La nueva jugada de "CQC"
Con una nueva presentación y media hora más de programa, el equipo de "Caiga quien caiga" apostó fuerte en el inicio de su tercer temporada en TV.
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Faltaban apenas ocho minutos para las 22 y la vereda, los pasillos y la puerta del estudio 1 de América, desde donde se emite "Caiga quien caiga", parecían más bien la puerta de ingreso a algún recital de rock. Excepto, claro, por los trajeados protagonistas de este ciclo que a esa hora límite todavía deambulaban nerviosos por el lanzamiento de la tercer temporada de "CQC".
Para Mario Pergolini, Eduardo de la Puente, Juan Di Natale y compañía, había por lo menos tres razones para semejante estado: el comienzo de la nueva temporada, el estreno de la cortina de presentación y la media hora más de programa que deben afrontar.
En cambio, para el centenar de adolescentes (mujeres en mayoría) que colmó las gradas y hasta el suelo del estudio, los motivos eran otros: ver y oír de cerca a sus ídolos. Cosa que hicieron pese a las recomendaciones de Pergolini quien, en alguno de los cortes, les sugirió seguir el programa desde un televisor: "No sólo es mejor sino que además nos aumentarían el rating", dijo, mitad en broma, mitad muy en serio. Sobre todo atendiendo a la difícil disputa televisiva de los martes que, "El Rafa"y "Perdona nuestros pecados" mediante, los ubica en tercer lugar (con 11.8 y 12 puntos, según Ibope y Mercados y tendencias respectivamente). Finalmente, el reloj marcó las 22. Y como si se tratara también para ellos de un material inédito, la troupe de "CQC" se plantó delante los tres monitores del estudio para seguir de cerca su propia creación: la nueva cortina de presentación, una película de tres minutos filmada por las calles de Buenos Aires durante la semana previa al estreno.
La ventana indiscreta
Si hasta ahora la filosofía opositora del programa podía entreverse en sus notas y comentarios, este año la partida parece definirse desde la primera mano.
Así, después de una primera imagen que recuerda el lamentable asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, se suceden una serie de hechos que resumen claramente la posición de "CQC". A saber: Toma 1: Andy Kustnezoff, cámara en mano, enfoca una ventana de la Casa Rosada donde un doble del presidente de la Nación mira embobado a una odalisca escasísima de ropas. Inmediatamente, un supuesto guardaespaldas de Presidencia intenta quitarle la cámara al indiscreto cronista y comienza la persecusión.
Toma 2: el deportivo Nacho Goano graba las imágenes de un futbolista (indefinido por cierto) que recibe un abultado fajo de billetes.
Toma 3: el periodista inexperto, Andrés Tognetti, también a través de una ventana, se lleva las imágenes de un doble de Alberto Cassia, el titular de la CGT, en medio de una fiesta bastante lejana a los propósitos de los trabajadores.
A partir de ese momento, las imágenes empiezan a cruzarse entre la persecución (con choques y explosiones incluídas) que sufren los tres periodistas y las tomas desde los estudios centrales de "CQC", donde Pergolini, De la Puente y Di Natale, esperan ya sin esperanzas el material del día.
Pero, cuando faltan apenas 30 segundos para salir al aire, los tres cronistas atraviesan victoriosos la puerta con los tapes en la mano. "¿Chequeamos el material?", preguntan. "Ya no hay tiempo", advierte Pergolini. "¿Lo vamos a emitir en crudo?" se sorprende Kusnetzoff. "Si -responde Pergolini-, caiga quien caiga." Fin.
Entre la pantalla y la radio
El primer examen estaba superado. Pero aún quedaba para ellos una prueba más: la extensión del programa. Algo que parecía preocuparlos tanto que, transcurrida la primera media hora, Pergolini preguntó a su equipo de producción, sin disimular la ansiedad: "¿Todavía nos queda lo que el año pasado era un programa completo?".
Sí, todavía quedaba un programa completo. Pero, previsores ellos, lograron no sólo cubrir la hora y media sino también privarse de emitir buena parte del material editado para la ocasión. Para el próximo martes quedó entonces la presentación del nuevo integrante del staff , Diego de Angeli, y la nueva sección "CQCinvestiga".
En cambio, pudieron verse las insólitas entrevistas de Andy en la entrega de los Oscar (que esta vez logró atravesar la celosa guardia de seguridad adhiriendo a su falsa credencial un código de barras de un mantel individual comprado en cualquier mercado); el malogrado encuentro entre Tognetti y el ex presidente ruso Mijail Gorvachov; las crónicas de Nacho Goano en la Quiaca junto a la selección nacional, y el test justicialista que preparó Di Natale y que no supo responder el candidato del PJ, Daniel Scioli.
Cuando la marcha del reloj se acercaba ya hacia la meta de las 23.30, Pergolini, De la Puente y Di Natale respiraron aliviados. Y hasta se permitieron abandonar el desenfrenado ritmo televisivo que los caracteriza para recrear un poco los tiempos de la radio.
Más distendidos entonces, discaron el teléfono del hotel de Bolivia donde se hospeda la selección e intentaron hablar con Pasarella y con Nacho González. Dos objetivos imposibles a esa altura de la noche y que fue rápidamente reemplazado por un absurdo diálogo con el conserje del hotel.
La fallida comunicación no quebró el ambiente. Además, a esa altura, el tiempo se había cumplido, las tres pruebas habían quedado superadas y las cartas ya se habían expuesto en la pantalla como prueba de esta nueva jugada del equipo de "CQC".





