
Laura Novoa le pone fin a su carrera policial
A una semana del final de "Poliladron", la actriz habla de su futuro
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Está grabando el último capítulo de "Poliladron", que saldrá al aire el 31 de julio por canal 13. Al vertiginoso ritmo de grabación del policial romántico, Laura Novoa sumó, en los últimos meses, la filmación de "La furia", junto a Diego Torres y "Asesinato a distancia", una película de Santiago Carlos Oves que todavía no llegó a las salas.
El final de la serie abre para la actriz una temporada fuera de la pantalla chica, que se prolongará, por lo menos, hasta el año próximo. Entretanto, tiene pensado tomarse "unas lindas vacaciones" y concretar el protagónico de una película, de la que prefiere todavía no hablar. Laura Novoa nada tiene en común con esas figuritas del espectáculo que enumera proyectos con media sonrisa y muchos signos de admiración. A los 27 años, está más cerca de la amable anfitriona que desnuda con paciencia sus convincciones, sus dudas y sus búsquedas.
Los textos de Rodolfo Walsh, que descubrió filmando "Asesinato...", las reflexiones de Callas en el espectáculo de Norma Aleandro o las entrevistas a Natasha Kinski, Dustin Hoffman o Jane Champion que aparecen en los diarios son algunas de las voces que le sirven para reflexionar sobre por qué eligió ser actriz o qué hace por la sociedad donde le toca vivir.
El éxito innegable de "La furia" o de "Poliladron", aparece sólo por oposición:"A mi me sirve mostrar que uno tuvo la energía y se rompió el alma para trabajar. No existen los golpes de suerte ni la casualidad" dice la actriz.
-¿Qué alegrías y sinsabores te trajo personificar a una policía?
-Nunca se identificó a Verónica Vega como una policía de este momento, sino no hubiera sido un personaje tan querido. Y nunca me puse a hablar sobre lo que pensaba acerca de la policía. Siempre dije que estaba haciendo "mi" policía, la que a mi me gustaría que haya en este país, que tiene que ver con lo primordial: una mujer que cree en la justicia y que lucha por lo que cree. Nunca me puse a hacer un jucio calificativo sobre la policía porque si uno le pone al personaje el prejuicio de "bueno" o "malo" no puede llegar al corazón de lo que está haciendo.
-¿Qué búsquedas ponés en marcha a la hora de componer un personaje?
-Cuando leo un guión me queda en la cabeza, pero "hago como que me olvido". Entonces sigo mi vida, y de pronto estoy leyendo el diario y aparece "algo", lo recorto, lo guardo y lo voy pegando todo en un pizarrón que tengo en casa. Pongo un cartel:"Buscando a...". Y en el momento de ponerme a estudiar o componer un personaje tengo el ayuda-memoria. El reportaje a Jane Champion o a Natasha Kinski forman parte de "Buscando a Herminia", el personaje de la película de Oves. A veces te preguntan si se te "pega" el personaje. De hecho, dejás un trabajo y empezás otro, pero en el momento de componer todo hace que uno preste más atención. Una cosa que decía uno de mis profesores, que fue Agustín Alezzo, es que las personas somos abanicos de personalidades con colores diferentes. Lo que hace el actor es sacar una de las alas de ese abanico, uno de esos colores, y profundizarlo más. Eso es lo bueno de ser actor, bucear para adentro en uno de los colores de la personalidad.
-¿Y cuál es la parte "mala" de actuar?
-Es una discusión que uno tiene durante toda su vida: porqué eligió esta profesión. A veces me planteo: porqué no fui maestra, médica o cualquier otra cosa que tiene algo social. Y una de las cosas que me tranquilizó el corazón fue ver a Norma Aleandro, cuando en "Callas" dice que "los actores no vamos a impedir que las bombas sigan cayendo, que las injusticias sigan siendo injustas y que la gente se siga muriendo de hambre", pero lo que uno puede hacer por determinados momentitos, es embellecer un poco la vida, para que la gente sea un poco más feliz. Eso me pegó. Quizá uno es actor para alegrar el alma de alguien que vino muerto de laburar, o de pedir laburo, está re-mal, es jueves, prende la tele y se divierte un ratito. Si uno consigue eso, y puede apuntalarlo con una visión social sobre lo que pasa, me parece que sirve.
-¿Cuál es para vos esa lectura social?
-Creo que tengo una participación, no muy activa, pero si aportando mi grano de arena en determinadas cosas que hace que Laura Novoa esté diferenciada de mi personaje en "Poliladron". Lo de Cabezas, lo de los docentes... Para mi es un orgullo ir a la marcha de los docentes, que se arme quilombo porque voy. O hacer el afiche "No me olvido de Cabezas", porque es utilizar mi imagen para decir lo que quiero, que no me utilicen todo el tiempo. Cuando fui a la marcha de Cabezas nadie vio a "Verónica Vega" vieron, por suerte, a Laura Novoa. Eso es muy placentero, pero también es más responsabilidad.
-Muchos actores prefieren no hacerse cargo de las expectativas que generan
-A mi me sirve mostrar que uno tuvo la energía y se rompió el alma para trabajar. No existen los "golpes de suerte" ni la casualidad. La imagen que se está dando en los medios es "esa chica era cajera o modelo... la agarraron y ahora actriz". Y no. También hay otras historias, de gente que estudia muchísmimo para mejorarse a sí misma, para encontrar un camino diferente al que lemarcan. Preparándose para cuando llegue el momento de mostrar lo que sabe. Pero es algo personal, ser el mejor por uno, porque hay un montón de gente con diplomas y patentes truchas. Ser la mejor ama de casa o el mejor carpintero por uno, porque en realidad uno termina trabajando y haciendo todo por uno y por su medio. Tuve suerte en mi profesión, pero en lo que más tuve suerte es en mi familia y mis amigos.
Buscando a Herminia
En "Asesinato a distancia", Novoa comparte el protagónico con Héctor Alterio y Patricio Contreras. La última película de Oves está basada en un cuento del escritor y periodista Rodolfo Walsh.
-¿Cómo resultó la filmación de "Asesinato a distancia"?
-El cine es un área que me interesa muchísimo. Hacer la película fue una responsabilidad muy grande y me hizo mucha consquillas en el alma, por lo tanto tengo muchas ganas de seguir a ver qué pasa por el cine, por los textos. El guión está basado en un cuento de Rodolfo Walsh. Ponerse en la boca y en el corazón a ese autor tan grosso, con todo lo que le pasó, es bastante fuerte para mi.De Walsh conocía su historia y su posición política, que está desaparecido, pero no lo conocía como autor de ficción. A partir del guión leí muchas cosas de él, la Carta a la Junta, que envió cuando se cumplió el primer año del golpe militar y "Operación Masacre". Cuando hay un autor trato de investigar y ver si aparece el personaje que voy a hacer en algún otro cuento, porque dicen que siempre se escribe, en realidad, un mismo cuento, un mismo libro. Aunque esto es de una época anterior, con tanta distancia que no tiene nada que ver.
-En los últimos años Walsh no terminó ningún cuento.
-No, él escribió que "dejó al autor que jugaba al ajedrez y empezó a meterse en un mundo del que no pudo salir". Incluso en un reportaje leí eso que tenemos un poco olvidado: ser intelectual quiere decir que uno se tiene que hacer cargo, saber dónde vive y que está pasando en su entorno social. Que si uno no supiera esto no sería parte de la historia y que uno tiene la obligación, de alguna manera, si se tilda de intelectual o representante de algo, de saber dónde está parado.
Un final a medias para "Poliladron"
Parece resfriada, pero en realidad estuvo llorando. "Somos un poco maricones los actores, ¿no?", ensaya Laura Novoa sin avergonzarse de la emoción que implica estar grabando el último capítulo de "Poliladron". Por lo menos, el último de esta primera etapa, ya que Adrián Suar pretende retomar la historia en un par de años.
Finalizaba 1994 cuando Adrián Suar le habló por primera vez del programa, que por entonces era sólo un proyecto. "Me pareció un poco extraño, pensé lo difícil de hacer una policía querible", recuerda, y reconoce que para dar el sí pesó más su intuición que cualquier otra referencia de El Chueco.
"Adrián me dio mucha confianza. Soy bastante intuitiva: soy mental para las decisiones, pero siempre la que manda es la intuición, y le creí, confié en él como él confió en mí, cuando podría haber llamado a otra actriz que tuviera menos problemas de horarios o que sea un poco más comercial de lo que yo era en ese momento. Empecé a poner pautas que para mí eran importantes con respecto a la producción y todo lo que proponía era sí, cosa rarísima".
El encanto de los primeros encuentros se transformó en una sólida relación. Novoa reconoce que Pol-ka (la empresa de Suar) tiene "prioridad afectiva" cuando lee los distintos proyectos que le acercan y que, en lo que a televisión se refiere, sólo podrán concretarse el año próximo.
"Estoy como cuando empecé, sin una necesidad imperiosa de «hacer» por lo económico, cosa que es raro y agradezco muchísimo. La serie fue algo muy fuerte, donde aprendí mucho, humanamente y como actriz" .
La despedida de Pol-ka, entonces, no parece definitiva para la actriz. Sin embargo, cada encuentro en el pasillo o en el camarín con los técnicos y compañeros de elenco que hicieron "Poliladron" tienen ya el tono nostálgico de los "buenos tiempos idos", aunque el futuro prometa "más y mejor".





