
La duplicada y romántica vida de Paltrow
"Dos vidas en un instante" ("Sliding Doors", Gran Bretaña-Estados Unidos/1998). Presentada por Líder Films. Fotografía: Remi Adefarasin. Música: David Hirschfelder. Intérpretes: Gwyneth Paltrow, John Hannah, John Lynch y Jeanne Tripplehorn. Guión y dirección: Peter Howitt. Duración: 105 minutos. Para mayores de 13 años. Nuestra opinión: regular.
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"Dos vidas en un instante" es una comedia romántica de temática y estructura modernas, con algunos toques ligados al género fantástico y ciertos coqueteos con el melodrama. Lo que el debutante director y guionista Peter Howitt no supo o no pudo es combinar los distintos elementos de la fórmula para conseguir el resultado esperado: una simple y efectiva película comercial.
Esta producción ambientada en el Londres actual está sustentada en una premisa en principio bastante atractiva: cómo puede cambiar la vida de una persona a partir en una milésima de segundo, según una acción llegue o no a concretarse.
En este caso, Helen (Paltrow en un nuevo personaje que le permite lucir su acento británico) es una atractiva ejecutiva londinense que, sorpresivamente, es despedida de un firma dedicada a las relaciones públicas. Entre conmovida y deprimida, vuelve cabizbaja a su hogar. La historia, entonces, se divide en dos: si Helen alcanza a ingresar en el primer subte que llega, conocerá a un hombre que le cambiará la vida (John Hannah) y descubrirá a su novio (John Lynch) en la cama con una antigua amante norteamericana (Jeanne Triplehorn). En cambio, si las puertas del vagón se cierran delante de ella, será atacada en la estación, tardará varios minutos más en llegar a su casa, no conocerá a su príncipe azul y tampoco podrá advertir la traición amorosa de su infiel pareja.
Mezcla de "Príncipe y mendigo" (en la primera versión Helen se convierte en una exitosísima empresaria, mientras que en la segunda es una sufrida camarera y repartidora de sándwiches) con un episodio de "Al filo de la realidad", "Dos vidas en un instante" resulta mucho más interesante en ese planteo inicial que en su concreción.
Howitt resulta un director mediocre y previsible, que no alcanza a dotar al relato de la agilidad y el suspenso necesarios para que el espectador se identifique con las opuestas situaciones que vive la (anti)heroína.
Personajes estereotipados
El principal problema de Howitt no es tanto su incapacidad para lograr el ritmo, el timing necesario para este tipo de comedias livianas, sino su decisión de apelar a situaciones ya demasiado transitadas y a personajes que caen permanentemente en el estereotipo. Así, Paltrow representa las dos caras de una misma mujer (independiente o sumisa, exitosa o degradada profesionalmente), Hanna es el típico galán que siempre tiene una frase (supuestamente) ingeniosa para cada situación, Lynch encarna a un patético exponente del macho que pasa del engaño al arrepentimiento, mientras que Tripplehorn resulta una exaltada femme fatale dispuesta a todo con tal de reconquistar a su ex amante.
En esta descripción psicológica hecha con trazo grueso y en la previsibilidad de la mayoría de los conflictos (básicamente, los que se desatan cuando alguien descubre a su pareja con un tercero) es donde más se resiente "Dos vidas en un instante". Una comedia en la que se nota el cálculo previo y, por lo tanto, luce siempre demasiado forzada.





