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Por un lado, un disco de remixes de Gaga tiene sentido: sus canciones son lo suficientemente flexibles y melodiosas para soportar cualquier cosa que les tiren los beat doctors. Ahora bien, ¿por qué meterse con el pop-rock ochentoso tan bien construido de Born This Way? El disco tiene algunos momentos entretenidos. La versión más lenta de "Judas" de Goldfrapp es menos un remix que un cover inteligente, y The Weeknd e Illangelo vuelven a imaginar "Marry the Night" como un R&B estroboscópico y atmosférico. Pero hay dos o tres fracasos por cada acierto, como el innecesario "Scheiße (Guena LG Club Remix)", un ejercicio gratuito que intenta convertir en un tema para bailar una canción que ya había nacido de esa forma.
Por Jody Rosen
LA NACION
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