Lu & Pau: una fábula sobre la lealtad con mucha química, coraje y personalidad
El guionista y director Nicanor Loreti vuelve a las fuentes con un relato que encuentra en Jazmín Stuart y Lorena Vega a sus protagonistas perfectas
4 minutos de lectura'

Lu & Pau (Argentina/2026). Guion y dirección: Nicanor Loreti. Fotografía: Iñaki Echeverría. Edición: Nicanor Loreti. Elenco: Jazmín Stuart, Lorena Vega, Demian Salomon, Paula Manzone. Calificación: Restringida para menores de 13 años. Distribuidora: Cinetren. Duración: 74 minutos. Nuestra opinión: muy buena.
Nicanor Loreti vuelve sobre los pasos de Diablo, esta vez en un terreno más abierto y con una suerte que no está del todo echada. Y es una suerte que vuelva, porque en ese gesto de regreso a las bases, de asimilación de los relatos de atracos y escapatoria como forma de tejer una amistad y apropiarse del género, vuelve también a un cine con coraje y personalidad, alejado de las exigencias de algunos encargos (Socios por accidente) y de la previsibilidad de algunas apuestas muy deudoras de sus estrellas (Búfalo). Lu & Pau es otra cosa, es una película más libre, llevada en andas por sus dos excelentes actrices, y tan lúdica en su forma como ajustada en su acción, donde lo supuesto oficia por lo dicho.
Lu & Pau es la historia de tres mujeres, ya que pese a lo que pueda sugerir el título hay una tercera voz que oficia de narradora y de fantasmal destinataria de la aventura prometida. Ella es Jessie (Paula Manzone), hermana menor de Pau (Jazmín Stuart) y detenida por la policía por un robo cometido junto a su novio. Abandonada a su suerte, son su hermana mayor y Lu (Lorena Vega), una amiga de infancia -todas huérfanas de ladrones y madres aliadas en la supervivencia-, quienes salen en su rescate.

Sobre la estela de Thelma & Louise y en colisión con un mundo masculino de trampas y corrupción, el recorrido de Lu y Pau le debe mucho a la química entre Jazmín Stuart y Lorena Vega, artífices del carácter de sus personajes, de la destreza en la comedia y los vericuetos de la acción material, al mismo tiempo que ofrece la definición del espíritu mismo de la película. Afirmado en el amplio paisaje misionero, Loreti sumerge a su historia en un devenir orgánico que oscila entre el azar del casino y la predestinación del cine de atracos -en el que todo plan siempre sale mal-, para desarmar aquellas historias de codicia y traición y edificar una fábula sobre el compañerismo y la lealtad.
Todo lo que en Diablo era encierro y urbanidad, película sometida al espíritu más opresivo del noir y a las historias de violencia de los 70, aquí logra un complemento perfecto en su espejo lúdico y aventurero, deudor de esa relectura que también se hizo sobre el género en los 90, a caballo entre la deconstrucción y la posmodernidad. Vega y Stuart dan a sus personajes el tono justo, brindando autenticidad a los diálogos, equilibrio en el contrapunto de personalidades, y algo de ironía en la acción, que no deja nunca de estar filtrada por un ejercicio de utopía y liberación.
En la circularidad de la historia, con escenas que juegan a tensarse entre lo real y lo imaginado, Loreti introduce el humor -clave en las conversaciones en el auto entre las protagonistas, pero también en la escena de Pau con las madres-, la sorpresa -en una choza alejada, con un interlocutor inesperado-, y por supuesto un pulso de autoconciencia y deconstrucción. Entre la verdad y la representación, entre el plan maestro y el robo frustrado, transita una película que dice más de sus personajes y su lealtad en la aventura que del abismo que espera detrás de cada transgresión.
- 1
2Así es la impactante participación de Helena Tuñón, la nieta de Moria Casán, en la serie de Netflix: “Es muy fuerte”
3Los duros posteos de las hijas de Marcelo Tinelli en medio del escándalo entre Tini y Alejandro Stoessel
4Dolly Parton: la causa de su muerte, la canción que eligió para su funeral, un lecho de “algodón” y el pedido a sus fans
