La violencia de un oso rojo
La productora y el director coinciden en que el cine "es un medio de comunicación como los demás"
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"Soy una fanática de él desde mucho antes de "Pizza, birra y faso", dice Lita Stantic en referencia a Adrián Caetano, el joven realizador que codirigió con Bruno Stagnaro la multipremiada opera prima, y que en septiembre comenzará la preproducción de un largometraje que lleva como título provisional "Un oso rojo". El nuevo film de Caetano será coproducido por Stantic y Cuatro Cabezas, la empresa de Mario Pergolini y Diego Guebel, se rodará en el Gran Buenos Aires en noviembre y diciembre próximos, e incluirá en el elenco actores profesionales y gente común.
La relación entre Stantic y Caetano comenzó allá lejos y hace tiempo. "Nos conocimos en un viaje a Huelva. Allí vimos cine juntos, hablamos de cine durante todos esos días y al regreso Adrián me mostró sus cortos -dice la productora y realizadora-. El tiene un corto muy casero cuyo título es "Calafate" y que me impresionó muy bien. Más tarde, lo convoqué para hacer el making off de "Sol de otoño", el film de Eduardo Mignogna." En ese punto del camino, sus destinos se bifurcaron porque Caetano se dedicó a la codirección de "Pizza, birra y faso" y Stantic siguió con su trabajo de productora, que en los últimos años se ha centrado en películas de jóvenes directores:"Mundo grúa", de Pablo Trapero;"Dársena Sur", de Pablo Reyero y "La ciénaga", el film de Lucrecia Martel que se estrenará en mayo de 2001.
Cuando se le pregunta qué es lo que advirtió en aquel corto casero, "Calafate", para convencerse de que allí se escondía un realizador de talento, Stantic es contundente:"El hecho de que con una cámara de súper VHS conseguía contar una historia, aun tratándose de un corto que hizo prácticamente solo y con personajes de su entorno y algunos conocidos. Allí había suspenso y cualidad narrativa".
A la manera de Kitano
"Es una película de género: una de acción con mezcla de melodrama", dice Lita Stantic respecto de "Un oso rojo", cuyo guión lleva la firma del propio Caetano con la colaboración de Graciela Speranza.
Haciendo honor a su gusto por contar historias, en vez de discurrir sobre cuestiones de género, Caetano prefiere narrar los grandes trazos de las peripecias de su personaje protagónico, un hombre al que todos llaman El Oso. "El día en que su hija cumple un año, él cae preso junto con sus cómplice por el robo de los sueldos de una fábrica -cuenta el director-. Sale de la cárcel mucho tiempo después. Su hija ya es grande y su mujer tiene una nueva pareja. Entonces, la película cuenta la vuelta de este personaje para reencontrarse con nada, con una vida que había tenido y que ya no está."
"Es un personaje muy frío -sigue diciendo respecto de El Oso-. Por momentos parece un animal; es difícil averiguar sus sentimientos, salvo cuando está con su hija. Es un violento. Por el mundo donde transcurre la película, su única posibilidad de resolver conflictos es mediante la violencia." "Me gusta contar historias concretas -agrega Caetano-. Siempre me interesó el género del policial, pero sé que definir esta película como un policial sería a la vez erróneo y pretencioso porque en la relación familiar hay mucho de melodrama." Es difícil saber si se trata de una pura coincidencia o de una elección; tanto en "Pizza..." como en su nueva película, Caetano transita por el mundo de la marginalidad: ladrones, rateros, desocupados, violentos. Frente a esa apreciación, el realizador reacciona poniendo en duda la ubicación de los márgenes en el mapa social. "¿Qué es marginal en la Argentina actual? -se pregunta en voz alta-. Yo no sé hasta qué punto esa gente es marginal o gente común y corriente, metida en una geografía inhóspita que la hace reaccionar con violencia. El Oso es un tipo cuyo paso por la cárcel puede asemejarse al paso por el infierno; no por un lugar donde se supone que uno se va a regenerar."
"Es gente que se mueve por afectos -interviene Stantic-. Así como El Oso es muy violento en la vida entre malandras, es un tipo que quiere recuperar a su hija y que se achica frente a los requerimientos de su mujer; es un tierno. Me hace pensar en el personaje de "Flores de fuego", de Kitano, que era una persona en su vida de acción y otra, totalmente dedicado a su mujer en otro aspecto de su existencia."
Con el Gran Buenos Aires como escenario y la violencia como nudo de la historia, es legítimo preguntarse dónde termina la ficción y dónde comienza la realidad en "Un oso rojo". "Es una película de ficción -precisa Stantic-. Pero, sucede que su contexto es aquél en el que estamos viviendo. Me parece que eso es lo más interesante que tiene Caetano:su gran capacidad para contar historias interesantes en un contexto reconocible. Tengo mucha confianza en él como realizador y creo que lo suyo se relaciona con el cine norteamericano de los años cuarenta." Después de "Pizza...", Caetano realizó un mediometraje, "La expresión del deseo", y además lleva en la mochila un largo sin terminar, "Bolivia". Pero no olvida que entró en el cine como cinéfilo y que sólo más tarde "por esos avatares de la vida", dice, se hizo director. "Cuando voy al cine quiero que me entretengan -afirma, poniéndose en los zapatos del público-. Y me pueden entretener con explosiones o con una sencilla historia de amor. Pero quiero que me cuenten cosas. Si en algo coincidimos con Lita (Stantic) es en concebir el cine como un modo de comunicación con los demás. No podría hacer películas para que nadie las vea o para que el espectador se aburra o para que no comprenda lo que quiero decir. Considero que cuando uno tiene el privilegio de poder inventar una historia y de recrear un universo, también tiene un deber para con la gente que va a ir a ver la película. Y no se trata de asumir actitudes demagógicas, sino de admitir que uno hace una película para que la vea la gente y que cuanta más la vea, mejor". Algo así como la antítesis de quienes consideran que hacen cine para sí mismos. "No puedo entender esa postura -sostiene Caetano-. Las únicas películas que considero que están hechas para mí son las de los otros directores. En las mías debo pensar en los espectadores, debo poner atención en no contar una historia que parta de mi propio ombligo."
En materia de elenco, Caetano se propone mezclar actores profesionales con gente común. Una tendencia que actualmente hace furor en el cine europeo y uno de cuyos grandes abanderados es el británico Ken Loach. "La ventaja de este modo de trabajo es que uno puede elegir con total libertad teniendo como única meta que la persona tenga el physique du role , sin importar que sea o no profesional", sostiene Stantic. "Lo más importante respecto de los actores es la presencia que consigan tener en la imagen, lo demás pasa por las cualidades que uno pueda tener como director", opina Caetano.
Ante la intriga de cómo se trabaja con aquella gente, que sin tener formación profesional se convierte en personaje de película, el realizador confiesa que a la hora de realizar el casting parte de una premisa que se le antoja cierta:"Toda la gente quiere aparecer en una película; todo el mundo fantasea con eso.Y esa fantasía trae aparejada la buena predisposición de las personas, lo cual se convierte en un excelente campo de cultivo que el realizador debe aprovechar al máximo. Pero lo mejor de trabajar con no profesionales es que eso amplía el número de posibilidades en el casting y permite buscar a quien va a encarar un personaje en función de su parecido físico con ese personaje. Si en el mismo elenco se unen profesionales y no profesionales, se consigue un equilibrio muy interesante".
Excepción mediática
Desde los tiempos de la película "Pizza, birra y faso", Adrián Caetano lleva una etiqueta pegada a su carrera: se dice de él que es alguien que no quiere dar entrevistas a la prensa.
Cuando se le señala esa característica que se le atribuye en el ámbito periodístico y en el cinematográfico, y se le pregunta por los motivos de su resistencia, a los 30 años de edad, el realizador aparece como una excepción al aire de los tiempos.
"Me parece que es una instancia lógica que se me haga una nota con motivo de la realización de una película -explica-. Pero cuando no estoy haciendo nada, no encuentro ningún motivo para aparecer en los medios."
Suena raro en un mundo donde son más los que venderían su alma al diablo con tal de conseguir algo de repercusión mediática.
Pero está a la vista, Adrián Caetano no se desvive por aparecer en los medios. "No, en absoluto -dice-. Al contrario, para mí sería muy raro saber que hay gente a la que eso la deslumbra. Yo lo que tengo para decir lo digo en las películas. Si no me dedico a eso y me convierto en un personaje mediático, mi vida sería un lío."






