Linda Peretz encuentra su espacio con un gran desafío
Doblete: la temporada marplatense le ofrece este año un gran desafío: actuar en dos obras, "La Flaca Escopeta dispara otra vez" y "Compañía", junto con Carlos Carella y Cipe Lincovsky.
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De Linda Peretz, el álter ego de La Flaca Escopeta, se puede decir que ha recorrido un largo camino en este sinuoso pero rutilante oficio del espectáculo.
"Fue arduo y azaroso, especialmente porque yo quería encontrar mi lugar. Supongo, que esto también tiene que ver con mi realización como persona."
Para la entrevista con LA NACION, Linda utiliza un descanso del ensayo de "La Flaca Escopeta dispara otra vez", que se estrena en estos días en Mar del Plata, pero también aprovecha ese espacio temporal para retocar un peinado que pueda quedar registrado en la cámara del fotógrafo.
Apenas egresada del ex Conservatorio Nacional de Arte Dramático, como toda alumna que se precie de tener aspiraciones artísticas, entre sus planes estaba interpretar a los grandes personajes femeninos de la dramaturgia universal.
"Soñaba con hacer Shakespeare, Brecht y Sófocles. De hecho debuté con un Brecht, pero también hice algunas películas de un estilo que tal vez no fue el más adecuado. Trabajé aquí y allá; hice cine, teatro, hasta revistas y finalmente termino intentando un personaje que me dio muchas satisfacciones."
La historia de este personaje se fue dibujando cuando Linda se sintió inspirada por los dibujos animados de Popeye y Olivia. En los tiempos compartidos con su hijo Tomás nació La Flaca y la respuesta que se vio reflejada en los ávidos ojos del niño fue el aliciente para dar a esta nueva criatura de ficción un espacio teatral para su desarrollo artístico.
"Mi hijo es un gran inspirador para las cosas de teatro."
Es fácil deducir que este cambio en su vida guarda relación con un entorno afectivo que la respalda. Y en este punto no puede obviarse el hecho de que Linda Peretz es la esposa del productor y empresario Carlos Rottenberg.
A pesar de esto, durante varios años el nombre de Linda Peretz desapareció de las marquesinas teatrales. De ella se sabía que se había casado y había tenido un hijo. Hasta que reapareción en la piel de La Flaca Escopeta.
"Seguramente tiene que ver, sobre todo cuando uno tiene los afectos bien establecidos y tenés una identificación como mujer a través del hijo, del matrimonio, de la pareja estable ( que por ahora lo es). Todo esto da mucha seguridad. Como también el hecho de que Carlos esté en el medio, que entiende mis necesidades de actriz. Por supuesto que yo lo prefiero como marido y no como empresario. Lo cuido más como marido. Cuando hablamos de teatro, siempre lo hacemos en la oficina de él y no en casa. Es el mejor padre para mi hijo y el mejor marido para mí. Soy muy afortunada."
Afortunada y feliz
Si bien La Flaca Escopeta llega de la mano de su hijo, la participación en "Compañía", de Eduardo Rovner, que ahora se repone también en Mar del Plata, en el Atlas, con Carlos Carella y Cipe Lincovsky, también fue una oportunidad que en esta ocasión llegó de manos de Carella.
Mientras el estilista trabaja en el flequillo, Linda no pierde el hilo de la entrevista y la posibilidad de expresar sus pensamientos.
"La obra me resultó atractiva, me gustó el personaje que debía interpretar y también ser dirigida por Paco Hase. Fue una apertura muy grande."
-¿Costó salir de un personaje infantil para ingresar en una problemática adulta?
-El ejercicio del actor es precisamente diversificarse en distintos personajes. A mí me enriquece pensar, moverme y desarrollarme en una personalidad completamente diferente a la mía.
-¿Qué representa el retomar el ejercicio actoral?
-El teatro me da mucha energía. Soy un bicho de teatro, una proyección, un estado de ánimo que tiene que ver con un viaje fantástico que a mí me enriquece. Cada vez que yo termino la función de La Flaca y cruzo la calle para entrar en el otro personaje, el de Magda de "Compañía", termino con paz interior y energía.
-¿Si la idea está clara, por qué tardó tanto en decidirse?
-Siempre estuve abierta a las propuestas y quizá ese pensamiento, ese deseo profundo, prosperó y pudo llegar a materializarse en hechos concretos. Cuando Tomás era chico, no quise trabajar mucho. Estaba totalmente entregada a él. Ahora es como si le pidiera permiso. "Si sos feliz, hacelo", me dice cada vez que inicio un proyecto. También me apoya Carlos, la familia y los amigos. Actuar me llena de mucho amor porque me puedo desarrollar en distintas facetas. La Flaca me permite estar en contacto con los chicos, volcar la solidaridad, como sucedió el año pasado que hicimos en Mar del Plata funciones a beneficio del Policlínico Materno-infantil.
-¿No va a ser complicado realizar dos obras en el mismo día?
-No. Por el contrario me resulta enriquecedor. Me encanta. Me encanta de verdad y me resulta muy atractivo. Soy afortunada de poder hacerlo.
El peinado está acabado y llega la hora de realizar las tomas fotográficas. La sala del Tabarís se transformó en sala de ensayo y el elenco debe partir el día siguiente hacia La Feliz para estrenar.
En "La Flaca Escopeta dispara otra vez", de Luis Gayo Paz, también actuarán con Roberto Mosca, Tino Pascali, Sandra Di Milo. Ignacio Coste, con dirección de Emilio Disi, y se ofrecerá en el teatro Corrientes de Mar del Plata.





