio se desorienta hacia fines de la década del 50 sale una figura como Fontana, con una enorme creatividad, e impone el horario de la mañana. A partir de ahí nacemos muchos.
-Usted tiene fama de buen entrevistador.
-Más que entrevistador soy un buen conversador, pero de técnica no sé nada. Interrumpo y cuando me escucho me enojo conmigo porque digo: La pucha, cuando estaba por decir algo interesante yo vengo a decir esta pavada. En realidad no conozco la técnica de nada. Nunca aprendí nada, todo lo que hago lo hago instintiva, intuitiva y espontáneamente.
A pesar de tanta sincera humildad, intuitivamente o no, hoy Héctor Larrea es sinónimo de radio, desde su costado mejor entendido.
Una amante engañada
-Con la televisión, ¿qué piensa hacer?
Para Héctor Larrea, la televisión es como una amante engañada. Fue la que le dio un espacio lo suficientemente importante como para abrirle las puertas con su primer y verdadero amor: la radio.
Ahora, con el reconocimiento de muchos años de trabajo, se da el lujo de elegirla un año sí y otro no. Ahora está en el otro no, y no lo entusiasma demasiado que el año que viene sea un año sí. Pero nunca se sabe.
"Siempre que he aceptado algo en la televisión, ha estado condicionado a que no se interponga con la radio. Pero, ahora no hay nada que me motive demasiado, y por eso no la extraño -dice mientras fuma un cigarrillo prohibido-. A esta altura de mi vida, los productores me preguntan qué quiero hacer. Y eso es lo peor, porque lo que a mí me entusiasma no da rating, entonces mejor no empezar porque no me interesa que me den una patada a los dos días. Y no es cuestión de hacerlo por unos pesos o por exhibirse, o por esa suerte de poder que te da: si vas a comer no te cobran, si no hay mesa te la consiguen. Te da ese pequeño poder, ese tonto poder, que en realidad no sirve para nada. Hoy la televisión y yo no tenemos nada que decirnos. Lo que yo tengo para decirle, a ella no le interesa. Si lo viéramos como una cuestión romántica: ella tiene otros galanes que le pueden decir cosas mucho más interesantes que yo".
Tanto despecho se diluye cuando se le cruza en la memoria el recuerdo de un "programita lindo, divertido, agradable, que estaba imaginando". El tiempo dirá.
1- 2
De Betiana Blum en Calle Corrientes a Graciela Borges en Mar del Plata, los famosos disfrutan del teatro veraniego
3Mirtha Legrand, a solas: qué la emociona del público, cómo ve al país y su secreto para estar activa con casi 99 años
4Santiago del Moro anunció fecha para la presentación de Gran Hermano Generación Dorada y arrancó la cuenta regresiva


