Lo que dice de nosotros la nostalgia de Sgt. Pepper
Nadie se quiso quedar afuera. Esta semana que termina -y ya la anterior, hay que admitir- casi todos los periodistas de rock o de asuntos culturales de este mundo occidental quisieron escribir sobre lo mismo. Los cincuenta años de la edición de Sgt. Pepper's Lonely Heart Club Band.
Que es el álbum más importante del pop del siglo XX. Que es el que marcó la mayoría de edad para los Beatles. Que con él dejaron de ser una banda para transformarse en un concepto. Que influyó a tales y cuales de sus contemporáneos para que sacaran tales y cuales discos. Se recordó su portada y quiénes fueron los incorporados a la foto y, también, se recordaron los clones de aquella tapa. Todo también en esas redes de lo inmediato y fugaz, pero en las que, vaya paradoja, reinan las efemérides casi tanto como los top ten o top five.
Mientras tanto, algunos se alejaban de la pasión para mirar con ojo crítico a este presente y su afición por lo que sucedía hace unos años para descifrar estos tiempos signados por la nostalgia en los que los adultos que fueron niños esperan la reedición de Sgt. Pepper's tanto como el nuevo capítulo de Star Wars.
También supo mirar el fenómeno desde otro ángulo Amanda Marcotte, en la versión digital de la revista Salon. "Sgt Pepper fue el punto en el que el rock dejó de ser música para chicas para empezar a ser la música de hombres", escribió la analista política que no niega las bondades del álbum, pero sí apunta a cómo fue leído entonces y ahora. "Es el disco que afianzó la idea de que la música para chicas es tonta y la música para hombres es artísticamente valiosa", dice tras recordar que fueron justamente las "chicas" las que lo llevaron a la cumbre.
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