
"La obra de arte siempre tiene que ver con el observador"
1 minuto de lectura'
"Uno se acerca con cierto temor imaginando la imposibilidad de un diálogo. Y, realmente, la obra de arte está allí, distante, acabada, como encerrada en sí misma. Sin embargo, esa obra de arte fue realizada por un artista, un ser humano como nosotros. Es decir, necesariamente, la obra de arte debe tener mucho en común con el observador. Superar esa distancia es el sentido de Confesionario. Historia de mi vida privada ", explica Cecilia Szperling, creadora del ciclo de Confesiones Públicas que se desarrolla en el Centro Cultural Ricardo Rojas y en Canal Abierto, el canal de la ciudad. Periodista y escritora, es autora del libro de relatos El futuro de los artistas yde la novela Selección natural , en proceso de traducción en Londres para su versión inglesa. "A los artistas invitados les proponemos que traigan un texto en primera persona donde cuenten cosas que ocurrieron en su vida. No importa la época, pueden ser cosas de la infancia, de los días turbulentos de la adolescencia o de la madurez. No nos interesa el amarillismo ni la transgresión. Sólo queremos que aflore una sensibilidad superadora, lo íntimo: alegría, tristeza, sueños, desencuentros. Al terminar cada ciclo publicamos un libro con los textos. Acabamos de presentar el segundo tomo. Ya pasaron por Confesionario , entre muchos otros, Liniers, Guillermo Martínez, Edgardo Cozarinsky, Alan Pauls, Diego Paszkowski, etcétera", apunta.
La idea se le ocurrió en 1995, en Londres, una noche en que la llevaron a ver el espectáculo de un grupo de raperos costarricenses que combinaban música con lectura de poemas. Después, volvió a verlos en un bar que tenían en Nueva York.
Ella trajo el concepto a Buenos Aires y al principio lo llamó Lecturas + música : "Al comienzo teníamos la sensación de que el público venía por la música y que la lectura era un agregado casi indiferente. Pero poco a poco las cosas cambiaron y la lectura empezó a ganar espacio, y a tener un lugar personal y distinto. Esta fue otra experiencia enriquecedora, porque logramos que un texto leído por su autor fuera algo tan atrayente como una pieza musical. La gente comenzó a valorar la voz, sus cadencias y sus silencios, como si se tratara de otra forma de música", agrega Szperling.
-¿Qué decían los artistas convocados?
-¡Tantas cosas! Algunas muy tristes. La directora y actriz Romina Paula, por ejemplo, relataba la muerte en un accidente de Natalia, su hermana mayor, de 19 años, cuando ella tenía 16: "A partir de ese momento, toda esa tarde fue una vorágine extrañísima. La gente llamaba, la gente venía. Recuerdo que en un momento me fui al patio y me senté en el piso a leer una postal que me había llegado de mi amiga Valentina, que estaba viviendo en Estados Unidos. Me resultaba irreal, porque esa postal era de unos días atrás, de cuando mi hermana todavía vivía, y ella la había escrito ahí, desde el desconocimiento del contexto en el que sería leída. Recuerdo leerla y releerla..." En cambio, la fotógrafa Nora Lezano presentó el diario que escribió entre febrero de 1997 y abril de 2006. "Tengo poca memoria y la que tengo es pésima. Pero con el tiempo me di cuenta de que esa pérdida tiene algo de lindo: todo es nuevo de nuevo... Vivo no sé cuantas veces la misma situación, me cuentan mil veces una cosa, y siempre es nueva. Está bien, porque así no pierdo nunca mi capacidad de asombro (20 de octubre de 2005)". El escritor Ignacio Molina también presentó un diario, en el que narraba una experiencia muy común, pero al mismo tiempo trascendente.
-¿Cuál es el tema?
-Es el relato del proceso del nacimiento de Fausto, su primer hijo: "Lunes, 4 de septiembre. La partera, subida a un taburete, apoyaba casi todo su peso sobre la panza, empujando al bebe. En ese momento, me preguntó: "¿Cómo está el papi?" Y al minuto siguiente dijo en voz más alta: "Mire cómo es su hijo, mire cómo sale". Entonces, no pude creer lo que vi. El bebe del que tanto habíamos hablado existía, no era ficción, y ahora salía mojado, a los gritos, y con un color indefinible. En medio de la impresión y la emoción me pareció escuchar que alguien gritaba: "Hora del nacimiento: 4,51..." Un caso interesante fue el de la actriz Vivi Tellas, que presentó un curioso diario de culpas...
-¿Diario de culpas?
-Como a todos los autores, le preguntamos si estaba de acuerdo con que su texto fuera publicado en el segundo tomo. No accedió, pero nos envió esta simpática carta: "Me encantaría aceptar. Releí la intervención que hice el año pasado en el ciclo y después de pensarlo mucho decidí que no quiero que se publique. Me moriría de vergüenza si viera en un libro el Diario de culpas que leí esa noche en el Rojas. El texto enumera mis culpas en crudo, fuera de contexto, sin ningún atenuante, como si hubiera sido intencionado. Me imagino a alguien leyendo eso en un libro, sin mí, sin mi tono, mi interpretación, y me da mucho pudor y miedo... Te ofrezco volver a hacerla en vivo cuando quieras. Pero publicarla, no, sería como revelar un secreto". Hay tantas otras cosas... La dramaturga y actriz Luciana Muñoz contó que durante tres años le ocultó a su novio que tenía rulos, porque no le gustaban y le daban mucha vergüenza.
-¿Qué significa para usted Confesionario ?
-Un sueño que se hace realidad. Una tiene muchos sueños; unos desaparecen casi antes de nacer, otros terminan mal, en frustraciones. Pero siempre hay alguno que llega a vivir y a crecer. Eso es Confesionario para mí.




