
Judas besa de modo muy leve
"El beso de Judas", de Sebastián Gutiérrez. Con Carla Gugino, Simon Baker-Denny, Alan Rickman, Emma Thompson. Libro de Sebastián Gutiérrez. Producción: Beau Flynn, Stefan Simchowitz y Jonathan King. Fotografía: James Chressanthis. Duración: 98 minutos. Para mayores de 16 años. Nuestra opinión: regular.
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Sebastián Gutiérrez es un novelista venezolano radicado en Hollywood que debuta aquí como director. Pese a su origen literario, parece ligeramente superior en su faceta de realizador que en la de libretista, en especial por el buen ritmo que tiene la segunda parte de su película de secuestradores, intrigas políticas, detectives y policías.
La debilidad del libro hace que de todos modos el entretenimiento sea superficial y moderado, y esa flaqueza no se manifiesta solamente en una intriga previsible, sino en líneas de diálogo que resultan de digestión difícil.
Un ejemplo, correspondiente a la que tal vez sea la peor escena de la película, se encuentra en el relato que hace Coco Chávez (Carla Gugino) acerca del origen de su romance con Junior Armstrong (Simon Baker-Denny), con quien había quedado encerrada, durante un golpe fallido, en una cámara frigorífica.
"Tuve mi primer orgasmo sobre una vaca muerta. Entonces fue cuando supe que estaba enamorada. Desde ese momento, cada vez que veo un bife me excito..."
Contra lo que puede sugerir semejante texto, no se advierte en la película una intención humorística, excepto por bromas demasiado esporádicas y no siempre certeras. Es la historia de un secuestro que se complica porque en el transcurso del golpe es asesinada una mujer, y no una cualquiera, sino la esposa de un senador con mucho poder. Esto pone a toda la policía de Nueva Orleáns (en esta ciudad de pintoresquismo no aprovechado transcurre la acción) tras los pasos de la banda.
Se producirán, por supuesto, las traiciones y complicaciones habituales en el género, aptas en mayor medida para una serie de televisión no demasiado innovadora que para una película de largometraje. Muchos de los lugares comunes del thriller se reproducen aquí con naturalidad. El senador Rupert Hornbeck, encarnado por Hal Holbrook, se comporta de modo tan esperable ("¡quiero que los encuentren de inmediato y que les apliquen todo el rigor!") como los infaltables "loquitos" de la banda. Uno de ellos, Ruben Rubenbaruer (Til Schweiger), juega a la ruleta rusa sin necesidad para demostrar lo rudo que es. Otro tiene inclinaciones orientales y llama para pedir el rescate parado sobre su cabeza, como procurando encontrar el Nirvana.
Y ellos dos, ¿qué hacen?
Tampoco escapan al estereotipo los dos detectives que les han tocado en suerte a las estrellas más notables del film.
David Friedman (Alan Rickman) es un detective desencantado en extremo, un personaje que parece haber fascinado a Gutiérrez como si fuera de su invención, aunque no resulta, en el fondo, más que una mala caricatura de Bogart. Le asignan para acompañarlo en su misión a la agente del FBI Sadie Hawkins (Emma Thompson), una mujer que se las sabe todas, pero que sólo será aceptada por su compañero al final, después de haber dado suficientes pruebas de valor y astucia, y también de conocer muy bien su libreto.
Ambos, Rickman y Thompson, aparecen en tan pocas escenas que es posible imaginar que su presencia se debe a amistad personal con el realizador, que debe ser una persona muy simpática. De otro modo, no se entiende cómo dos actores que han pasado por pruebas más consistentes arriesgan prestigio en papeles que no aportarán nada a sus carreras.
Más interesante es la presencia de Carla Gugino (además, coproductora), una actriz de gran belleza cuyo antecedente más sólido es su aparición en una película flojísima de Brian de Palma ("Ojos de serpiente"), pero que no carece de matices y de expresividad.
"El beso de Judas", según se informó, obtuvo el premio de la crítica en el Festival de Cine Policial de Cognac, lo cual no contribuye a producir especial ansiedad por esperar el estreno de sus derrotadas competidoras.





