João y el jazz a la portuguesa
Hoy y mañana, la cantante actúa en el Festival Internacional de Buenos Aires.
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La música de Portugal está surgiendo al mundo. Uno de las culpables es la cantante lisboeta Maria João, que deslumbró al público europeo en festivales de jazz como el de Montreux. Con tres discos grabados, uno nuevo por salir junto a la Orquesta Filarmónica de Hanove, llamado "Lobos, raposas e coiotes", por el sello Verve, Maria João actuará hoy y mañana, a las 22, en el teatro Regio, Córdoba 6059, en estas primeras jornadas del Festival Internacional de Buenos Aires.
La cantante subyuga con una propuesta exquisita en formato de homogéneo dúo, que navega entre su intenso y particular estilo vocal y el talento del pianista Mario Laginha, uno de los músicos más importantes de la escena lusitana.
La joven intérprete, de clara ascendencia africana, tiene una belleza y una cadencia que llaman la atención, diferentes de la esencia fadista y la saudade característica de su tierra. A pesar de las pocas horas de sueño, ya que viajó directamente de Portugal, donde terminó su nuevo trabajo orquestal -"No es una orquesta acompañando a una cantante a la manera antigua, sino una propuesta en conjunto"-, se muestra vital e inquieta.
Eso se traslada a una mirada musical que saca provecho en su manera de cantar. "Uno de mis pies está en el jazz, que es mi primer amor, y me da la libertad de la improvisación, y el otro, inquisidor y viajante, está parado sobre la música étnica, africana y brasileña..."
-¿Y el fado?
-No canto bien el fado. En realidad, hay muy poca gente que lo hace bien. Para eso es necesario tener un alma fadista y yo tengo otra mirada del asunto, más abierta. Aunque es una música hermosa.
-Ahora hay varias propuestas de Portugal que triunfan en el mundo. ¿Es el resultado de un movimiento, de la situación cultural o son casos aislados? -Los casos de Madredeus, como el de Misia o el mío, creo que son específicos, resultados de mucho trabajo. Pero también siento que hay como una explosión de nuestra música. Tanto tiempo amontonados en ese rectángulo pequeño, tan al sur de todo, creo que por fin... Brumm -hace un gesto con las manos hacia arriba-, salimos al mundo. Y tiene que ver con que los portugueses estamos más extrovertidos, más abiertos y modernos. Con ganas de mostrar lo bueno que tenemos. La participación activa del pianista es una clara postura de la cantante que entiende su propuesta como un dúo y no como una solista acompañada por un pianista. "Nuestra música es en conjunto. Es así -dice, y automáticamente junta las manos-. Para llegar a esto hay que lograr una relación muy fuerte; no hablo de lo sexual, pero sí emocional y afectiva. Tiene que pasarnos de todo cuando estamos juntos. Sólo así podemos hacer una música verdadera."
Fina estampa
Hasta encontrarse pasó tiempo. Ella comenzó cantando standards en la escuela Jazz Hot Club, de Lisboa. Al año, alcanzó el Premio Revelación. Deslumbraba con su forma de cantar. Había aprendido de las más grandes: "El principio de mi enamoramiento con el jazz -confiesa- fueron Billie Holiday, Ella Fitzgerald, pero, sobre todo, Betty Carter. Me la pasaba escuchando sus discos, los sabía de memoria. Después tuve el enorme orgullo de conocerla y actuar en la misma noche que ella en cuatro festivales. Recuerdo el día que estuvimos en Munich. Cuánta emoción verla ahí no más... Cuando toda mi vida había soñado con ser ella cuando era chica", y la sonrisa amplia la cambia a un estado emotivo.
Pero en vez de seguir fielmente la tradición, Maria João cuenta: "Intenté la ruptura, salir disparada hacia otro lado. A pesar de que me criticaron porque decían que lo mío no era jazz. Pero lo bonito del jazz siempre fue juntarlo con otras músicas", asegura. En sus trabajos mezcló músicos de diferente etnias, como Trilok Gurtu, Miroslav Virtous, Aki Takase, Manú Katche, Ralph Towner y hasta el argentino Dino Saluzzi: "Es un músico de enorme talento y una persona hermosa", comenta sorprendida.
Laginha fue otra de las incorporaciones que se convirtieron en una pieza fundamental de su discurso musical. Tanto, que el pianista arremete contra los detractores de la cantante y afirma: "Mucha gente del jazz que condenaba a la música clásica por su hermetismo hace lo mismo. Por suerte son pocos".
El horizonte de Maria João se presenta limpio. De su lado tiene una propuesta refinada, con aliento portugués, una voz privilegiada y textos que "tienen música propia". De su lado está el público: "Con la gente tenemos una relación de afecto. Lo que hacemos en un recital tiene que ver con ellos y con el sitio donde estamos". Y de su lado, también, está la crítica especializada, que dice de ella: "Es una cantante que no para de evolucionar".





