
‘Wildheart’, el nuevo viaje vaporoso del innovador del R&B, es una crítica profunda y fascinada sobre el amor en el siglo XXI
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Miguel – Wildheart / Bystorm/RCA – 4 estrellas
Con "Adorn", el lento más sexy de 2012, Miguel emergió como un futurista con una cresta estilo Elvis, tan arraigado en innovadores del pasado como Marvin Gaye como en la producción del siglo XXI: un soulero que no requería ningún "neo". Wildheart es una jugada aun más audaz: una clase magistral embriagadora de R&B electro-porn – la moneda del género moderno –, que es también una crítica introspectiva de lo mismo. Es un disco necesario que debería generar muchas ideas, y también unos cuantos bebés.
¿Qué significa cuando Miguel canta acerca de querer "cogerte de la manera que te odio" en "The Valley", un viaje psicodélico cuyo título es tanto una metáfora sexual como un guiño explícito a la capital de los filmes para adultos del sur de California? Repelente pero ineludiblemente excitante, la canción cuestiona la manera en la que la industria del porno ha envuelto a la sexualidad moderna. "Coffee" es una canción juguetona sobre el desayuno en la cama; la versión del single, plagada de "bombas", viene aquí lavada, y es, por eso, más sexy, una exhibición musical del "mostrar sin decir".
El momento más emocionalmente explícito llega con "What’s Normal Anyway", un himno a la inadaptación social en un baile de graduación para cualquiera que se interrogue sobre su identidad ("Demasiado negro para los mexicanos/Demasiado cuadrado para ser un negro de barrio"). No todas las canciones son tan profundas, y se podría acusar a Miguel de querer la chancha y los veinte. Bueno, ¿quién no?
Por Will Hermes




