
Hermeto Pascoal, libre de todo
De regreso: el impredecible creador brasileño que se presentará esta noche, a las 22, en el teatro Opera, actúa, improvisa y da una clase de música en una extensa charla con La Nación.
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Cuando llega, llena el espacio con un halo misterioso y alegre. Especie de gnomo albino, este personaje bajito y con algunos kilos de más es un creador audaz, intuitivo, espontáneo y, sobre todo, libre. Hermeto Pascoal está de regreso en nuestro país un par de meses después de su participación en el homenaje a Piazzolla: "Es mi segundo país. Recuerdo que cuando aquí había una dictadura feroz, la gente se juntaba para escuchar música. Obras Sanitarias estaba lleno para ver a Hermeto. Mejor que en mi tierra. No puedo olvidarlo.
"Cada vez que vengo a tocar siento que es la primera vez. Es la misma emoción. Aquí todavía hay gente que quiere escuchar música instrumental", explica mientras no puede ocultar su ansiedad por subir al escenario.
Hermeto es un protagonista constante de sus conceptos. Como un actor, interpreta con su cuerpo cada vocablo: "Hay muchos grandes músicos que hoy hacen cosas comerciales. Pero la música es instrumental. A veces me mandan poemas, pero yo les explico que esos versos tienen su propia música, no necesitan que les agregue nada. Por ejemplo, Caetano es un poeta, un buen poeta que le pone música a sus versos. Cada palabra, cada armonía, surgen de él".
Está, claramente, en contra de la industria discográfica que exige melodías pegadizas y le deja un margen extremadamente breve a la música experimental: "Yo creo que lo importante no es el instrumento ni la estructura; lo que cuenta es la cabeza, la creatividad".
Y da precisiones: "En Brasil se escuchan muchas cosas horrorosas, pesadas, tristes. Canciones lindas y agradables que alimentan la televisión, otra cosa horrorosa. Cosas descartables. Ahora están las Mamonas Assassinas, asesinar al mundo, pero ahora hay algo peor: se llama Tiririca, que quiere decir palazo. Es decir, en vez de música, te dan un palazo."
Toda la vida tiene música
Hermeto vive intensamente. Quienes conocen su música ya lo saben, pero estar frente a él abre nuevos caminos. Es un hombre apasionado que no puede abandonar una actitud creativa. Tanto que, cuando se le pregunta si siempre está haciendo música, es categórico:"No puedo parar de respirar". "Ya a los tres años, la miré a mi mamá y le dije: estás cantando. No, me contestó, estoy hablando. Mi oído está siempre dispuesto a descifrar la música." Y la explicación se extiende y arma un pequeño acto teatral. Se para. Entre sus manos tiene un vaso con agua y lo lleva a sus labios pero no bebe. Lo que hace es improvisar "Libertango". Cuando termina, dice: "Todo es música. Estamos conversando y esa es nuestra música. La más natural. Nosotros decimos que los pájaros cantan. Ellos dicen lo mismo de nosotros. Además, un vaso con agua es un instrumento mucho más barato".
Y charlas de este tenor mantiene con chicos de escuelas: "Les cuento que la música es como una familia. El padre es el ritmo, la madre es la armonía y el hijo es el tema. La armonía es el agua, la parte fundamental de la música. Por eso, cuando participé en el homenaje a Piazzolla tomé sus hermosas armonías; es una cuestión celestial. No tiene sentido tomar las estructuras de sus creaciones, sus notas, sus melodías. Así sólo se tiene una nueva versión pero no se rescata el espíritu del músico".
Su admirado Astor
Y le dedica palabras muy cálidas a don Astor: "No nos veíamos mucho, pero de alguna forma siempre estábamos en contacto. Nos mandábamos nuestros discos y saludos a través de alguien. Pocas veces coincidíamos en el lugar físico para vernos. Pero ahora está en todas partes, y en mi cabeza". Pero su preocupación de estos días es trabajar sobre la voz humana. Ya lo hizo con distintos animales en estudio y en vivo, y dos relatos de fútbol musicalizados aparecieron en su álbum "Lagoa Da Canoa", de 1983, pero ahora su trabajo parece ser más profundo todavía: "Quiero que me manden cassettes con voces grabadas. Me llegan de todos lados, pero no de la Argentina. Me gustaría que me manden. ¿Tenés alguna entrevista grabada?" Hermeto Pascoal es un adolescente rebelde e inquieto que el 22 de junio último cumplió sesenta años. Desde su larga melena hasta su actitud de búsqueda contagian juventud. Una juventud que no necesita del tiempo. "El 23 de junio empecé a escribir una canción por día. Ahora tengo 109".






