La ópera se viste de comedia musical

El director de “Moulin Rouge” estrenó en Los Angeles “La bohème”, en versión actualizada, para acercar a los jóvenes al género lírico
Pablo Gorlero
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28 de febrero de 2004  

LOS ANGELES.- En el ámbito del teatro musical, desde siempre, hubo un debate entomológico para diferenciar bien a la ópera de la opereta y del musical enteramente cantado. Desde que George e Ira Gershwin estrenaron su "Porgy & Bess" en 1935, la ópera y la comedia musical se la disputaron; y lo mismo sucedió con "Ascensión y caída de la ciudad de Mahagony", de Bertolt Brecht y Kurt Weill. Algunos las clasifican como "óperas populares". Es que su concepción artística moderna y la elaborada dramaticidad de sus textos las aproximan mucho más al teatro, sin quitarles el poder de la lírica.

El anhelo de acercar la ópera y la música clásica a las masas y, particularmente a los jóvenes, fue una permanente preocupación de la cultura durante las últimas décadas del siglo pasado. Con ese afán fue que, 14 años atrás, el director Baz Luhrmann reformuló "La bohème", de Giacomo Puccini, con letras de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, para estrenarla en la Australian Opera. El autor viajó a Torre del Lago, en Italia, donde Puccini compuso su obra, y a París, la ciudad donde está situada la acción. También joven y bohemio, Luhrmann se sumergió en aquel mundo que habitó Henri Murger cuando escribió su obra "Scènes de la vie de bohème", en la que está basada la ópera del verista italiano. Ahí se dio cuenta de que su atracción estaba basada en un ambiente popular y familiar para cualquiera. Al fin de cuentas, la ópera italiana era una corriente de entretenimiento esencial en aquellas épocas en las que el cine y la televisión todavía se veían lejanos. La meta se cumplió: Luhrmann pudo estrenar su ópera renovada, con intérpretes jóvenes y una reformulación temporal. Pero esa magnífica puesta sólo quedó, como una piedra preciosa, guardada en la memoria de los australianos que pudieron verla.

Cuando terminó el rodaje de su película "Moulin Rouge", Luhrmann decidió hacer una nueva producción de "La bohème" con el espíritu de su anterior versión, pero en la misma estética empleada para su exitoso film. La estrenó en Broadway en 2002 -donde estuvo en cartel hasta hace pocos meses-, en tanto hoy es una de las principales atracciones culturales de Los Angeles.

La producción de "La bohème", que involucra a más de un centenar de personas, se representa en el teatro Ahmanson, en la Grand Avenue del revitalizado Downtown de la ciudad. Forma parte de un complejo teatral inmenso compuesto por tres salas con capacidad para dos mil espectadores cada una, que atrae incluso desde su arquitectura moderna y su collar de restaurantes y bares, donde los visitantes disfrutan del bendito clima californiano. Contiguo, el nuevo e imponente Walt Disney Concert Hall, que imita el metálico y caprichoso estilo del Museo Guggenheim.

Uno de los mayores propósitos de Luhrmann era cómo hacer visualmente atractiva la puesta para despertar el interés de la audiencia más joven, sin perder la cadencia armónica de la ópera de Puccini. Originalmente, la obra está situada en el París de 1840, donde sus habitantes usaban enormes sombreros de terciopelo, extensas barbas y largas levitas. El director se tomó la licencia de removerla de su tiempo y ubicarla en 1957: tiempos de jazz y de bohemios como Sartre, Nico y Sagan. A su vez, era un tiempo en el que la muerte por tuberculosis todavía era muy común (Mimi, su protagonista, fallece de esa enfermedad). Claro que algunas licencias se tomó en el texto inglés de los subtítulos, adaptado a un lenguaje popular y llano. Por ejemplo: el supuesto carruaje es reemplazado por un Rolls Royce.

El siguiente paso era contratar a cantantes excepcionales que fueran actores y, principalmente, cuyas edades rondaran los veintipico. Esos elementos eran los necesarios para hacer una puesta típica de musical de Broadway, con una atractiva estética aprobada a través de la película, que le generó a Luhrmann una ganancia de 170 millones de dólares y ocho nominaciones al Oscar.

Esencia original

Ya es sabido que a los estadounidenses no les agrada demasiado presenciar productos que no estén originados allí mismo, y mucho menos si no son en lengua sajona. Aunque la intención de Luhrmann era convertir "La bohème" en musical, no pretendía despojarla de su esencia operística. Ni siquiera en su lenguaje. Está concebida en su idioma original: el italiano, con atractivos subtítulos en una pantalla principal alargada, ubicada a siete metros de alto de la superficie del escenario, y en otras dos secundarias: una en la parte inferior de algunas escenografías (según el caso) y en el lateral derecho, debajo de uno de los palcos balcones inferiores.

La puesta comienza en época navideña, en un altillo vidriado donde viven el joven poeta Rodolfo y su mejor amigo, Marcelo, pintor. Detrás de ellos: un gran letrero luminoso en cursiva que dice "L’amour", muy similar al de la película. Ese módulo gira cuando los enamorados Mimí y Rodolfo cantan su dueto, en la azotea, entre las grandes letras. Abajo: los subtítulos, y presidiéndolos, en el centro del proscenio, un gran hueco alargado deja ver el foso de la orquesta con 26 músicos, dirigidos por Konstantine Kitsopoulus, que ya fue director musical de "Los miserables", "Frank Wildhorn’s Drácula" y "Hans Christian Andersen", entre otras. La ubicación les da a los músicos un rol protagónico, ya que están visibles durante todo el espectáculo.

Cuando el cuadro finaliza, la pantalla señala: "Cambio de escena". Y la orden literal da comienzo. Vestidos acorde con la obra, los maquinistas ingresan en el escenario y empiezan a transformarlo todo a la vista del público. Mientras la escenografía va cobrando forma, del mismo modo y paralelamente, va naciendo la escena. De a poco, el proscenio se va llenando de actores, niños y cantantes que hacen de pueblo y preparan al público para lo que se viene: el cuadro más colorido de la obra. A la orden de "¡listo!" comienza la acción. Los personajes se mueven ahora en una calle parisiense, donde está ubicado el café Momus, frecuentado por la bohemia de la época. En sus alrededores, todo es movimiento: vecinas en los balcones, algún travesti, prostitutas, un enano pillo, chicos corriendo por las calles y esperando al vendedor de juguetes, y una gran banda que da lugar a la danza, en una muestra de comunión entre la ópera y la comedia musical. Los tonos predominantes en vestuario y escenografía son negros y grises en todas sus gamas. Sólo el rojo furioso del vestido de Musetta quiebra la regla.

Durante el segundo acto, que transcurre en la aduana de la frontera franco-belga, la nieve en escena brinda la espectacularidad en el primer cuadro; en tanto que en el segundo, un número festivo de baile entre Rodolfo, Marcello y sus amigos afianza a esta "bohème" en la mejor tradición del musical.

En esta versión californiana, el elenco de "La bohème" está compuesto por jóvenes cantantes-actores de amplia experiencia en la ópera y la comedia musical: Eugene Brancoveanu, David Miller, Nelly Kaduce, Jessica Comeau y Daniel Webb, entre muchos otros. Para la elección de este elenco y el de Broadway, durante dos años, Luhrmann realizó un casting internacional por distintos países de Europa y Asia, además de los Estados Unidos y Canadá, donde evaluó las capacidades de más de dos mil cantantes. Debido a la exigencia vocal que requieren los roles principales, hay cuatro intérpretes para Mimí y Rodolfo y dos para Marcello y Musetta.

En Broadway, esta versión de la ópera de Puccini, entre muchas nominaciones, obtuvo dos premios Tony y uno honorario por la excelencia de su elenco protagónico. Asimismo, es la primera vez que una ópera es considerada por los críticos un musical.

Con este estreno, el Ahmanson Theatre completa un ciclo de musicales que comenzó el año pasado con "Mamma Mia", "Calle 42", "El fantasma de la ópera" y proseguirá en marzo con "The Royal Family" y "Thoroughly Millie". Entretanto, esta compañía de "La bohème" comenzará una gira en marzo por otras ciudades importantes de los Estados Unidos.

Otra obra de Puccini: "Madama Butterfly", se representa a pocas cuadras del Ahmanson, en el Dorothy Chandler Pavilion, de la Opera de Los Angeles, dirigida por Plácido Domingo. Está en cartel desde el 12 del actual y permanecerá hasta el 14 de marzo.

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