
"Le dedico el premio a todos los tangueros"
La ganadora del Ombú de Oro, Sally Potter, dialogó con La Nación .
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MAR DEL PLATA.- "Por favor, cuente que le dedico el premio a todos los tangueros de las milongas porteñas y a los maestros de tango", dijo ayer Sally Potter a La Nación en diálogo telefónico desde Londres. Su film "La lección de tango" obtuvo el Ombú de Oro en la decimotercera edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Las distinciones internacionales no son una novedad en la biografía de la realizadora inglesa. Basta pensar que con "Orlando" cosechó 25 premios en todo el mundo y dos nominaciones para el Oscar de la Academia de Hollywood. Sin embargo, habla del triunfo de "La lección de tango" en Mar del Plata con un entusiasmo que parece propio de un principiante. "Lo que pasa es que ningún otro premio hubiera sido tan bueno para esta película-explica- porque éste tiene el valor de ser una distinción dada en la Argentina, es decir en el hogar del tango. Por ese mismo motivo, el estreno en ese país y la competición en el Festival de Mar del Plata me pusieron muy nerviosa".
Potter dice que el Ombú de Oro le pegó con la fuerza de una sorpresa. "El solo hecho de que se hubiera decidido exhibir la película en la noche de apertura de la muestra, me parecía una distinción-sostiene-. Pensaba que ganar era difícil porque sabía que también algunos de los otros films que participaban también eran muy buenos. Pero, como cualquiera que participa en una competencia, quería obtener el premio y guardaba esperanzas". Movida por la confianza que todo autor tiene en su obra, y sabiendo que no iba a poder estar en la noche de cierre en Mar del Plata porque debía presentar "La lección de tango" en el Festival de Londres, Potter se tomó el trabajo escribir una carta para que el coproductor argentino de la película, Oscar Kramer, leyera en el escenario en caso de resultar vencedores. Los hechos demostraron que su previsión no fue en vano.
Lecciones privadas
A la hora de escribir un texto para el dossier de prensa de "La lección de tango", Sally Potter hizo una reseña de sus propios aprendizajes: "La intimidad de la danza y su relación amorosa con la gloriosa música me dieron otras lecciones, quizá paradójicas -sostuvo-. Aprendí que la danza -la más físicamente activa y demandante de las artes- trata esencialmente sobre la quietud. Que la música es, en su esencia, una forma de describir el silencio. Que la interpretación trata más del interior invisible que del exterior visible. Pero, sobre todo, aprendí que el placer en el límite se convierte en trabajo. Y el trabajo, en su extremo, se transforma en amor". Sin duda, quien sale de una experiencia de realización cinematográfica con semejante bagaje de aprendizajes de vida, debe considerarse más que satisfecho. ¿Sintió Potter entonces que si el film, basado en situaciones autobiográficas, le había servido para enriquecerse personalmente de ese modo, poco importaba lo que pudiera suceder con los espectadores a la hora del estreno? "Hacer una obra en la que uno cree profundamente es de por sí una experiencia importante y genera la enorme satisfacción de plasmar en ella un sueño largamente acariciado -responde-. Pero, como cineasta, nunca perdí de vista que trabajo para el público y no para mí misma. En lo personal, experimenté un maravilloso proceso de crecimiento y de aprendizaje al realizar el film. Fue riquísimo y maravilloso. Es más, si "La lección de tango" no hubiera obtenido el premio mayor en el Festival de Mar del Plata, si no se hubiera estrenado en la gran cantidad de países en la que se ha estrenado, y si no hubiera funcionado bien respecto del público, de todos modos no me habría arrepentido de haberla hecho. Pero, mi alegría habría sido incompleta porque el gran desafío del cine es llegar al público, es decir, lograr comunicar los propios sentimientos y vivencias de tal modo que toquen la sensibilidad ajena."
Proyecto de coproducción.
El Ombú de Oro, a diferencia de los demás premios del palmarés de Mar del Plata, tiene la ventaja de transformar el reconocimiento en dinero. La estatuilla trae consigo la suma de 625.000 dólares que deben invertirse en coproducir con la Argentina un film dirigido por el realizador de la película ganadora. Potter lleva ya largo tiempo trabajando en un guión que filmará el año próximo. Se trata de una saga familiar que transcurre en diversos países europeos. Cuando se le pregunta si considera que será viable la inversión de los 625.000 dólares del premio en esa película de próxima realización, la directora y protagonista de "La lección de tango" es contundente: "Tanto a mí cuanto a mi productor inglés, Christopher Sheppard, nos entusiasma mucho la idea de que sea así. La experiencia de coproducción con el argentino Oscar Kramer mediante la empresa OKCK en la que se asoció con Christian Keller Sarmiento, fue para nosotros excelente y queremos volver a trabajar con él. En lo profesional, Kramer tiene una seriedad y un nivel de respeto por todos los que trabajan en una película, que para cualquier extranjero es absolutamente satisfactorio tenerlo como socio. La tarea que realizamos los británicos con él en "La lección de tango", nos demostró que cuando las coproducciones se realizan con gente seria en ambos países, funcionan muy bien. En lo personal, Kramer es un ser al que amamos".
Convencida de sus palabras, cuando aún no han pasado veinticuatro horas de la premiación, Potter dice: "Definitivamente, queremos volver a producir con la empresa OKCK y para concretar el acuerdo lo antes posibles vamos a iniciar ya mismo una investigación profunda acerca de las normas establecidas por el Instituto de Cine de la Argentina para la inversión de la suma obtenida como premio para que sea invertida en mi próxima película que ya está encaminada y que no haya que esperar para realizar otra posteriormente".
Evidentemente, si una inglesa como Potter pudo sumergirse en el mundo del tango, filmarlo en Buenos Aires y en París, y conquistar las voluntades de un jurado internacional en el que tres de los nueve miembros eran argentinos, cabe sospechar que la narración de historias en 35 milímetros nada tiene que ver con las fronteras geográficas.
Mirado desde el otro extremo, el hecho de que la próxima película de Potter tenga por escenario una serie de países europeos no parece ser un obstáculo para que la producción argentina encuentre su lugar en el proyecto. "Absolutamente -asiente la directora-, en estos tiempos la gente abre cada vez más sus ojos hacia lo universal. La esencia está en el corazón de la historia que uno narra, y si está bien contada y apunta a la verdad, necesariamente debe ser universal. "La lección de tango", por ejemplo, habla del amor de una mujer inglesa por un hombre argentino y por una música y una danza característica de Buenos Aires. Eso no ha impedido que la película sea recibida con entusiasmo en Japón, en Alemania, en Italia, en los Estados Unidos, en Inglaterra y en la India."
En su momento, Potter tomó recortes de su propia biografía, los pasó por el tamiz de la ficción y convirtió su experiencia personal en "La lección de tango". Si en vez de partir de sus vivencias, hubiera arrancado desde la pura imaginación, ¿la película habría sido la misma? "Definitivamente no -contesta-. Supe desde el comienzo que para hacer este film tenía que estar dispuesta a ofrecer un retrato de mi intimidad. No habría podido mostrar ni el tango ni el amor como los muestro si no hubiera estado dispuesta a dejar que el espectador espiara en mi vida privada".
Ahora que ha sido estrenada en la Argentina -la plaza más temida por la directora- y que ha resultado ganadora en el Festival de Mar del Plata, ¿se puede decir que "La lección de tango" ha entrado para Potter en el territorio del pasado? "No, debo admitir que sigue estando en presente. A tal punto que cuando me fui de Mar del Plata y antes de regresar a Londres pasé unos días en Buenos Aires yendo a bailar en las milongas." Ni más ni menos que una suerte de viaje circular. Fue justamente en las milongas porteñas donde la realizadora inglesa gestó el proyecto de unir en un film la pasión por un hombre y por el tango. Cuando empezó a frecuentar esos míticos salones de baile de Buenos Aires, ella era perfectamente una desconocida extranjera que bailaba como los dioses. ¿En qué medida se alteró su vínculo con los milongueros después de haber rodado "La lección de tango"? "Yo sigo siendo la misma mujer que entonces -señala-.Pero evidentemente la actitud de los demás para conmigo no es la misma de antes, porque es imposible separar a la Sally que está allí bailando con ellos de la Sally que hizo "La lección de tango". De todos modos, el mundo de las milongas tiene algo que siempre me ha fascinado: es un territorio en el que las personas se aceptan unas a otras tal cual son."
Impulso
El jueves último "La lección de tango" fue estrenada comercialmente en la Argentina y cabe preguntarse entonces, en qué medida influirá el Ombú de Oro en los resultados de la taquilla. "Los premios obtenidos en los festivales no garantizan nada -opina Potter-. Pero funcionan como un voto de confianza. Le agregan una energía extra a la película. Despiertan en la gente el apetito por ver el film. Pienso que el Ombú de Oro puede ayudar al éxito de público."
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