De redoles y los ex animales domesticos
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Canto en publico por primera vez el 11 de mayo de 1975, en la cárcel donde cayó por ser comunista. Veinticinco años más tarde, tras un exilio en Inglaterra, regresó a su barrio santiaguino de siempre. El nuevo disco de Mauricio Redolés, poeta y rockero chileno, se llama En Shile y recoge otra actuación en vivo a modo de antología (disponible en su sitio en www.fortunecity.com/tin pan/tylerbridge/944). A sus 48 años, Redolés, el hombre que tituló uno de sus poemas "Yo no soy el Bob Dylan chileno. El es el Redolés norteamericano", sigue aplicando los principios del punk a la poesía.
Hoy es el día en que la justicia chilena decidió sobreseer a Pinochet. Buen momento para leer tu poema "Augusto Monterrosso": "... y cuando/ desperté/ 1973/ aún/ estaba/ allí".
El tema es hasta cuándo 1973 va a seguir dando vueltas sobre nuestras cabezas. El otro día tomé un taxi y el chofer había sido terrorista de derecha en los años de Allende. Y otro había sido boina negra y me contó sus fusilamientos como quien toma té. Hay una brutalidad que hace de Chile un país bastante especial.
Pero también hay cosas que han cambiado. Esa primera vez en la cárcel cantaste a Violeta Parra, pero luego, citando tu poema sobre Dylan, cambiaste la guitarra folclórica por la ecléctica.
Yo no creo haber cambiado más. Me leí la carta astral hace unos meses y me di cuenta de que yo ya era yo antes. Uno nunca está igual, pero sí encuentra en sus primeros poemas y deseos de niño de 12 años lo que estaba construyendo para cuando tuviera 48. Acabo de terminar tres canciones. Una se llama "La nueva canción chilena": son versos de Jorge Manrique, poeta español del siglo xv.
¿A los 12 años ya estabas pensando los poemas que escribes ahora?
Creo que los niños tienen el lenguaje nativo. No hay niño que mientras aprende a hablar no diga cosas absolutamente sorprendentes, porque están haciendo surf por encima de las olas del lenguaje. Uno ya está con el agua hasta el cogote y lo único que quiere es que lo entiendan.
Ir creciendo con tu hijo Sebastián, que toca en tu banda, ¿te permite ver cómo se pierde esa inocencia?
Sí, pues.
¿Y no hay nada que se pueda hacer al respecto?
No. Ser poeta, no más. Estar consciente. Por ejemplo, Sebas a Nicanor Parra le decía Micanor Parra, cuando hubo este escándalo con [el programa de tevé] El desjueves [en 1992].
¿Eso fue cuando recitaste "No importa" en televisión?
Me pidieron que recitara "El poeta y la muerte" [de Nicanor Parra], y yo pregunté si se referían al poema donde un viejo se culeaba la muerte. Y ahí quedó la cagada. Después me dijeron: "Bueno, pero di algo como para arrepentirte". Y yo dije [citando su poema "No importa"]: "Hay viejos culiaos que no creen en nuestro amor. No importa". Sebas tenía 2 años, veía todo este revuelo y su conclusión fue: "A mí me gusta Micanor Parra porque mi papá canta". Hay que recordar esa inocencia siempre. Por ejemplo, Roberto Matta es pintor, pero también poeta. Y de repente encuentras en la cárcel a un preso que ha sido delincuente toda su vida, pero ha conservado ese juego de la palabra.
Además de los talleres de poesía que diriges en la cárcel tienes otros con señoras de barrios antiguos, por ejemplo. ¿Qué hay en común entre una vecina y un preso, que te lleva a elegir trabajar con ellos?
No sé si los escojo o ellos me escogen, porque para todas estas pegas me han llamado. Yo creo que la poesía está en todas las personas, y es una cosa un poco olvidada, comida por la televisión, los diarios... Es un placer bien barato el de escribir.
Es como el principio punk: cualquiera puede armar su banda. Cualquiera puede escribir poesía. ¿O estamos cayendo en una insolencia?
No, yo creo que cualquiera puede hacer poesía. Hacemos poesía todos los días. En el momento en que rompimos algún cristal y nos salimos de las normas del lenguaje hay poesía.
¿Es cierto que mientras vivías en Birmingham eras vecino de UB40?
Los padres de los hermanos Campbell tocaban en el club folclórico The Grey Cock Folk Club, donde yo cantaba cada vez que me daban la pasada: tocaba "Guantanamera" y "Qué dirá el Santo Padre". Ellos deben haber sido algunos de los parroquianos que tomaban la guitarra de repente. A veces yo atravesaba el barrio de los Campbell. Había gente parada en las esquinas, era bien racista. A mí no me atendían. Es el mismo sector donde han empezado los riots ahora, sólo que hoy son los asiáticos, que en ese tiempo estaban muy subyugados.
¿No te atendían porque pasabas por blanco?
No, pasaba por hindú. Entre hindú, italiano, turco, griego y chipriota.
Otro poema tuyo, "Rock de Valdovinos", tiene el epígrafe "Escuchando a Chrissie Hynde". ¿Qué canción de ella estabas escuchando cuando lo escribiste?
Debe haber sido "Thin Line Between Love and Hate". Los Pretenders me encantaban. Chrissie Hynde está casada con un colombiano, supe.
Ahora sí. Primero se casó con Ray Davies.
¿Quién era Ray Davies?
El cantante de los Kinks. Y después se casó con el cantante de los Simple Minds.
¿Ellos fueron los que hicieron una canción a Víctor Jara?
Dedicaron el disco Street Fighting Years a Víctor Jara. Y ahora Chrissie se casó con un pintor colombiano.
Eso supe. De modo que podría mandarle el poema: así se lo puede traducir el marido.




