Lee Konitz, pureza y calidad en el saxo
Presentación del saxofonista alto Lee Konitz, con el contrabajista Ron McClure y el baterista Jeff Williams. Repite hoy, a las 21.30, en el auditorio San Telmo del Sheraton Hotel. Nuestra opinión: muy bueno.
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El legendario saxo alto Lee Konitz -quien participó en la fundación del cool jazz junto con el trompetista Miles Davis, en 1948- mostró en su show en el Sheraton Hotel su enorme categoría como músico e improvisador.
Konitz es un sobreviviente de toda la transformación por la que atravesó el jazz desde los años 60. Su estilo es particular dentro del mundo del jazz, pues logró escapar la irresistible atracción que generó en su momento otro saxo alto: Charlie Parker.
Unico en su tipo, Konitz logró a lo largo del concierto exposiciones musicales plenas de sonoridad transparente, fraseo móvil y fluido, con complejos motivos rítmicos. Por momentos, su música mostró los antecedentes de la revolución del free jazz.
El repertorio se ciñó a un puñado de standards, en los cuales Konitz muestra su inmensa impronta, su incansable trabajo por la purificación del sonido. Con sorprendente sentido de la armonía, sus variaciones melódicas se instalan sobre un ritmo sostenido por dos pilares: el contrabajista Ron McClure y el baterista Jeff Williams, de trabajo menos efectivo que el de su socio rítmico.
Cincuenta años después
Medio siglo después, este saxo alto sigue mostrándonos su facilidad de improvisación; nada está de más, Konitz logra en sus solos un mensaje conciso, carente de artificiosidad.
El encuentro con el público argentino comienza con "Thinking...", un tema del saxofonista. Pero antes hay que advertir algo digno de mención: el trío toca sin sonido, es decir, sin micrófonos, salvo un leve toque de amplificación en el contrabajo. El público, entonces, recibe como pocas veces en estos tiempos el sonido real de los instrumentos.
Seguimos. En ese tema, tratado como un standard de 32 compases, el saxo alto de 73 años hace un comienzo sinuoso que desemboca en la frase. El ritmo parece anticiparse y crea una sensación de que Konitz está persiguiendo a la melodía y que ésta a cada paso se le va entregando.
Miniaturas melódicas
"Te amo" es una bellísima composición que tiene una introducción del contrabajo. McClure es uno de los músicos más respetados del jazz actual. Su modo de interpretar permite ubicarlo entre los bajistas lírico-rítmicos, de aquellos que mientras lo hacen cantar no renuncian por ello a su responsabilidad de soporte rítmico. A su izquierda, Jeff Williams construye un tempo regular pero ejecutado sobre un pulso. Demuestra con ello que es la clase de bateristas que tocan cómodamente free jazz. Luego, "Star eyes", introducida pr Williams. El sonido de Konitz describe una suerte de miniaturas melódicas, progresiones armónicas de incomparable belleza; podríamos hablar de retazos oníricos. Su dominio de la politonalidad le permite combinar dos tonalidades diferentes con las que crea disonancias de hermoso registro. Por cierto, la moderación siempre ha sido uno de los sellos del cool jazz, cuestión que el trío maneja largamente. "I can´t get started" llega con una innovadora introducción de Konitz, quien se vuelve más descriptivo apoyado por un McClure que instintivamente lo sigue, gracias a su agilidad melódica y a sus reflejos veloces. En algún punto, el contrabajista pivotea entre las improvisaciones del saxo alto y de Williams, cuyo camino sigue la espontaneidad.
Para cerrar el primer set harán "Cherokee" , caballito de batalla de Charlie Parker y del que Konitz hace una relectura menos crispada y efectista, pero también sin tomar los riesgos del genial "Bird". De todos modos , en este tema se lo siente más suelto al trío. La música aquí reconoce arcos prolongados de tensión-relajación poco utilizados en el cool jazz que más bien se mueve en los arcos dinámicos planos. El saxo de Konitz toma la misma armonía para desarrollar otro mensaje, de toque más intelectual, menos sanguíneo.
Más intensidad
La segunda parte fue más intensa. El trío se acercó "peligrosamente" al free jazz. Los solos de Konitz se volcaron a un desarrollo modal, tomando escalas para edificar sus solos, como en "Kary´s trance", de 16 compases, en el que el saxo alto muestra un espíritu analítico, lindante con una cierta frialdad.
"I´ll remember april" suena en toda su belleza en manos de este trío. Las frases se vuelven incisivas, como en otra bella pieza, "Body and soul" . Luego, uno de los puntos más fuertes de la noche: "Subconscious Lee", que es "What is this thing called love", algo más lenta que el original. Konitz parece decidido a avanzar hacia el free también en el bis, "Stella by starlight".
En suma, fue un concierto de prístina calidad. Konitz es un músico que mira al jazz desde su propio lugar, el de uno de los improvisadores más grandes que tiene el género.





