
Köchel, el verdadero dueño de la letra K
El oficio de catalogador histórico aparece tan rodeado de misterio, que se resiste a integrar la lista de profesiones universalmente aceptadas. No es habitual que algún instituto cultural anuncie públicamente la búsqueda de un especialista de este carácter, porque se trata de escasas rarezas, nunca disponibles en un mundo que en sus grandes sistemas, pareciera tenerlo todo, incluido lo más exótico.
Un catalogador no sólo es un estudioso que mira los materiales de la historia a través de un espejo retroscópico. Mucho más que eso, es un explorador intelectual y un entrenado inquisidor científico que se propone investigar, ordenar y probar.
Muy pocos émulos de Linneo han logrado resultados tan culminantes como Ludwig Ritter von Köchel, el creador del catálogo de obras de Mozart, hasta ahora, único posible de utilizar. Adoptado universalmente como el definidor numeral que autentifica cada título de las composiciones mozartianas, las acompaña con una K, por el apellido de su autor, a veces usada sola y otras con una V, por Verzeichnis , que quiere decir "lista", en alemán.
Precisamente, Ludwig von Köchel fue tentado inicialmente como Linneo por la botánica y luego por la mineralogía, territorios en los que realizó notables aportes clasificadores. Salvo algunos intentos parcializados de codificación, del mismo Mozart, de su padre, de su amigo Stadler, de Nissen, segundo marido de Constanze y uno de los primeros biógrafos de Mozart, y de varios ensayos posteriores, el mundo que encontró Köchel mostraba un desolador amontonamiento de partituras.
Con su equipo mental monopolizado por la precisión, el clasificador austríaco encaró un trabajo enciclopédico, se entregó a desentrañar documentos borroneados o casi ilegibles, realizó entrevistas, y descartó, no sin temor, materiales sospechosos. El prólogo de la primera edición de su Indice , publicado en 1862 por la editorial Breitkopf y Härtel, en Leipzig, concluye con un pedido de notable humildad intelectual, ya que invita a "contribuir al perfeccionamiento de una tarea que un individuo solo es de todo punto incapaz de realizar en un primer intento".
En 1905 se publicó la segunda edición a cargo de Paul Graf von Waldersee, con modificaciones y agregados importantes. La tercera edición fue especialmente significativa y estuvo supervisada por Alfred Einstein. Finalmente, la quinta, de 1964, es la que actualmente se utiliza. En 1954, la Fundación Internacional Mozarteum impulsó una nueva edición completa y crítica del catálogo, pero siempre, con pie firme, basado en el trabajo esencial de Köchel.
Mañana, 14 de enero, se cumplirá un aniversario del nacimiento de Ludwig Ritter von Köchel, en Stein, Austria, en 1800, hace ya 213 años.
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