
Es tiempo de cambios en la banda madre del reggae chileno. ¿Seguirán rutas separadas el grupo y el cantante quique neira? Mientras lo deciden, ambos preparan sendos discos nuevos.
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El hombre que acaba de arrojarse al escenario del Estadio Chile a añadir en medio del show un inesperado rap estilo jamaiquino a la canción "El fuego", entre una ovación de 2.500 fans del reggae congregados aquí, podría ser el nuevo cantante de Gondwana. Pero no es. En realidad es un roadie del grupo. Le dieron ganas de hacer algo de raggamuffin en vivo, es todo.
No sólo lo ha hecho bien: es una de las diversas atracciones del concierto del grupo (el pasado 17 de mayo, en Santiago). Tras prender a la platea con una hora de música, el cantante Quique Neira cede de pronto el lugar: así, se pone a cantar el trompetista Pato Luco. Y luego se suma el cantante Kingo. Y entonces, con una chaqueta colorada, aparece Pedro Foncea, patrono de los ritmos negros en Chile, junto a Talule Neira, hermana del cantante, para entonar todos una versión de "Dulce amor" cargada de soul.
Así está sonando Gondwana en estos días. Nada mal para un grupo con supuestos problemas de cantante, tras el anuncio del disco que Quique Neira ya está grabando como solista y que lanzará en septiembre. Mientras, el grupo también prepara su propio álbum para este año; aún no está definido si Neira cantará en la placa, o si ambas partes dividirán aguas definitivamente. Y por eso el concierto de esta noche es una fiesta, sí; pero también podría ser un casting.
¿Una mujer al frente de Gondwana? ¿Pedro Foncea, nuevo cantante del grupo? Fantasías animadas de hoy y mañana. I-Locks Labbé, el bajista y líder del combo, único hombre que permanece en Gondwana desde su fundación en 1987, sólo sonríe. "No fue esa la intención, pero por qué no.... Quién sabe", dice, aludiendo a los posibles cantantes. Una cosa es clara: Quique Neira sigue siendo el vocalista de Gondwana y de hecho él va al frente en la gira que el grupo acaba de emprender por Perú, México y los Estados Unidos, y que este mes los tiene de vuelta por segunda vez en el californiano festival Reggae on The River, que en 2003 reune a astros del género como Aswad, Pato Banton y ub40.
–Lo que ha pasado últimamente, con los comentarios de la prensa, es que la banda se ha cohesionado mucho más: estamos más unidos porque sabemos que no tenemos ninguna mala onda –dice I-Locks–. La cuestión es muy simple. En un momento el Quique planteó la inquietud de grabar un disco solista y nosotros dijimos amén. Vaya. Hágalo. Entre los dimes y diretes de repente aparece "el ex vocalista", después que "no es ex"...
¿Y qué es? ¿Ex o no ex?
No es ex. Esto va a ser así mientras las dos partes no cesemos nuestras funciones juntos. Y si Gondwana toma su camino con otro vocalista, eso no quita que en algún momento volvamos a hacer un disco con Quique. Yo sé que muy pronto se va a dilucidar todo. Gondwana siempre se ha acoplado a cualquier vocalista [en la banda se han sucedido cantantes como Tom Urrejola, Cuateman, Isaac Blondy y Checho Aguilera, a veces de a dos o tres al mismo tiempo]. Es parte del reggae no más. Ojalá el grupo permaneciera igual. Esta formación con el Quique es la mejor y me hubiera gustado que durara siempre, pero si no se puede… Y lo hicimos en Jamaica. Grabamos con Don Carlos, con Tony Rebel; con Apple Gabriel, de Israel Vibration. Aquí vamos a seguir en esa senda.
¿Hay suficientes cantantes en Chile para hacerlo?
Y si no hay, se forman. Cuando partí en el reggae no había nada. Y si no hay algo tienes que hacerlo. No me gusta esa idea del reggae como algo todo flopy, santurrón: si uno vive en un lugar como el que vivíamos nosotros al comienzo [la popular población La Pincoya, en Santiago], y no estás de acuerdo y piensas que la realidad que te tocó vivir no es la que mereces, tienes que manifestarlo. Y el reggae es una forma de canalizar esa energía.
¿Entonces no te gusta la idea hippie que hay del reggae?
Tiene que haber un equilibrio. Yo no ando odiando a la gente, al contrario. Pero no me gusta que piensen que soy como un hippie. Porque no lo soy. Porque he tenido que vivir de una manera dura. A mí no se me ha regalado nada. El reggae no es hippie. Peter Tosh no era así. Tosh se subía al escenario, decía lo que decía y tenía una actitud fuerte. Bob Marley, con pantalón y chaqueta de cuero, era rockerazo.
¿Qué están pensando ahora para el nuevo disco?
Estoy muy entusiasmado con lo nuevo que podemos hacer. Hay una necesidad de la banda de hacer música. Y es una banda supercreativa. Ya necesitas hacer otro disco y grabar. Sería muy aventurado decir cómo viene. Pero va a ser un disco con harta fuerza, y muy intenso. Gondwana es Godwana y tiene que seguir haciendo lo que tiene que hacer con el reggae.
Concentrado bajo el aire limpio de Batuco, Quique Neira está trabajando en casa. Gato Ramos y Keno Valenzuela, saxofonista y pianista de Gondwana, han llevado al hogar del cantante el estudio que ambos tienen. Van a grabar el primer disco de Neira, con canciones como "Libérame", "Soul Train" (junto al propio Pedro Foncea como invitado) o "Víctimas", homenaje a los detenidos desaparecidos chilenos. Habrá músicos como David Valencia (bajo) y Claudio Loyola (batería).
¿La idea era grabar un disco en el campo, bajo el sol?
Sí. Y estamos trabajando con computadores: ese contraste es bastante especial. Pero más allá de abusar de la cantidad de efectos que nos da ProTools, estamos tratanto de conectar con el espíritu de cada canción. La más antigua tendrá siete meses de data, y la mayoría fue compuesta en el último medio año.
¿Va a ser un disco de reggae, o precisamente tienes la libertad de hacer otras cosas?
Tiene un 80 ó un 90 por ciento de reggae, pero con elementos que el reggae en español ha dejado un poco al margen: la relación con el rhythm & blues, que estuvo siempre inscrito en el reggae. Hemos estado más cerca del sonido clásico de Marley. Y en este disco me estoy acercando un poco más a los hijos de Marley.
¿Escuchaste el nuevo disco de Ziggy Marley, Dragonfly? No es sólo un disco de reggae.
Claro, integra muchos otros estilos, y quiero seguir esa senda, esa frescura. Ya escuchaba r&b en canciones de Bob Marley como "Turn the Lights Down Low" [del disco Exodus, 1977], que es una muestra de que él sabía que los Platters eran una influencia supergrande. Los primeros artistas de reggae tenían esa influencia, de Fats Domino, Ray Charles… Cuando me tocó ir a Jamaica fue tuve la confirmación de eso.
¿Es mucho el contraste entre estar concentrado en un disco y salir a dar un show?
Estar con la cabeza en un disco y un concierto al mismo tiempo es difícil. Cuando estás conectado tiendes a no hacer shows; he tenido que hacer uso de mi ética y mi profesionalismo para hacerlo.
Pero igual debe ser un gran estímulo ver a 2 mil personas esperándolo a uno.
Y esa muestra de cariño se vuelve parte de la música que estoy grabando: el hecho de que me debo a esa gente. De saber que si voy a hacer un disco solista ese público no va a quedar defraudado. Que digan: "Qué bueno que el Quique hizo un disco como el que yo quería escuchar".
¿Cómo fue ver desde fuera a Gondwana con otros cantantes?
No me fue difícil. Al contrario, me gustó. Durante siete años me tocó ser el cantante único, pero cuando llegué a Gondwana había varios cantantes. De hecho, fui yo el que insinuó que mis compañeros cantaran otros temas [en el reciente disco del grupo, Made in Jamaica, 2002].
¿Es como si fuera un plan tuyo?
Prefiero pensar que no es un asunto tan mentalizado. Me guío más por el latido de las cosas. Creo que el arte es un reflejo de la verdad del espíritu, en la medida en que uno puede proyectar esa verdad afuera. Siento que estoy haciendo lo que tengo que hacer. No sé si es lo correcto. Es lo que tengo que hacer. Pero sería demasiado vanidoso pensar que tengo ese poder de controlar lo que hacen los demás.
Claro. Hiciste Jesucristo Superestrella, pero no es para quedar con complejo de Dios.
Sería una locura. Al contrario, cuando me ofrecieron hacer ese papel me di cuenta de que uno no se tiene que olvidar de quién es. La vida de un artista es bastante parecida a la de sus vecinos. No pretendo ser un gurú ni un líder de nada.
Aparte de que gurúes ya hay en Chile.
Sólo tienes que hacer tu trabajo. En mis canciones están mis preguntas y mis respuestas. Soy músico desde que sentí que Dios me hablaba y que quería hacer de esto mi vida. A catorce años de eso estoy haciendo el sueño de cualquier músico: un disco solo.
¿Qué esperas de la gira internacional con Gondwana?
Es como ir a un seminario, para mí. Siempre es una buena cosa tener trabajo y confiar en lo que uno ha hecho. Gracias al grupo, he tenido satisfacciones muy grandes como hacer esta gira, que, sin ser jactancioso, sé que me la merezco, porque mi aporte siempre fue completo.
La pregunta es qué va a pasar a la vuelta. ¿Sabes si vas a seguir con tu disco y Gondwana en paralelo?
No todavía. Lo primero es estrenar este disco y lograr que llegue a las radios. No tengo ningún complejo con el hecho de ser un cantante de música popular y espero que mis canciones pasen por las radios. Sin duda voy a necesitar un tiempo para prepararlo y tocarlo en vivo.
¿Entonces?
Siendo realista va a ser difícil tocar en los dos grupos. Pero va a ser simple si lo pauteamos bien. Todo va a depender de eso. Aunque no quiera voy a tener que parar en algún momento. Y el hecho de estar trabajando puede tocar susceptibilidades de compañeros en Gondwana. Pero lo hemos conversado de una manera bastante sana. Si todos vemos que hay conflicto, no tengo mucho problema en dar un paso al lado, o al frente. Probablemente el hecho de hacer un disco no es el fin de nada, sino el inicio de muchas cosas. Como decía Bob Marley: "Time Will Tell".
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