En Motown, Marvin era uno de los principales personajes en la historia musical más grande que alguna vez se haya contado. Por Smokey Robinson
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En Motown, Marvin era uno de los principales personajes en la historia musical más grande que alguna vez se haya contado. Antes no había existido nada parecido a Motown –todos esos compositores, cantantes, productores que trabajaban y crecían juntos, que eran en parte familia, en parte negocio– y dudo seriamente de que alguna vez vuelva a producirse algo así. Por otra parte, no hay duda de que Marvin siempre será una parte importantísima del legado Motown.
Cuando Marvin vino por primera vez a Motown, fue el baterista de todos los primeros éxitos que tuve con The Miracles. El y yo nos hicimos muy amigos –en realidad, era como un hermano– y yo hice muchas producciones y escribí muchas canciones para él: "Ain’t That Peculiar", "I’ll Be Doggone". Esto quiere decir, por supuesto, que me pasé mucho tiempo esperando a Marvin. Marvin llegaba tarde todo el tiempo al estudio. Pero a mí nunca me importaba, porque sabía que cuando Marvin llegara, iba a cantar mi canción como yo nunca la habría imaginado. "Marvinizaba" mis temas y a mí me encantaba. Marvin podía cantar cualquier cosa, desde gospel hasta blues, jazz y pop.
Pero Marvin era mucho más que un gran cantante. Hacía unos discos geniales, era un compositor muy talentoso, un pensador profundo –un verdadero artista en el verdadero sentido de la palabra–. "What’s Going On" es la manifestación musical más profunda que haya escuchado en toda mi vida. Nunca pasa de moda. Basta con escucharla ahora –"Hermano, hermano, hermano/ Son demasiados de ustedes los que están muriendo"–, es incluso más conmovedora que cuando la compuso. Todavía recuerdo cuando iba a la casa de Marvin y él estaba componiendo este tema. Me decía: "Quedate tranquilo, a este álbum lo está escribiendo Dios, y yo sólo soy el instrumento que usa para escribirlo".
Marvin realmente lo tenía todo –la voz, el alma, la pinta, también. Era un hombre muy apuesto y tenía un sex appeal que siempre atraía a las mujeres. Y su música era sexy, no sólo "Let’s Get It On" o "I Want You", sino toda su música. No se podía culpar a las mujeres de enamorarse de Marvin.





