
La cruzada barroca
En Buenos Aires, el mercado común de la música antigua
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Facundo Agudín vive y estudia en Basilea, Suiza; Héctor Rodríguez en San Vicente, provincia de Buenos Aires.
Pero a pesar de la distancia, el interés común por interpretar y difundir el vasto repertorio de la música barroca los reunió en Buenos Aires para dar comienzo a un proyecto atípico y ambicioso.
Agudín y Rodríguez crearon una agrupación vocal-instrumental, la Capella Antiqua Nova, que estará integrada por intérpretes argentinos que también se encuentran dispersos en todo el país y en el exterior. La Capella se encontrará dos veces por año para ofrecer conciertos, con un programa de trabajo organizado hasta el 2000.
La presentación en sociedad será hoy, a las 21, en la Iglesia Metodista Central(Rivadavia 4044) , con un concierto que denominaron "Bach y sus padres", un paseo por corales luteranos en las plumas de Hassler, Schein, Buxtehude y Bach. El mismo programa se repetirá el lunes, en la Iglesia de la Merced (Reconquista 207) en este caso con entrada libre y gratuita y la dirección de Agudín.
La creación de la capella Antiqua-Nova intenta ser un punto de encuentro para los muchos y muy buenos músicos que viajaron a Europa para especializarse en el campo de la música antigua pero no son conocidos en Argentina y, también, como punto de encuentro con los colegas que siguen teniendo su base aquí. No es algo nuevo para el medio: Manfredo Kraemer en Córdoba, Andrés Gerszenzon en Buenos Aires, El Promúsica desde Rosario aprovechan el regreso de la legión extranjera por el receso del verano europeo para organizar cursos, seminarios y conciertos.
Los mismos directores de la Capella, representan esta realidad. Héctor Rodríguez completó su formación musical (en flauta dulce y canto) en Italia. Durante esos 8 años, también se integró a la notable agrupación Mala Punica, creada por el flautista Pedro Memelsdorff, especializada en música medieval y en diversas agrupaciones vocales de ese país. Rodríguez decidió regresar a la Argentina, aunque sigue viajando regularmente para trabajar en Europa.
Facundo Agudín, luego de egresar como Licenciado en Dirección coral de la Universidad Católica viajó a Basilea donde se perfecciona, desde hace dos años, en canto y música medieval.
La idea de crear la Capella se produjo en Europa, cuando ambos coincidieron en la grabación del último disco de Mala Punica, en la que Rodríguez participó como cantante y Agudín como asistente de grabación.
Facundo Agudín la explica: "Pensamos que este ensamble fuera, en un sentido, un poco virtual. Que presentara un programa por año cada uno, pero que estuviera configurado en formaciones que dependieran del repertorio. "Para este de "Hassler a Bach" hay un coro de 20 personas y 10 instrumentistas." La principal apuesta de los directores es trabajar con un modo de producción europeo: menos tiempo de ensayos pero con un nivel de los participantes profesional. "Nuestro plan no es juntarnos en los aeropuertos", se encarga de aclarar Agudín.
Y para que el proyecto no se limite sólo a un par de conciertos también impulsaron la creación de Caliope, una asociación sin fines de lucro. Según explica Rodríguez, surgió "como una necesidad de tener el respaldo de una institución. Es vital la construcción de este marco para contener al ensamble y que funcione como difusor y también de enseñanza".
Uno de los proyectos clave es el de solucionar la falta endémica que tiene el país de acceso a partituras y trabajos. Evidentemente las fuentes de información de la música clásica se encuentran en Europa, por esta razón la apuesta es aceitar los mecanismos para que también desde aquí se conozcan los últimos trabajos sobre este campo y las exhumaciones de obras antiguas.
Que el redescubrimiento de obras sigue todavía generando sorpresas se podrá comprobar con la participación en los conciertos de Pablo Kornfeld (que se encuentra estudiando en el Conservatorio superior de Lyon, Francia), quien interpretará en órgano obras recientemente encontradas, nada menos que de Johann Sebastian Bach.
Rodríguez y Agudín aseguran que este repertorio tiene un mercado en la Argentina muy grande, pero todavía latente, y en esa esperanza basan su apuesta para que la actividad coral y de la música antigua pueda ocupar el lugar que ya se ganó en Europa.



