
Más de 100 artistas tocaron en diez conciertos realizados en nueve países para que el mundo pusiera sus ojos en la pobreza africana.
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Estoy nervioso, quiero vomitar", dijo Bono mientras caminaba entre los trailers detrás del escenario, en el Hyde Park de Londres el 2 de julio. En una hora él y u2 se unirían a Paul McCartney en la tarima enfrente de una multitud de 200.000 personas, además del público mundial de televisión, para iniciar la parte británica de Live 8, el concierto global que pretendía movilizar a la audiencia rockera del mundo para apoyar el alivio a la pobreza en Africa.
Bono, quien ayudó a convencer a Bob Geldof, el organizador de Live Aid en 1985, para montar una continuación aún más ambiciosa, dijo que "este es un momento de hacer historia".
Mientras que Live Aid fue para recoger fondos, los diez conciertos gratuitos de Live 8 en nueve países tuvieron como objetivo persuadir a los líderes de las ocho naciones más poderosas del mundo –que se reunieron en Escocia del 6 al 8 de julio en la cumbre económica del G8– para aumentar el alivio de la deuda y la ayuda exterior para un Africa devastada por la pobreza. Como Sting lo dijo en Londres, "Estamos creando una nueva forma de democracia en la que ustedes votan con su presencia".
Con presentaciones de Coldplay, Madonna y r.e.m. –y el triunvirato final que reunió a The Who, a Pink Floyd y a McCartney– el concierto de Londres desplegó más estrellas que cualquiera de los otros espectáculos. La versión de Estados Unidos, realizada en las escalinatas del Museo de Arte de Filadelfia, reunió a casi 800.000 personas para ver a Dave Matthews Band, Alicia Keys, Jay-Z y Linkin Park.
En los Estados unidos, la transmisión por televisión fue una experiencia frustrante: mtv y vhi recortaban con frecuencia las presentaciones para poner entrevistas, cháchara de los vjs, y comerciales. Mientras tanto, aol mostró los conciertos en su totalidad en aolmusic Cinco millones de personas se conectaron a las transmisiones en línea, una cifra pequeña según los estándares de la televisión, pero, según la compañía, un verdadero récord en Internet . mtv y vh1 lograron una respetable audiencia total de 18 millones de espectadores en Estados Unidos; a abc no le fue tan bien con un resumen que atrajo a escasos 2.9 millones de televidentes.
El concierto de Londres empezó con una fiel versión de "Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band" [que quedó disponible de inmediato en la tienda de iTunes como un sencillo con fines caritativos y llegó al quinto lugar de las canciones más bajadas del servicio]. Bono cantó la parte de John Lennon, Larry Mullen Jr. reprodujo las partes de batería y una sección de cornos engalanaba el ambiente mientras los Beatles restantes tocaban. Después de abrazar a Bono, McCartney abandonó el escenario y U2 empezó su set con "Beautiful Day" que llegó al clímax con docenas de palomas blancas que ascendieron del escenario hacia el cielo nublado que cubría al abarrotado Hyde Park.
El concierto de Filadelfia empezó con un discurso del héroe local Will Smith. Parado frente a una caja de vidrio que contenía la declaración de independencia de los Estados Unidos, Smith hizo un llamado a la unidad con Africa: "Estamos reunidos para hacer nuestra declaración de interdependencia, y hoy sostenemos esta verdad como evidente: Estamos juntos en esto".
Los conciertos incluyeron dos versiones de "Rockin’ in the Free World" de Neil Young, quien dirigió a miembros de Barenaked Ladies, Jet y Aerosmith a lo largo de la canción durante el final del espectáculo en Barrie, Canadá. Maroon 5 le subió a sus guitarras para una versión libre del tema en Filadelfia.
Dos artistas rindieron homenaje a la legendaria aparición de Queen en el Live Aid original. En Berlín, Green Day se metió de cabeza en "We Are the Champions" , forzando su rango vocal para igualar los agudos de Freddie Mercury mientras lidiaba con miles de alemanes que cantaban. En Londres, Robbie Wiliams empezó su set con una aproximación juguetona a "We Will Rock You", moviéndose por el escenario con el soporte del micrófono al estilo de Freddie Mercury.
Al igual que en Live Aid, algunos de los mejores momentos se dieron con duetos únicos. En Filadelfia, un Stevie Wonder extasiado y vestido de blanco intercambió líneas con Adam Levine, de Maroon 5, en "Signed, Sealed, Delivered I’m Yours", e hizo un dueto con Rob Thomas en "Higher Ground".
Pero fueron unos ensamblados Jay-Z y Linkin Park –con su actuación de Collision Course– los que arrasaron ante la ocasional indiferencia del público de Filadelfia. Rockeros y raperos sacudieron sus cabezas durante las fieras interpretaciones de "Big Pimpin’/Papercut" y "Numb/Encore". "Estamos gastando miles de millones de dólares matando gente", dijo Jay-Z. "Gastemos miles de millones de dólares para que la gente viva".
En Londres, Chris Martin, el líder de Coldplay, invitó al ex cantante de The Verve, Richard Ashcroft, al escenario para cantar, ante una audiencia emocionada, una versión rápidamente ensayada del éxito "Bittersweet Symphony" de 1997. "Yo no era parte de esto" dijo un sorprendido Ashcroft "y, de repente, estaba en medio de ello".
Mientras tanto, Elton John reclutaba a un Pete Doherty [líder de los Babyshambles], aparentemente borracho, para cantar "Children of the Revolution" de Marc Bolan.
Los conciertos alcanzaron su clímax cuando Geldof sacó a Birhan Woldou, una saludable etíope de veinticuatro años que cuando niña apareció en los afiches y los videos de Live Aid. "No dejen que les digan que esto no funciona", dijo Geldof.
Madonna subió al escenario gritando "¿Están listos para empezar una revolución?, ¿están listos para cambiar la historia?" . Agarrada de la mano de Woldu y cantando hacia ella, Madonna empezó su set con "Like a Prayer", apoyada por un coro gospel.
Pete Townshend hizo una presentación alocada junto a un estoico Roger Daltrey, en una de las dos únicas actuaciones de The Who programadas para este año. Los dos y su grupo más reciente de músicos de apoyo hicieron un set de dos canciones: "Who Are You" y "Won’t Get Fooled Again", dominadas por los poderosos y brillantes acordes de Townshend.
El momento más esperado de Live 8 fue la primera reunión en veinticuatro años de Pink Floyd con el bajista Roger Waters. "Es más fácil que Live 8 logre algo a que Pink Floyd vuelva a reunirse" dijo Bob Geldof tras escena, pero algo de la tensión se notó en el escenario.
A pesar de que Waters sonrió mientras tocaba el bajo en "Money" y "Comfortably Numb", él y el guitarrista y cantante David Gilmour pasaron por su presentación sin tener contacto visual. "Esto es sólo por una vez" dijo Gilmour fuera del escenario, mientras negaba planes para una álbum o una gira con Waters. Cuando un fan se acercó a Waters después de tocar y preguntarle si vendría una gira mundial, hizo un gesto de desaprobación y no dijo nada.
El concierto de Londres concluyó con McCartney, quien tocó un set enteramente Beatle: "Get Back", "Drive My Car" [con George Michael como invitado], "Helter Skelter" y "The Long and Winding Road". Al final, muchos de los que se presentaron durante el día inundaron el escenario para la coda de "Hey Jude" con la guitarra de Townshend y ad libitums vocales de Mariah Carey. "Posiblemente, lo de hoy signifique el fin de la pobreza en Africa", dijo McCartney fuera del escenario. "Esperamos que los políticos vean esto y respondan".





