
Herr Doktor Otto Klemperer fue simplemente Klemps
Entre los grandes músicos judíos expulsados por el nazismo, Otto Klemperer ocupa un lugar principal. Director de enorme trascendencia, era una de las personalidades más relevantes dentro del mundo de la música clásica cuando, en 1933, debió abandonar Berlín. Nacido en Polonia, en 1885, Klemperer comenzó a cimentar su nombre luego de la Primera Guerra Mundial, especialmente con sus interpretaciones del repertorio sinfónico austroalemán, desde Haydn y Mozart hasta Bruckner y Mahler. Era minucioso y obsesivo en su trabajo e insistía tenazmente con las orquestas hasta alcanzar los resultados a los que aspiraba. En sus ensayos, aun ante obras sinfónicas de relativa brevedad, consideraba necesario ir más allá de los aspectos técnicos y musicales para hablar, incluso, de los perfiles espirituales y filosóficos que sustentaban la música y las que él entendía eran las búsquedas de cada compositor en cada obra. Además, vehemente y pasional, nadie osaba interrumpir sus peroratas. Si bien en Europa los músicos conocían sus modos de trabajo, en Estados Unidos las orquestas debían armarse de paciencia y adaptarse o enviar a un delegado para que el director atemperara sus enseñanzas. Frente a la Filarmónica de Nueva York, Klemperer estaba exasperando a los músicos con sus consideraciones sobre Brahms hasta que, todos, en silencio, comenzaron a mirar implorantes al primer oboe, un músico italiano que entendió el mensaje insonoro de sus compañeros. El oboísta, que hablaba un inglés con fuerte acento italiano y con un amistoso slang, se dirigió respetuosamente al gran director: "Klemps, you talka too much?". Klemperer, hacia quien todos se dirigían como Herr Doktor o Maestro, se sorprendió con ese "Klemps", pero entendió el punto. Y continuó con un ensayo estrictamente musical.




