
Las canciones invisibles de Aute
El cantautor español, una figura de culto en nuestro país, actuará pasado mañana en el Gran Rex
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Madrid (Especial para La Nación ).- Es un animal encerrado entre músicas, poesías, pinturas, y si los sentidos se lo permiten, detrás de una cámara jugando a director de cine. Filipino de origen. Español hasta la médula. Una suerte de filósofo y cantor introvertido. Un sentimental autor que todo lo transforma, y artista de varias caras. Podrían ser algunas definiciones para una biografía autorizada.
Luis Eduardo Aute, extraño imán hispanohablante, tiene desde hace tiempo una cofradía que lo espera, que lo sigue casi en silencio y que todos los días, casi en un acto litúrgico, lo hace girar en su compactera, grabador o tocadiscos, según los años del usuario. Un hombre que podría haber quedado entre los favoritos si hubiera llegado a tiempo a esta ciudad para hacer conocer sus pequeñas obras de arte, como el caso de Serrat o de Sabina. Y que sonó en la boca de muchos por su tema "Eclipse de mar", que en nuestro país grabó Juan Carlos Baglietto, o el resbaloso "Slowly", que despertó adhesiones en las FM locales.
Pero la vida artística de Aute tiene más longevidad que su propio trayecto: hace 31 años que se descubrió grabando sus primeras canciones y su disco "Diálogos de Rodrigo y Gimena" (1968). O por lo menos eso es lo que creen algunos seguidores locales que vienen rastreando su material, como si fueran piezas inconseguibles de la Edad Media.
Hasta la globalización, la música de Aute estaba muy lejos, a pesar de que España es la Madre Patria. Ahora, sus canciones están a la mano de cualquiera, sus placas son hallables en las bateas porteñas, desde el doble "20 canciones de amor y un poema desesperado" hasta el histórico "Mano a mano", junto a Silvio Rodríguez; y hace unas semanas se editó en el país "Animal", una extraña obra convertida en libro-disco con dibujos propios y poemas inéditos.
En los viejos tiempos se decía de él que se trataba de una suerte de hijo dilecto de la nueva trova cubana, aunque en la otra punta del Atlántico. Se equivocaban. La sucesión de sus 20 discos y sus más de 300 canciones demostraron que era mucho más que eso; incluso, la mayoría de los nuevos cantautores españoles lo acusan de haberles enseñado una manera de cantar y contar.
Pero no es un músico viejo, ni su música lo es, si los años se llevan en el espíritu y no en los huesos. Es un eterno inconformista, que sigue creyendo "que la belleza no se rinde ante el poder". Ahora se ha encaprichado en hacer un disco doble que contenga su lengua natal y su lengua actual, "para festejar mis 30 años". Uno está cantado en inglés, "Invisible", y el otro en español, "Aire"; ambos discos contienen un poema musicalizado del portugués Fernando Pessoa y una nueva versión anglo del tema "Aleluya Nº 1", un hito en su carrera.
Este trabajo, que retrata al mejor Aute, contiene 31 delicadas acuarelas musicales que presentará en parte durante la gira por la Argentina, que comenzará pasado mañana en el Gran Rex y seguirá el 18 en el teatro Coliseo Podestá, de La Plata; el 24, en Rosario; el 25, en Córdoba, y el 26, en Neuquén, donde estará acompañado de una banda de ocho músicos.
En inglés y en castellano
"Cada dos o tres años hago un disco especial para no aburrirme. La última vez hice un disco-libro. Pero esta placa tendría que haber salido el año pasado, cuando se cumplió el aniversario de mi primer álbum (un single, "Don Ramón" y "Made in Spain"). Pero como se cruzó un compromiso en el camino, sale ahora, a los 31 años, si es que el disco no acaba antes con nosotros", dice, al final jugando con ese humor ácido que caracteriza su personalidad, y a punto de entrar en el estudio para terminar por fin de grabar.
Nacido en Manila en 1943, el músico tenía una deuda impaga con su idioma natal.
-¿Por qué dejaste pasar tanto tiempo antes de grabar en inglés?
-Tenía escritas muchas canciones en inglés, pero nunca encontré la forma de meterlas en un disco. Esta vez se trataba de un aniversario, así que quise hacer un plus y las grabé. Eso no quiere decir que de ahora en adelante vaya a cantar en inglés.
-Ultimamente se producen en España dos fenómenos: la difusión de la música latinoamericana crece cada vez más y en los últimos años surgieron numerosos cantantes solistas jóvenes, a los que se suele englobar dentro del llamado boom de los cantautores. ¿Cómo ves este desarrollo?
-Cada tanto se producen como enamoramientos con la música latina, una necesidad de sentirse más próximos. Pero es cierto que ahora es como más fuerte. Creo que se debe al hastío de la música anglosajona. La gente necesita escuchar otros ritmos, otros climas, otra literatura.
-¿Hay una herencia dejada por los primeros que cantaron sus propios temas?
-Creo que en cuanto a los cantautores, cuando yo empecé a componer canciones, en el 66, lo habitual era cantar canciones que escribían otros. Pero nosotros iniciamos un movimiento de gente que escribía y cantaba sus propias canciones. Entonces se produjo un proceso de cantautorización. Ahora es difícil encontrar a alguien que no sea intérprete y autor. Lo que se llama ahora boom de los cantautores son solistas que escriben sus canciones. Pero cantautores son todos, desde Dylan a Prince, desde los Beatles a los Rolling Stones. Cualquier grupo escribe y canta sus canciones.
-¿Cuál es la diferencia entonces con esta nueva generación de artistas españoles?
-Lo bueno de estos jóvenes es que son todos muy distintos, no son un movimiento homogéneo. Tienen influencias muy diferentes. Muchos de la música latina, cubana, brasileña. Son muy buenos músicos, grandes instrumentistas, escriben muy bien, con mucha imaginación.
Otra vez, los argentinos podrán disfrutar del padre de canciones como "La belleza", "Al alba" o "Rosas en el mar", más los temas en español del nuevo disco "Aire". Las canciones en inglés, por ahora, seguirán siendo invisibles. Pero conociendo a Luis Eduardo Aute, no hay duda de que en algún momento esos versos se materializarán en cuerpo de mujer.
Tiempos de trovador
1943: el 13 de septiembre nace en Manila, hijo de padre catalán y madre filipina.
1954: su familia se traslada a España, para radicarse. Aute estudia en Madrid y se toma en serio su vocación por la música y la pintura.
1967: graba su primera canción, "Aleluya Nº 1", que alcanza el número 1 en listas de venta y conoce a Joan Manuel Serrat. Un año antes había descubierto a Bob Dylan.
1975: publica su primer libro, "La matemática del espejo", y dirige un corto en el que intervienen los actores Ana Belén y Jaime Chávarri.
1978: participa en el Festival Mundial de la Juventud, en La Habana, junto a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.
1987: graba "Entre amigos", un disco en el que participan Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat y Teddy Bautista.
1992: graba "Slowly" y actúa por primera vez en la Argentina, en La Casona del Conde de Palermo.
1995: se edita "Alevosía", primer disco para la Virgin que sale simultáneamente en España y la Argentina.
1997: se presenta en el estadio de Ferro en el homenaje al Che.
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