
“Muchas veces me saco la ropa en público. Es una combinación de odio a mí mismo y falta de vergüenza.”
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Moby, de 34 años, que nació con el nombre de Richard Melville Hall, cargó desde niño con su sobrenombre. Este apodo alude a Moby Dick, la ilustre obra literaria de Herman Melville, probable ancestro del músico. Después de un temprano idilio con el sonido speed-metal-anarco-punk, que lo llevó a tocar en bandas como Flipper, Moby grabó una serie de discos virtuosos de electronic-dance. Moby es vegetariano, amante de Cristo y un intelectual. Su última edición es el irresistible Play, álbum blusero que ha recibido excelentes críticas.
¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?
Yes, en el Madison Square Garden, en 1977. Mi mejor amigo de la secundaria tenía entradas y, aunque nunca había escuchado esa música, decidí ir. El hecho de que la gente que me rodeaba fumase porro fue lo que me pareció más excitante, me resultaba tan ilícito... Después me compré todos sus discos y me encantaron, pero durante el recital me aburrí soberanamente. Nunca lo hubiera admitido, porque estaba en el Madison, viendo a una gran banda de rock.
¿Qué lazo familiar te une a Herman Melville?
Si es cierto que Melville es mi ancestro, el vínculo debe venir por el lado de mi padre.
Menos mal que no te llamaron Omoo, Typee o Bartleby [o-tros personajes de obras de Melville].
Considerando que crecí en un pueblo suburbano y conservador [Darien, Connecticut], eso me hubiese hecho las cosas difíciles. Si me hubiesen llamado Bartleby, a esta altura sería un asesino serial. No creo que los chicos de 8 años de la clase de tercer grado de la Señorita Travers hubiesen entendido el nombre Omoo. Apodarme Moby ya fue bastante duro, pero al menos la relación con la literatura es un poco más obvia.
¿Recordás cuándo tomaste por primera vez una guitarra?
Mi mamá tenía una guitarra clásica, que empuñé por pri-mera vez a los 7 años. No po-día hacer que sonara bien, así que tomé lecciones hasta los 15. A veces, durante un recital, suspendo lo que estoy haciendo y toco un solo de guitarra de tres minutos, para demostrar que estudié varios años.
¿Te estimula de modo diferente tocar guitarra eléctrica rockera que ser el Señor Música Electrónica?
Tomo lo mejor de dos mundos. No toco la guitarra demasiado seguido, pero tampoco me comporto de la manera tradicional en que lo hacen los músicos electrónicos; esa cosa de esconderse detrás de un montón de equipos. La mía es una presentación bien directa que, espero, no caerá en las trampas de los dioses del rock de la década del 80.
Pero eso no tiene nada de malo.
Claro que no. Pero sería muy absurdo que siendo un flaquito blanco y pelado tratase de hacerme la estrella de rock. Cuando pienso en una estrella de rock me imagino a Tommy Lee o a David Lee Roth. Quizá necesite agregar el nombre Lee al mío.
¿Cómo fue que ingresaste en el cristianismo?
Fue más o menos para la misma época en que descubrí la masturbación. Cuando tenía 13 años empecé a pajearme y me sentí tan culpable que pensé que debía tomar medidas precautorias. Duró unos tres meses. Hasta hoy he disfrutado de la masturbación, pero mi primer intento de volverme religioso duró algo así como tres meses.
Muchas veces te sacás la ropa en público, ¿no pensaste en ir desnudo a la entrega de los premios Grammy?
Quizás. Hacer eso es una bizarra combinación de odio a mí mismo y falta de vergüenza.






