Mirtha, 32 años de almuerzos en TV
La conductora festejó el cumpleaños junto a 32 invitados y al nuevo dueño de América, Carlos Avila
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"¿Todo el mundo quiere dirigir el programa hoy?" La pregunta era retórica, ayer Mirtha Legrand festejó 32 años al frente de sus almuerzos y, más allá de las indicaciones de sus asistentes y hasta de Alejandro Romay, que le gritaba instrucciones desde su mesa, fue la realidad la que terminó por dictar el ritmo de un programa que empezó como una fiesta y terminó 15 minutos antes de lo previsto, con la imagen de los rehenes de General Rodríguez.
Los 32 invitados estaban repartidos en cinco mesas en un estudio que escuchó en silencio y con atención el monólogo inicial de Legrand. En él, la diva recordó, como otras veces, aquel primer almuerzo de 1968, sus nervios iniciales y a los invitados de aquella mesa entre los que estaban Romay, Alberto Migré -presentes en el estudio-, Duilio Marzio y Daniel Tinayre. La conductora le dedicó a él y a su hijo Daniel el programa especial y, aunque se prometió no llorar, al nombrarlos la voz se le quebró.
"No les voy decir que este año es el último porque no me lo van a creer", bromeó Legrand. Las risas generalizadas le dieron la razón. Nadie le cree porque, como ella misma dijo, hacer televisión es una pasión. Llegó el 2000 y para sorpresa de muchos, hasta de ella misma, sigue ahí, en la pantalla. Después de la primera pausa, la cámara hizo un recorrido por las cinco mesas repartidas en el estudio. Sentados y a la espera de su tiempo con la diva estaban Aníbal Ibarra, futuro jefe del Gobierno de la Ciudad, Carmen Barbieri, Jean Pierre Noher, Raúl Lavié, Emilio Disi, Alfredo Odorisio, gerente de programación de América, y Carlos Avila, el nuevo dueño del canal, entre otros.
Bajo la mirada atenta de Carlos Rottemberg, su productor, "el que me da aliento cuando flaqueo", Mirtha se instaló por pocos minutos en cada mesa, se disculpó por el poco tiempo que podía dedicar a cada comensal, habló y, en algunos casos escuchó, casi sin poder decir nada. Cuando Romay tomó la palabra, la conductora no hizo más que asentir, disfrutando de las anécdotas que contaba quien fue, junto a Tinayre, el creador de los festejados almuerzos. "Yo quería hablar con el doctor Ibarra", tuvo que interrumpirlo Legrand con delicadeza .
Mientras el futuro jefe de Gobierno de la Ciudad contaba los pormenores de su encuentro con Fidel Castro durante sus vacaciones en Cuba, el resto de los invitados alternaba su atención entre el relato y la paella que servían las mozas.
De mesa en mesa
"Hay que aplaudir al nuevo patrón", dijo Legrand al inicio del segundo bloque, mientras se sentaba a la mesa que compartían Avila, Barbieri, Odorisio, Paula Volpe, Nito Artaza y Enrique Pinti. Más allá de la charla cordial que sostuvo con su nuevo jefe- el dueño de Torneos y Competencias acaba de comprar el 80 por ciento de América-, Mirtha se hizo tiempo para alabar a la conductora de "Movete", de hablar del éxito de Artaza y hasta de mantener una breve charla telefónica con su hermano José Luis, que llamó para saludarla.
El siguiente bloque empezó con la mudanza de Legrand a una nueva mesa en la que la esperaban Migré, su hija Marcela, Cecilia Milone, Miguel Angel Cherutti y Laura Fidalgo. Además de volver a recordar los nervios vividos en aquel primer programa, la conductora quiso hablar del presente laboral de su hija y de su salida abrupta del programa "Posdata, a la medianoche". Tinayre prefirió no hacer demasiados comentarios.
Habían pasado apenas quince minutos de las dos de la tarde cuando llegó al estudio de grabación la noticia de la crisis de rehenes en General Rodríguez. A partir de ese momento nada sería igual en la fiesta aniversario de los almuerzos. Los flashes informativos dieron por terminado el programa al tiempo que Mirtha se despedía: "Hay una vida en juego, es muy difícil seguir adelante. Gracias a todos".
En presencia del nuevo patrón
Cuando la semana última se confirmó que Carlos Avila había adquirido el 80 por ciento de las acciones de América, muchos se preguntaron qué sucedería con el programa de Mirtha Legrand. Las dudas se fundaban en la brusca despedida que tuvo que soportar la diva de los almuerzos cuando Canal 9 se convirtió en Azul Televisión y su contrato con la emisora no fue renovado. Entre los nuevos propietarios que se hicieron cargo del canal estaba Avila. "Yo me fui de Azul porque mi contrato se había terminado. Eran los otros dueños los que no me querían. No creo que nada vaya a cambiar en América. De todas maneras yo tengo contrato firmado hasta el último día de este año. Después de esa fecha no sé qué sucederá", explicó Legrand apenas unos minutos después de terminado el programa. Mientras estuvo en el aire, fue evidente que si la conductora tenía algún tema pendiente con Avila, ya quedó en el recuerdo.
El tema obligado de la charla entre Legrand y Avila fue América. Primero la conductora quiso saber cuánto había pagado el empresario por las acciones del canal, luego hizo referencia a su tranquilidad de carácter-que recordaba de aquellos meses que compartieron en Azul TV- y hasta se mostró admirada por el éxito conseguido por el máximo responsable de Torneos y Competencias.
"Estuve leyendo el libro sobre su vida y me parece notable lo que usted consiguió con su carrera", le dijo Mirtha al aire. Junto a ella, Nito Artaza destacó que en América, gracias a la gestión de Alfredo Odorisio y el estilo de Avila, siempre "hay con quién hablar".
Todo indica que la posible tormenta entre Legrand y el nuevo dueño del canal que diariamente emite su programa pasó de largo. De cualquier manera, Mirtha aseguró que quiere trabajar menos y que le gustaría tener un programa semanal, habrá que esperar para ver si Avila la estaba escuchando.





