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Roberto García conduce La mirada por Canal 26, uno de los programas políticos más vistos de la pantalla paga
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Desde hace tres temporadas, Roberto García, uno de los periodistas que más saben de esta profesión en la Argentina, conduce La mirada, los lunes a las 22, por Canal 26. Director periodístico del diario Ámbito Financiero durante la era de Julio Ramos, productor de Blackie en Derecho a réplica, escribió en Primera Plana y La Opinión, e ingresó en los medios a los 20 años impulsado por Tomás Eloy Martínez, quien advirtió su destreza para narrar los hechos con una pluma de calidad.
Cuando Ámbito Financiero cambió de propietarios en 2008, García, cuya firma y estilo eran reconocidos, no así su rostro, recibió la propuesta de conducir un ciclo por cable. "Nos ha ido bien. Fuimos cosechando una audiencia propia. Hay un segmento de espectadores que está siempre. No sé cuántos son, pero hay mucha gente fiel que sigue el programa, así como se ha ido sumando audiencia debido al interés que existe por los programas políticos", dice el periodista. Según la consultora Mindshare, a través de cifras de Ibope, este programa mide 0,73 puntos y ocupa el tercer puesto de una señal en vivo del cable durante en franja (detrás de TN y de TyC Sports). El rating es una variable a la que nadie de la TV está ajeno: "Nunca pensé que iba a ser significativo. Trabajo con el minuto a minuto, pero eso a mí no me cambia en nada, porque este programa en vivo tiene una estructura y un formato que no se modifican durante la emisión", dice y compara el proceso que existe entre un ciclo en vivo con el periodismo escrito: "Termina el programa y ya está. No se puede volver atrás. En cambio, uno nunca termina de escribir un artículo".
El salto del mundo de la gráfica a la TV fue un desafío para García: "Lo que uno dice y hace por TV es muy distinto al periodismo en medios escritos. Las notas son distintas. Todo es diferente. El mensaje también es distinto. Además, el público que uno tenía en un diario o en una revista estaba más individualizado. Primero, es menor, en términos de cantidad; segundo, el público está más cristalizado en una fracción de la población. En cierto modo, uno se hace más popular", explica ante la mirada atenta de su nieto, sentado en el living de su casa.
Hombre de suerte
A los 20 años, García comenzó como colaborador de la revista Para Tí. Al poco tiempo, Tomás Eloy Martínez quiso que se desempeñara en la revista Primera Plana: "Fue la expresión periodística más importante que tuvo la Argentina. En ese equipo estaban Ramiro de Casasbellas, el monumental Osiris Troiani, Ernesto Schoo, Julián Delgado, el mismo Martínez, Norberto Firpo, tantos otros. Tenían un criterio del ejercicio profesional, exigente, concienzudo, que nunca más vi", recuerda.
Su experiencia en esta revista continuó hasta que el peronismo lo quitó del camino. "Soy un hombre con suerte. Nunca estuve más de una semana sin trabajar", afirma. Ingresó en la revista económica Competencia y se convirtió en productor de la mítica Blackie en su ciclo de Canal 9. Otra vez soplaron vientos de cambio en la política argentina y dejó el puesto. Ingresó en La Opinión, otra de las publicaciones que marcaron un modo de hacer periodismo. En su paso por el matutino de Jacobo Timerman conoció a un periodista bursátil, Julio Ramos: "Muchas noches lo llevaba hasta la estación de Once, donde se tomaba el tren y luego un colectivo para regresar a su casa. Se esforzó mucho para darle todo a su familia, para salir adelante", recuerda a quien luego confió en él, en 1982, y le entregó un cheque en blanco para que se incorporase a su diario, Ámbito Financiero, para desempeñarse en la sección Política.
Así comenzó una sociedad que dio primicias históricas como el Plan Austral o el Pacto de Olivos ("esta última fue mérito de Carlos Pagni"). Comenzaron tiempos difíciles para Ramos en su vida personal. Contrajo una enfermedad y sus hijos fallecieron en un accidente: "No había Internet, no es como ahora. Eran otros tiempos y su ausencia me obligó a asumir otro tipo de responsabilidad en el diario, como la ejecutiva, que nunca pensé que iba a tener", relata. Y en esta publicación también surgió un semillero de periodistas, como el mencionado Pagni (ahora columnista de la nacion), Edgar Mainhard, Ignacio Zuleta o Juan Bautista Yofre. "Ámbito era un diario que ayudaba a la gente a tomar decisiones –sintetiza–. Extraño el diario porque me acostumbré a un ritmo laboral del cual no me he desprendido. Es un trabajo muy absorbente. Podría hacer un diario ahora mismo. Siempre pensaba que cuando lo dejara podría hacer tantas otras cosas. Fantaseaba. Lo importante no era ser último en irse de la redacción, sino el primero en llegar", señala.
"La tarea del periodista es como la de todos, como la de un empleado bancario. Un día consigue eso que otros no consiguen y tiene una oportunidad. Así se da un salto cualitativo que te permite progresar", reflexiona. Hoy, además de su programa en TV, escribe una columna los sábados en Perfil. "No soy persona de comentarios, o trato de no serlo. Siempre me interesó más tratar de dar la información medianamente bien escrita, que le sirva la gente y que la pueda leer con algún goce."
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