La batalla de las murgas uruguayas
El crecimiento artístico de las murgas uruguayas es el factor fundamental de la masividad alcanzada en la República Oriental y del modo en que su estilo carnavalesco es trasladado y recreado también en la Argentina. A ello ha contribuido una producción más "profesional" que derivó en la incorporación de artistas de otras artes escénicas, como el teatro; un libro de pases abierto, en el que los murguistas cambian de agrupación año tras año, y un criterio comercial que, con el tiempo, lentamente se alejó de la gratuidad. Se incrementaron los costos para armar una murga que compita en el gran certamen que se realiza en el Teatro de Verano de Montevideo, pero también creció el auspicio publicitario del carnaval y la difusión del género por la televisación para todo el Uruguay.
Visto desde este lado del Río de la Plata, esta comercialización del género influyó también en su exportación. Si hace un par de décadas la Falta y Resto era el solitario baluarte que cruzaba el charco para actuar en Buenos Aires e incluso hacer giras de sur a norte del país, pronto fueron muchas las que siguieron sus pasos. Es común que cada año la murga ganadora del carnaval uruguayo venga para presentar su nuevo espectáculo en la Argentina. En su segunda visita en lo que va del año, Asaltantes con Patente ofreció su espectáculo 2013 en varias ciudades, la última semana. Como se reseñó días atrás, esta murga veterana nacida en 1928 estuvo un par de años fuera del circuito hasta que varios futbolistas decidieron volver a subirla al tablado. Para eso contrataron a murguistas que vienen jugando en la primera A del género, una manera de garantizarse una gran performance en el último carnaval. Fueron por el premio mayor y lo consiguieron.
Marcelo Pallarés, cantor con larga experiencia en los tablados montevideanos -sus últimas incursiones fueron con las murgas Curtidores de Hongos y Asaltantes con Patente- dice que por mucho tiempo Uruguay exportó artistas y ahora exporta un género. "En realidad, no sé si lo exportamos nosotros o lo importaron ustedes." Pallarés se refiere a la proliferación de la murga uruguaya hecha por agrupaciones argentinas.
La Cotorra y La Recalada son algunos de los casos más notorios. En realidad, La Recalada fue formada por argentinos y uruguayos residentes en la Argentina. Subió a los tablados montevideanos y llegó al concurso mayor. La Cotorra, creada en Rosario e integrada sólo por locales, también compitió en el concurso que se realiza en el Teatro de Verano, en 2012.
Marcelo Fernández, periodista del Canal 10 de Montevideo y uno de los que realizan las transmisiones televisivas del carnaval, es una opinión autorizada. "La Cotorra cayó muy bien. La gente la quiso mucho. Tuvieron un contacto muy lindo con los tablados populares. Se ganaron un cariño bárbaro, más allá de que no estuvieron entre las once que clasificaban en la liguilla." Marcelo conoce lo que sucede con la murga de estilo uruguayo en nuestro país: "Los argentinos dejaron de ser espectadores. Son quienes crean el fenómeno. Conocen los códigos perfectamente", resume.
El porteño David Carlin es un periodista deportivo especializado en básquet y un amante de la murga que también puede describir el panorama local. A tal punto que desde 2006 es el responsable de la venida de agrupaciones como Agarrate Catalina y, ahora, Asaltantes con Patente. "Araca la Cana y especialmente Falta y Resto fueron, con su continuidad y sus giras, las responsables del crecimiento. Gracias al productor Alberto Felici, la Falta creó un mercado en todo el país, desde Jujuy a Caleta Olivia. Y gracias al profesionalismo del Flaco Castro [el director de Falta], la murga tiene la valija siempre lista para viajar. Aunque parezca algo menor, es un cambio grande en la mentalidad. La murga estaba preparada para cumplir, en 45 minutos, con rubros específicos del carnaval uruguayo. El gran logro de la Falta fue mantenerse 35 años de gira. Y en cuanto al público, diría que tenemos de tres tipos: el uruguayo residente, el argentino «uruguayólogo» y el argentino que simplemente va porque le gusta".
¿Qué sucede del otro lado del Río de la Plata para que todo esto llegue de este lado? Poner sobre el escenario mayor del carnaval montevideano a una murga local con historia, renombre y murguistas de primera línea puede costar hasta 120.000 dólares. Claro que los precios varían bastante. Volvemos al celular montevideano de Marcelo Fernández para obtener más datos: "Todo esto tiene retorno a través del patrocinio, premios y de lo que se cobra por cada actuación -explica-. Pero en el carnaval, por suerte, la plata no es la que manda, no está por encima del talento". Este especialista dice que desde que gente del teatro y del diseño se metió en la producción de una murga hay cosas que se resuelven con más "cabeza" que dinero.
También hay cierta diferencia entre las murgas cooperativas y las que tienen a una sola persona (o un pequeño grupo) como responsable de contratar a los cantantes y al resto del equipo. Se podría decir que el dueño de una murga se vale de las individualidades que contrata y las cooperativas piensan que el valor está en el equipo. Así fue como murgas como Agarrate Catalina rompieron, desde su creación, hace poco más de 10 años, ciertos moldes.
Uno de los factores fundamentales de esa nueva etapa es el proyecto Murga Joven que alienta, desde finales del último siglo y con apoyo estatal, la proliferación de murgas nuevas. A esto hay que sumarle el crecimiento de los auspicios y la televisación para todo el Uruguay, que se realiza desde 2004. "En otras épocas -explica Fernández- las entradas a los tablados populares eran gratuitas, pero los espectáculos eran de baja calidad. Sólo valían por las individualidades. El esponsoreo llegó cuando el carnaval se hizo más masivo y se comenzó a televisar. La televisión siempre es el puente. Hoy se discute el carnaval en el lugar más alejado de Montevideo. Los sponsors lo ven y quieren estar en el carnaval. También está el apoyo del Estado y de empresas del Estado."
En Montevideo hay murgas que dejan de salir durante algunos años, vuelven y ganan, como Asaltantes con Patente. Hay otras que renuevan anualmente su plantel (como en el fútbol, no son tantos los jugadores de primer nivel que conservan por muchos años la misma camiseta). Pero nada de esto impidió que el fenómeno se multiplicara en las dos últimas décadas y que, incluso, influyera positivamente en la murga de estilo uruguayo creada por argentinos, que se ve y se escucha en nuestro país.





