Medios, niñez y familia tipo en un karaoke político
Natalia Casielles y Juan Gabriel Miño levantan la voz en Ningún niño nace cheto
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"Cuando uno realiza una obra de teatro quiere convocar público y ser medianamente conocido. Pero con esta obra nos interesaba transmitir una postura en estos momentos políticos y hacerlo desde un lugar público, como es el Rojas." Quien habla es Natalia Casielles, realizadora cinematográfica, dramaturga y directora (Afuera llueven conejos y Niña con cara de jirafa). Comparte la charla en un bar con Juan Gabriel Miño, actor, dramaturgo, director y escritor (actor de Seré tu madre tranquila, director y autor de Las prodigio). Ambos son los creadores de Ningún pibe nace cheto, la obra que presentan los viernes en el Centro Cultural Rojas.
A la propuesta, que tiene como marco curatorial el Proyecto Familia, le vienen dando forma desde hace tiempo. "Es una obra en la que ponemos el cuerpo haciéndola, escribiéndola, dirigiéndola. No le podíamos pedir a otro que venga a decir algo que sentimos nosotros", reconoce Juan Gabriel.
En escena están ellos dos y, en verdad, todo indica que hay otro personaje al que Juan se refiere como YouTube o La Tele. El "cuerpo" de ese otro personaje está compuesto por propagandas, karaokes y programas de décadas pasadas (y no tanto) que entran en juego con imágenes vinculadas con la política actual. Conviven con imágenes del Presidente y su familia secuencias de una joven Andrea del Boca, una publicidad noventosa protagonizada por niños, Carlos Balá en tiempos del Mundial 78, una canción de Gilda y fragmentos del programa La salud de nuestros hijos, de Mario Socolinsky.
En Natalia Casielles esta nueva propuesta responde a su inquietud por abordar el tema de la niñez, que desarrolló en obras anteriores. "En este caso se parte de un hecho puntual, que es el cambio en el gobierno nacional y ese primer discurso en el que incluyó un karaoke con una canción de cumbia. Y se le sumó otro factor: que parte de la campaña se haya basado en la construcción de una familia tipo en la que una niña, la hija del Presidente, jugó y juega un papel muy potente."
Esa situación, según reconoce Miño, inspiró en ellos la idea de que la obra indague en la representación de la niñez en los medios. Durante la charla, agregan: "Hicimos un montón de obras que hablaban de munditos que nos imaginamos y munditos que nos creamos. Con Ningún pibe nace cheto hablamos del mundo que nos crean todo el tiempo y en el que, en todo momento, los medios nos bombardean con frases, ideas, arquetipos y citas sobre las que a veces ni llegamos a reflexionar, pero que repetimos, que hacemos propias".
-¿Salió fácil el título?
A coro: -Sí.
-¿Salió fácil ponerse de acuerdo?
Miño: -Sí y no. Nos mueven las mismas cosas, pero la manera de comunicarnos difiere bastante. Para mí, eso hizo que la obra tenga sentido.
Casielles: -Lo que me hizo muy bien de su mirada es que yo soy muy dispersa y él me ayuda a ponerme en foco. También es cierto que, como mujer, la obra me interpela. De hecho, ambos tenemos nuestras distancias con la construcción de la familia tipo.
-En el texto se dice que al nacer ningún chico nace de una manera determinada. ¿Qué sienten que esperaban sus padres de ustedes cuando eran chicos?
Casielles: -Yo tenía isquemia cerebral. Hasta los 4 o 5 años me desmayaba todo el tiempo. Recién hablé con alguien en la escuela en cuarto grado, por eso mi mamá me llevaba un montón de nenas para jugar cuando yo no entendía que debía relacionarme de tal manera. Yo entiendo que mis padres esperaban que estuviera bien.
Miño: -Mis padres esperaban que fuera todo lo contrario de lo que soy. Mi mamá me mandaba a básquet, fútbol, natación, a hacer deporte; todas actividades que yo rechazaba. Recién a los 15 empecé a hacer teatro. Eso fue, digamos, mi independencia.
En plena independencia creativa, Natalia Casielles y Juan Gabriel Miño toman la palabra.
Ningún pibe nace cheto
De Casielles y Miño
Centro Cultural Rojas, Corrientes 2038
Viernes, a las 21.30
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