
Una decena de películas basadas en grandes obras de la literatura.
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El próximo estreno de La carretera, nueva película de nuestro cuervo y querido Viggo Mortensen, no es otra cosa que una genial adaptación del libro del gran Cormac McCarthy. Ese que para unos muchos se hizo conocido por haber escrito el volumen que fue génesis de esa excusa de los hermanos Coen para ganar un Oscar y hacerle el corte Carlitos Balá a Javier Bardem llamada Sin lugar para los débiles. Entonces, ya que Viggo escribe, publica y, vamos, con Aragorn no se jode, decimos colgarnos de la biblioteca y ver que películas basadas en libros realmente mejoraban o igualaban el valor del original. Y así, entre obvios, algunos desconocidos y una que otra polémica, nos metemos con el vicio más vicio de Hollywood: adaptar libros. Y ya avisamos: nada de Harry Potter, James Bond, Crepúsculos, Shakeaspeare, Lolita o de los muy muy obvios. Bueno sí, pero tenemos excusas: lo juramos por el gran Viggo.
1- El señor de los anillos: Las dos torres
Y si, si Viggo fue el motor de toda esta búsqueda literaria-cinéfila tan imposible (sabían que hasta la películas menos pensada esta basada en un libro) no podíamos olvidarnos de esta peliculaza de Peter Jackson. Sin perder ni una onza de Tolkien y su fantasía XXXL, Jackson se manda no solo una trilogía a la altura de La guerra de las galaxias si no que, al menos en Las dos torres, crea la mejor batalla de la historia del cine. Todo un mundo y sus reglas aprovechado para ser lo que debería figurar en el diccionario al lado de épica.
2- El padrino
"Creo en América": así arranca. Con ese violinazo. El tremendo libro de Mario Puzzo es la plataforma de despegue de -seguimos con las trilogías- las tres mejores películas de la historia del cine. Todo lo tremendo del libro es traducido por Coppola en una saga fastuosa, que habla de y para el cine de todos los tiempos. Y no queda otra que creer que si alguien puede hacer estas películas, se justifica hasta la existencia de la mafia.
3- Alicia en el país de las maravillas
El podio es clasicista, lo admitimos. Pero ¿Cómo hacer una película con el estandarte del sin sentido que agarre la imposible obra de Carroll y sus versos y los transforme en una odisea igual de lisérgica pero capaz de recrearse a si misma? Obvio que nadie como el tío Walt para animarse a estos experimentos. Esas canciones que tanto cansan -según Shrek- hoy al cine y aca cantan al no-cumpleaños, esa capacidad de redibujar un universo y redefinirlo sin desactivar su alucinógeno e único origen.
4- Cuenta conmigo
Stephen King. Imposible hacer esta lista sin el megafértil y hasta en sus peores momentos iluminados Rey del Terror. Encima, todos pasaron por ahí: desde John Carpenter (Christine) a esa hermosa Sueños de libertad. Es más, a pocos autores le llevaron tanto su obra al cine. Pero hay una, sin importar los payasos diabólicos, los cementerios de animales o tommyknockers sueltos por el cine, que nos pega ahí donde más duele: Cuenta conmigo. Solo reimaginar esa caminata, y ya esta. Nunca algo escrito por King fue tan pero tan demoledor. Ni siquiera la gran Misery.
5- Duro de matar
Ahora vamos de cancheros un poco. Es verdad que desde Psicosis hasta lo que se imaginen (Tiburón, por ejemplo, o La caza del octubre rojo, o la Bond que gusten, o Toro Salvaje y así sigue la lista) es una adaptación de un libro. Pero ¿sabían que la invencible Duro de matar esta basada en un libro? Se llama Nothing Last Forever y ahí esta a grandes rasgos la historia en la que se basa Duro de matar. ¿Lo divertido? Hubo dos versiones anteriores, más fieles: una con Sinatra haciendo de John McClane y otra con Peter Weller. ¿Ah, no les suena el nombre? ¿Qué tal si les digo es... ¡Robocop!?
6- La cosa
Vamos con uno de esos libros pequeños que son increíbles y que encima generan una obraza maestra que hace uno los use de pata para la mesa de luz. Se llama Who goes there? y es más difícil de conseguir que la figu de Drogba. Pero vale la pena. Aun así, viene John Carpenter -que hizo el mayor homenaje posible a un escritor en En la boca del miedo- y arranca la película de la forma más irracional imposible: ¡un helicóptero ametrallando a un perro y sin suerte en la nieve! Y de ahí, solo se sube a esos cielos carpenterianos que San Kurt Russell cuida como nadie. Y gracias a ese librito. Who goes there?
7- Orgullo y prejuicio Si. No todo puede ser rock. A veces un plano secuencia, una novela con sensatez y sentimientos -bueno, che, es Jane Austen- nos muevan toda la estantería y la librería. Tanto que sabemos en la lista quedan afuera adaptaciones de Kafka por parte de Orson Welles o de Hunter S.Thompson por parte de Terry Gillian, pero aun así, este Joe Wright filmando el libro de Jane Austen nos hace olvidar todo y querer que Elizabeth, esa mujer increíble, pueda finalmente salir con Mr. Darcy.
8- Una mirada en la oscuridad
Ciencia ficción. Terreno megafértil de película. Si lo sabrá Richard Matheson (el autor de la mil veces versionada Soy leyenda). Pero no es el gran Matheson el que nos reúne hoy, si no, bueno, Mr. Ciencia-Ficción-adaptada-al-cine. ¿Quién otro que Philip K. Dick (perdón Sr. Bradbury, perdón)? Y, para hacernos los cancheros, vamos una adaptación que creíamos imposible hasta que viene viene Richard Linklater y su rotoscopio y hace de A Scanner Darkly una alucinante realidad animada y la mejor adaptación (nada de perdón a Blade Runner) de Dick.
9- El almuerzo desnudo
William S. Burroughs solo podía ser adaptado de esta forma -de obra maestra- que por el gran David Cronenberg (seguimos con Viggo, ya que el cuervo se mando dos peliculotas con el Rey David). Pero, el hereje de Cronenberg viene y en lugar de adaptar convierte su almuerzo desnudo en una especie de megamix de la vida de Burroughs, de su forma de escribir, de esos bichos, de la biografía de Burroughs mientras escribía Naked Lunch. Y así de buena sale.
10- La naranja mecánica
Last but not least, dos potencias se saludan: el genial Stanley Kubrick y el también genial Anthony Burguess, para esta gema de la ultraviolencia que supo estar prohibida en la Argentina de Lanusse. Malcolm Mc Dowell es Alex, el jefe de la banda de drugos y amante de Beethoven, que tortura a una señora entonando "Singing in the Rain" y se horroriza por el uso que le dan a su héroe cuando entra a rehabilitación. "Beethoven no le hizo daño a nadie: sólo escribió música" dice en el momento más sincero de la película (¿o ustedes se creyeron el "Estoy curado" dekl final, acompañado de la expresión más diabólica que haya dado el cine?).




