Maravillas de Pro Música

René Vargas Vera
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23 de mayo de 2015  

Pro Música Antiqua Rosario / Concierto del conjunto / Dirección: Cristián Hernández Larguía / Repertorio: música y monarquía en los reinados de Enrique VIII e Isabel I de Inglaterra; obras de Thomas Tallis, Thomas Morley, William Byrd, John Dowland, Thomas Tomkins, John Taverner, Thomas Weelkes y otros creadores del Renacimiento / Ciclo: Intérpretes Argentinos - domingos de Cámara / Temporada 2015, Teatro Colón.

Nuestra opinión: excelente.

Puede que muchos de los melómanos, devotos sólo de la buena música, pasen por alto que el rey Enrique VIII de Inglaterra se haya casado seis veces, repudiado a su primera esposa, mandado a guillotinar a dos de ellas (Ana Bolena y una de las tres Catalina), y luego a su canciller Tomás Moro (es célebre su libro Utopía) por condenar su divorcio, y por romper con la Iglesia de Roma y proclamarse jefe supremo de la Iglesia Anglicana, tras lo cual suprimió monasterios, confiscó sus bienes y dejó destruir infinidad de obras sacras. Es historia universal, no historia de la música...

Justamente para borrar tal imagen non sancta de la realeza, y mostrarnos la contrapartida de esta dualidad moral en un rey inglés, ha venido el Pro Música de Rosario, con la guía del ilustre Cristián Hernández Larguía. Ocurre que este Enrique VIII, orondo y rubicundo, ¡era músico! Compositor, ejecutante de varios instrumentos, además de poeta, escritor y propulsor infatigable de las artes.

La de Enrique VIII es parte de una tradición inglesa de sus monarcas, al menos desde la Edad Media, en que la música era invitada de honor, presidida por sus reyes-músicos, tanto en ritos de coronación como en casamientos, funerales, nacimientos... Su hija, la reina Isabel I, intérprete del clave inglés llamado virginal, que heredó el trono, es honrada también en este concierto sin par.

Es Cristián Hernández Larguía quien hace de este encuentro una fiesta. No solamente por sus clases magistrales plenas de humor al dirigirse al público, festejadas por la gran cantidad de parejas de jóvenes en platea y palcos, sino por la cúspide de maestría en la interpretación de aquella música del Renacimiento, como la puede constatar quien haya cantado en coros o escuchado personalmente por conjuntos de la más alta jerarquía estilística en pleno corazón de Europa.

El Pro Música nos devuelve la vitalidad, la euforia y el encanto de la polifonía popular que honraron en bellísimas creaciones esos caballeros de la Capilla Real del palacio londinense, ungidos por Enrique VIII e Isabel I: los eminentes organistas Thomas Tomkins, creador de maravillosos madrigales, al igual que Thomas Weelkes; los amigos Thomas Tallis y William Byrd, quienes obtuvieron el monopolio en la impresión de partituras, como Thomas Morley con Isabel I.

El encantamiento que produce el taumaturgo Hernández Larguía sentado frente a su grupo y con mínimos gestos se intensifica en la sutil alternancia entre el grupo vocal-instrumental pleno de aerófonos y cuerdas antiguas, los solos acompañados y las voces a capella para redescubrir esta música renacentista de los siglos XV y XVI que refleja aquel humanismo en la temática poético-musical y en el exquisito estilo polifónico de sus más eminentes compositores. El estremecimiento lo depara el conmovedor motete Ave Verum, de William Byrd, por su inefable belleza.

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