
Los rockeros tropicales
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Cuando Rata Blanca, el grupo que lideró la escena del heavy metal argentino a principios de la década, le encontró la vuelta al negocio de tocar en el circuito bailantero, los gritos de la cofradía del rock se oyeron desde lo más alto. Para muchos -público, músicos y prensa incluidos- fue algo así como una herejía, una traición e inclusive, para los más retrógrados, una grasada .
Eran tiempos en que la cumbia y el cuarteto comenzaba a pegar fuerte en la Capital Federal, y en las discotecas, entre Madonna y Soda Stereo, se podía escuchar a la Mona Jiménez preguntando quién se había tomado todo el vino o a Ricky Maravilla alabando las virtudes de un petiso adinerado.
Casi una década más tarde, el rock y la cumbia se dieron la mano y hoy son muchísimas las bandas, de un género y de otro que se divierten -y divierten a su público- con esa combinación tan especial.
Tanto es así que un grupo como Las Manos de Fillippi -los compositores de "Sr. Cobranza", el tema que popularizó la Bersuit y que fue censurado por el Comfer-, antes de editar su álbum debut sacó a la calle un disco de cumbia-rock con otro nombre: Agrupación Mamanis.
La alegría no es sólo brasileña
"Lo que pasó fue que grabamos tres temas en un compilado -recuerda el cantante de la banda, Hernán de Vega- y justo pegó muchísimo una de las canciones que era "La cumbia del cucumelo". Entonces, la compañía no nos dejaba editar otra cosa que no fuera cumbia y por eso creamos Agrupación Mamanis y editamos "Reí por no llorar", que tenía la misma temática de las letras de Las Manos, aunque con ritmo de cumbia."
Pero en cierto punto el circuito de bailantas puede ser tan cerrado como el del rock. "No llegamos a entrar en ese circuito. Fuimos una vez al Canal 2 y nos dijeron que no podíamos tocar porque no teníamos la ropa adecuada para hacer cumbia. No éramos negocio."
Tan sólo el último año pudieron editar el disco de Las Manos, con cumbias incluidas, y en los shows intercalan canciones de sus dos grupos.
Lo de Bersuit también merece un párrafo aparte. Desde sus primeros días, la banda hizo culto de la diversión que contienen la cumbia, el cuarteto y otros ritmos tropicales.
Sin ir más lejos, el último corte de su más reciente CD, "Libertinaje", es el tema "Yo tomo", una cumbia que incita al baile y a la fiesta constante.
El fenómeno ha crecido tanto que Balde, del grupo Kapanga -que salió a la luz con el tema dedicado al gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, "El mono relojero"-, aclara: "Nosotros no hacemos cumbia, sino cuarteto. Nuestro cantante es fanático de La Mona y tenía un grupo de cuarteto, pero nosotros íbamos más con una onda Mano Negra. Ahora en los recitales mezclamos temas de Iron Maiden con cuartetos. Por ejemplo, todos los shows los abrimos con un hardcore, lo enganchamos con "Enter Sadman", de Metallica, y después arrancamos con "Hombre gato", de La Mona".
Para ellos, la diferencia está en que las bandas de cuarteto no tienen ni batería ni guitarra eléctrica y que, entre tanta mezcla, Kapanga encuentra un sonido propio y potente que se alimenta de ambos géneros.
Del pop a la bailanta
La otra punta del ovillo está en el negocio que rodea, hoy por hoy, a la bailanta. Entonces, productores rápidos y advenedizos mediantes, la lista de bandas de rock y de pop que se cruzan al redituable barco de la cumbia se engruesa día a día.
Los Sultanes, los hacedores del gran éxito del verano, "Decile que lo quiero" -el que contiene ese estribillo que parecería sonar hasta en la música ambiental de los consultorios: "Estoy saliendo con un chabón"-, son el botón de muestra.
Su nombre surgió inspirado en el clásico de Dire Straits, "Sultanes del ritmo", y se consideran inventores del "pop bailantero".
En menos de un mes vendieron 14 mil placas de su tercer álbum, "Zona roja", que, en un raro aspecto de los álbumes conceptuales, incluye todas canciones compuestas desde el punto de vista de un homosexual.
El ritmo tropical copó la escena rockera por más que a más de uno no le guste y amenaza con instalarse en el sentimiento del público que busca divertirse con la música.



