Mandar el diablo al diablo
Un don de Emilio Garione, sacerdote carismático y... exorcista
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Emilio Garione tiene el carácter alegre y el tono de voz enérgico. Nació en Turín y llegó a la Argentina el 8 de septiembre de 1931. Hace más de dos décadas que se dedica a la lucha contra las posesiones demoníacas. Y es uno de los pocos exorcistas que habitan en suelo argentino y que accede a hablar de su actividad.
"Tengo 88 años y tres meses -cuenta el sacerdote-. Entré al seminario en 1928 y al año me dieron ganas de ser misionero. Hablé con mis superiores y me enviaron a Buenos Aires. A los 20 años daba clases de Geografía. Dicté clases 55 años seguidos, sin faltar un solo día."
Garione fue maestro, profesor, director y rector en 14 colegios maristas. Pertenece a la Congregación Carismática y atiende, en Luján, la secretaría de la Dirección Espiritual y Sanación en la Residencia Marcelino Champagnat, un seminario con aire melancólico debido a las pocas vocaciones de hoy en día.
Primero, la prudencia
"Yo creía en el demonio, pero nunca le di mucha fe a los exorcismos. Un día estaba en Morón y me llamó una familia diciéndome que la chica estaba poseída. Ahí Dios me dio el don de ver, porque hay que ser muy prudente en el juicio. El demonio puede ser muy astuto y nos puede confundir, y lo hace. Vienen, traen muchas personas creyendo que están poseídas y no lo están. Dios me dio ese poder para ver al Maligno en la mirada del poseído, que es terrible", cuenta el exorcista.
Ha construido un gabinete de madera pegado al salón donde celebra las reuniones y la Santa Misa según el rito carismático. En él se disponen prolijamente 250 casilleros que albergan unas 70.000 hojas escritas por Garione en su Olivetti Lettera 22, mimeografiadas y fotocopiadas en donde descarga su experiencia lograda a lo largo de unos 25 rounds contra el Angel Caído, conductor infatigable de las fuerzas del mal.
Se trata de un anillado humilde, con el título Memorias segundas y la tapa está custodiada por las imágenes de San Benito Abad y el arcángel San Miguel, defensores de los ataques de Lucifer. Contiene las plegarias de liberación, llamadas también "exorcismos menores" y la descripción clara de unas 25 posesiones diabólicas ocurridas en los últimos 20 años.
Perfil del poseído
"La persona poseída manifestará su estado anormal con cambios y contorsiones de la fisonomía, relajamiento o rigidez del cuerpo, superexcitación de los miembros, amenazas y gritos espantosos, actitudes provocadoras, blasfemias sacrílegas, asumirá las posiciones más inverosímiles e inestables, desempeñará actividades nunca aprendidas como levantarse del suelo, suspenderse en el vacío, hacer auténticas acrobacias y hechos impresionantes", resume Garione, mientras recorre la residencia marista, a pocas cuadras de la Basílica de Luján.
"Son muy pocos los exorcistas en la Argentina -sigue-. Yo hago exorcismos menores, que son llamados, asimismo, plegarias de liberación. Esto lo hago por mandato de dos grandes exorcistas: uno es don Gabriele Amort, de Roma, nombrado exorcista por el Sumo Pontífice Juan Pablo II, presidente de todos los exorcistas del mundo y perteneciente a la Pía Sociedad de San Pablo (paulinos). El otro es don Giusseppe Capra, salesiano de Turín. Ambos, al enterarse de mi actividad, me dijeron: Don Emilio, cada vez que ante usted se presente una persona poseída por el demonio, es para usted una obligación sub gravis (es decir, bajo pena de pecado mortal) el que proceda a exorcizarla ."
Recuerda también que, muchos años atrás, Su Santidad Paulo VI le dijo: "Cada vez que usted bendiga el agua, exorcísela. Porque los demonios andan muy sueltos, más sueltos que nunca".
El agua cura
"Bendecir el agua es una virtud católica -explica Garione, rodeado de centenares de botellas de plástico, bidones y damajuanas-. Exorcizarla es pedirle a Cristo que dé poder para impedir que con ella nos ataquen los demonios." En las experiencias que narra bajo el seudónimo de Un Consagrado Carismático, menciona que -munido de su cruz en la mano derecha y con la ayuda de un frasquito con los Santos Oleos, y agua bendita y exorcizada- comienza la lucha con los espíritus demoníacos, al tiempo que reza plegarias de liberación. A veces utiliza fórmulas conocidas; otras, son espontáneas.
Garione asume que los que conocen las fuerzas del Maligno, también conocido como Príncipe de las Tinieblas y Señor de las Moscas, detalles más, detalles menos saben que son bastante cercanas a las narradas por Peter Blatty en el popular best seller de hace unas décadas y posterior guión cinematográfico, El exorcista .
El mejor exorcismo
"El mal es el demonio, el demonio no puede hacer nada si nosotros no consentimos -explica Garione con tono didáctico, claro y seguro-. Los demonios tienen categorías, y no siempre están en el infierno. Como dijo San Pedro, andan rezagados por el aire como león rugiente buscando a quién devorar. El mejor exorcismo es una buena confesión. El padrenuestro es una oración de liberación." Antes, subraya el exorcista, la oración terminaba con la frase y líbranos del maligno , pero luego la Iglesia cambió la palabra maligno por mal, porque la gente se asustaba. "Aunque sea un arma contra él, a nadie le gusta. Como a nadie le debe gustar ser exorcista", señala este profesional en mandar el diablo al diablo.





