Oracular Spectacular
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Dos roomates de una universidad de Connecticut –reagrupados en Brooklyn tras dejar los estudios– editaron uno de los debuts más reveladores de 2008: este disco de electro psicodelia todoterreno tiene su núcleo en la solidez de “Time to Pretend” o “Kids” (ambas del primer EP del dúo, Time…, de 2005), o en la marcha magnética de “Electric Feel”, casi plegarias de playground. Andrew Van Wyngarden y Ben Goldwasser hacen eso que Ghostland Observatory no puede ni con un container de buenos sintetizadores: una especie rara de space-pop con finales sinfónicos al estilo Polyphonic Spree, y teclados que suenan como gaitas con distorsión y flautas melódicas al mismo tiempo, que delinean la participación del resto de los instrumentos en todos los temas, con Van Wyngarden, que emboca su encantador timbre de voz siempre en un efectivo contrapunto.
En Oracular Spectacular , los MGMT (abreviatura de “management”) se comportan como si alguien le hubiese puesto ácido al ponche. Explotan una sensibilidad acústica que subyace en sus canciones (“Weekend Wars”, “Pieces of What”), pero después de embeberse del imaginario rockero de Dave Fridmann (el productor de los Flaming Lips), lo que le da una atmósfera lisérgica a la obra. Ahí se respiran los tests del Harvard Psychedelic Project, el tufillo de la comunidad Black Bear, David Bowie, Wayne Coyne, por qué no los Small Faces y el Jagger salvaje de Sus majestades satánicas. Todo en manos de dos pibes que pueden pasar (o no) por un par de extras de La playa.





