
Mario Vanarelli fue un gran escenógrafo
Brilló en el cine, el teatro y la televisión
1 minuto de lectura'
Mario Vanarelli, que falleció anteayer a los 87 años, luego de una larga enfermedad, fue uno de los grandes maestros de la escenografía que brindó tanto al cine como al teatro y a la televisión su enorme talento para describir las ámbitos más complejos de una enorme temática que quedará en el recuerdo de los espectadores.
Había nacido en Buenos Aires el 21 de octubre de 1917 y desde muy joven se sintió atraído por ese mundo mágico de lápices, telas y madera que, de niño, había visto en los escenarios. Tras egresar de la Academia Argentina de Bellas Artes, se vinculó con el teatro y en el Odeón comenzó su larga trayectoria escenográfica al poner en escena varias obras de la Comedia Francesa, por aquellos días de visita en esta capital. Paralelamente a su labor escénica, el cine requirió su arte y debutó en la pantalla grande con el film "Allá en el setenta y tantos", dirigido por Francisco Mugica y protagonizado por Silvana Roth.
Posteriormente trabajó largamente para Artistas Argentinos Asociados, y sus labores para grandes producciones como "El amor nunca muere" y "El grito sagrado", ambas de Luis César Amadori, lo instalaron definitivamente en la pantalla grande. Participó, además, en numerosos títulos de Aries, entre ellas "Sábado a la noche, cine", de Fernando Ayala, y realizó la escenografía de la película norteamericana "El camino del gaucho", rodada en la Argentina con Gene Tierney. El teatro, mientras tanto, continuaba siendo su gran pasión, y así las puestas de "Hello Dolly", con Libertad Lamarque; "Molly Brown", con Susana Giménez; "Annie", con Raúl Lavié, y "Según pasan los años", con Lolita Torres, contaron con sus espléndidas escenografías. Trabajó como vestuarista al lado de Horace Lannes, en tanto que importantes galardones, entre ellos el María Guerrero y el Martín Fierro, premiaron su extensa y exitosa trayectoria.
Vanarelli fue el escenógrafo preferido de Narciso Ibáñez Menta, que lo convocó tanto para sus puestas teatrales como para sus obras televisivas, en tanto que su talento fue requerido en el exterior, y así participó en la Opera de San Diego (Estados Unidos) y en una puesta en España de "Sansón y Dalila", con Montserrat Caballé.
Uno de sus últimos trabajos lo cumplió en el Teatro Colón, con "Los cuentos de Hoffman", interpretada por Alfredo Kraus. Redecoró, además, el teatro Broadway y el Armenonville, y su infatigable tarea se prolongó durante décadas en ese mundo del espectáculo del que llegó a conocer todos los detalles para plasmar con su desbordante imaginación de escenógrafo y de vestuarista esa amplia paleta de la pantalla, de los escenarios y de la televisión. Los restos de Vanarelli recibieron sepultura en el Jardín de Paz de Pilar.





