Mira Sorvino, una actriz de facetas muy poderosas
Entrevista a la estrella de "Mimic", uno de los estrenos de cine de esta semana
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NUEVA YORK (Page Up, The New York Times Special Features).- Mira Sorvino tiene dos facetas. Puede ser la prostituta de voz aflautada en "Poderosa Afrodita" (1995), de Woody Allen, papel que le dio un Oscar. Pero a la vez puede personificar a la brillante Dra. Tyler combatiendo insectos mutantes en "Mimic", film que está a punto de estrenarse en Buenos Aires.
Fuera de la pantalla, Sorvino es realmente un compendio de contradicciones. De alguna manera es tímida, y frecuentó las fiestas de Hollywood con el hombre más turbulento del reino de las películas, el más polémico: Quentin Tarantino, de quien fue pareja durante un tiempo.
Serena y apropiadamente vestida con un traje beige, esta esbelta joven que se graduó en Harvard con una especialización sobre China bien podría ser una mujer de negocios o una estudiante universitaria un poco más madura que lo usual, con el larguísimo cabello rubio y lacio.
Una de las razones por las que aceptó el papel en "Mimic" fue en parte para escapar de la imagen de cabeza hueca. Después de "Poderosa Afrodita", ella continuó con "Romy and Michelle´s High School Reunion", éxito sorpresa en la taquilla norteamericana, que fue igualmente otra vuelta de tuerca a sus anteriores papeles. En el medio interpretó para HBO a la rubia máxima del cine en "Norma Jean & Marilyn" (1996).
"La Dra. Tyler es una persona centrada que a pesar de tener una muy buena especialización en un campo de las ciencias, es también una mujer normal", dice Sorvino. "Me gusta eso, porque puedo interpretar a alguien cercano a mi personalidad, si bien ella es un poco más sosegada que yo."
"Mimic" fue su primer thriller y Sorvino nos dice que le costó acostumbrarse al nuevo entorno. "Teníamos alrededor toda clase de insectos fantásticos y exóticos", recuerda la actriz. "Hay una escena en un túnel atestado de cucarachas vivas. Se suponía que yo debía poner mi mano entre un montón de ellas, pero a último momento utilizaron la mano de una doble. Nunca estuve tan feliz en mi vida." No obstante, Sorvino disfrutó de la toma. "Lo que me gustó es que ella no era una heroína de acción divertida y fresca que, ¡oh casualidad!, es entomóloga. No tenía magníficas ocurrencias. No espantaba a los insectos", acota. "Me encantó que para ello esta película tuviera esta solitaria oscuridad."
"Deseaba hacer algo profundo, tenebroso y dramático, ya que eso pondría a prueba mis límites como actriz", agrega Sorvino. "Siempre he admirado el trabajo sombrío que realizan los actores como Marlon Brando o Robert De Niro. Hay algo sobre la brutalidad física en un film emocionalmente sombrío que me encanta." "Sombrío" es la palabra para ello. Esta, claramente no era una película de Woody Allen, ni una secuela de "Romy and Michelle" "El set estaba lleno de suciedad", recuerda Sorvino, gozosa. "Fue esta mirada underground lo que yo llamo una muy interesante versión del infierno. Este era un infierno pegajoso, un infierno de agua goteando desde el cielo raso. Era tan diabólico como un excitante infierno. Frío y húmedo. Había cadáveres de mentira por todos lados y cosas blandas y húmedas debajo de los pies", dice la actriz. "No había forma de no sentirse desesperada. Algunas veces tenía ganas de poder estar en cualquier otro lugar." Por lo tanto, Sorvino estaba un poco nerviosa cuando llevó a su madre a una premiére. "Mi madre no es una persona de quien puedas pensar que vaya a ver un film sobre insectos", explica la actriz. "A ella le gustan las películas alegres y agradables. Estaba sentada en el borde de la butaca. Yo pensaba:esto la va a molestar, no debería haberla traído", recuerda Sorvino. "Al final, le encantó y me dijo: "Que película maravillosa, pero me preocupan las personas con problemas cardíacos"."
Esto puede no haber sido lo que su madre imaginó para la pequeña Mira, en Tenafly, New Jersey. En realidad, su padre -el actor Paul Sorvino- la desalentó con respecto a entrar en el mundo del espectáculo. "El deseaba para sus hijos una vida más estable", recuerda la actriz. "Quería que nosotros llegáramos a ser médicos, abogados o maestros, algo donde supieras qué iba a ser de tu vida y que tuvieras un hogar normal. No deseaba que viviéramos sobre el andarivel de la montaña rusa, lo que suele ser la actuación para mucha gente."
Sin embargo, era demasiado tarde. Su hija ya estaba haciendo pruebas de actuación en todas las obras en la secundaria Englewood. Más tarde, un aviso de la escuela sobre audiciones para una película la llevó a tener un representante -a pesar de que ella no obtuvo la parte- y a realizar una serie de pruebas posteriores.
No es un cuento chino
NUEVA YORK.- Inicialmente, Sorvino no estaba preocupada. Actuar no era su única posibilidad: la habían aceptado en Harvard, donde estudió chino y planeaba ingresar en negocios internacionales. "Realmente deseaba hacer ambas cosas, la Universidad y la actuación", recuerda la actriz. "Durante el verano volaría a Nueva York para realizar pruebas. Finalmente, pareció inútil. Me di cuenta de que no podía hacer ambas cosas. Debía focalizarme en la senda académica y ver si aún deseaba actuar, cuando hubiera terminado con los estudios."
Sorvino se graduó con honores en la Universidad y durante el trayecto hacia su destino pasó ocho meses en Pekín, donde escribió una tesis sobre el conflicto racial en China que le valió un premio. Pero ya tenía otros proyectos en mente.
"Comencé a extrañar inmensamente la actuación", dice, y agrega: "Sabía que eso era lo que quería hacer con mi vida. Tenía que actuar." Obtuvo pequeños papeles, que la llevaron, por ejemplo, a interpretar a la esposa intelectual de Rob Morrow en "Quiz Show", de Robert Redford. Luego vino "Poderosa Afrodita". Sorvino supo que ésta era su gran oportunidad y se lanzó a sí misma en la creación del personaje. "Fui a New Jersey y durante varios días caminaba por allí como si fuera esta call-girl llamada Linda Ash", recuerda.
"Hablaba con su voz. No me daba miedo porque no me iba a encontrar con nadie que me conociera o que conociera a mi padre. Entraba en los negocios interpretando el personaje y lo chistoso fue que todos querían a Linda. Hasta compré lentes para mi cámara", se ríe. "Negociaba el precio como Linda. Sospecho que fui bastante convincente, ya que logré comprar una cámara con un descuento de 50 dólares. Todos estaban encantados con ella. Uno de los encargados de los negocios la invitó a volver, así podía llevarla a tomar un helado".
Lo siguiente que supo fue que estaba en la lista de los Oscar, y ganó el premio a la mejor actriz de reparto, agradeció a su padre y ambos lloraron mucho. "Fue un momento muy intenso entre los dos", dice Sorvino de esa escena que se transmitió al mundo entero. "No creo que pueda explicar más que eso."






